Revive obra de teatro la historia de Morelos en su casa natal en Morelia
MORELIA, Mich., 29 de septiembre de 2026.- El trabajo de los reporteros de nota roja guarda un estrecho paralelismo con el de los artistas, pues ambos parten de observar la realidad, filtrarla y transformarla para compartirla con los demás, consideró Nicolás Gutiérrez, director del documental Reportaje, que aborda el universo del periodismo policiaco y su relación con la muerte.
En entrevista, el realizador explicó que la película nació de su interés por el periodismo y, particularmente, por la materialidad de los medios impresos, después de conocer las antiguas rotativas del periódico La Prensa, en la Ciudad de México. Esa experiencia lo llevó a reflexionar sobre el valor del papel, la tinta y las historias que pasan por múltiples manos antes de llegar al lector.
Gutiérrez, que con este filme participa en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2026, señaló que existe una relación entre el proceso periodístico y la creación artística, ya que tanto un periodista como un poeta o un pintor perciben la realidad, la filtran y posteriormente la reflejan. En el caso de los reporteros, explicó, existe además una cadena de información mediante la cual la realidad es observada, procesada y compartida.
El documental también explora la fascinación humana por la muerte y la necesidad de dejar una huella de aquello que se ha presenciado. Para Gutiérrez, periodistas, fotógrafos, rotativistas y otros trabajadores de la información observan cotidianamente la realidad y, al registrar la muerte, dejan una parte de sí mismos a través de una fotografía, una nota, la tinta sobre el papel o la voz.
“Creo que como que muy inconscientemente los humanos lo que hacemos es generar estas capturas narrativas de la realidad para decir: cuando ya no esté aquí, estará lo que yo presencié”, explicó.
El director consideró que esa relación con la muerte también está presente en las distintas expresiones artísticas que aparecen en su película. Mientras un fotógrafo de nota roja se relaciona con ella a través de su cámara, uno de los protagonistas de la ficción lo hace mediante el teatro, después de haber aprendido esta disciplina durante su estancia en prisión.
Gutiérrez rechazó, sin embargo, la idea de que el periodismo esté desapareciendo ante el avance de la tecnología. Afirmó que se trata de un oficio que continuará existiendo independientemente de las herramientas utilizadas, aunque reconoció que el periodismo impreso enfrenta una transformación y que cada vez resulta más difícil sostener la producción material de un periódico.
En ese contexto, sostuvo que uno de los planteamientos centrales de su película es defender el valor de lo tangible frente a una sociedad cada vez más dependiente de la virtualidad. La tinta puede tocarse, la sangre puede verse y la muerte, subrayó, es aquello que no puede convertirse completamente en una experiencia virtual.
“La muerte es lo único que no vas a poder nunca virtualizar”, afirmó Gutiérrez, al explicar que una persona puede construir distintas identidades en redes sociales, pero su condición corporal y mortal permanece como una realidad física.
Por ello, el documental fue filmado en 16 milímetros, formato que, dijo, consideró adecuado para una película que busca reivindicar la existencia física de las cosas y el contacto con aquello que puede tocarse, sentirse, olerse y verse.




