Arte urbano puede desaparecer, pero permanece en la memoria: artista
MORELIA, Mich., 20 de octubre de 2017.- Los cambios climáticos y sus efectos, son algo que vivimos a diario. Mientras que en un lado del mundo olas de calor azotan granjas y cultivos, en el otro tenemos inundaciones y tormentas.
En esta segunda parte del documental Una Verdad Incómoda de 2006, Al Gore intenta mostrarnos los efectos que la contaminación y el uso de energías no renovables han hecho.
El propósito de este documental, es incitar a la gente a cambiar de este tipo de energías a unas más amigables con el medio ambiente, utilizando recursos como el sol o la energía eólica así como invitar a la gente a que realice el cambio.
En comparativa a la cinta del 2006, Gore nos muestra las afectaciones que grandes ciudades como Miami han sufrido: calles inundadas y miles de hogares destruidos y países como Tailandia y Filipinas con cientos de miles de refugiados ambientales
A profundidad, el ex vicepresidente de los Estados Unidos hace hincapié en las medidas políticas que el actual presidente Donald Trump ha tomado. Cancelar acuerdos mundiales en beneficio del planeta y su constante terquedad en aceptar que el cambio climático es una realidad.
Hasta cierto punto, de manera sutil, lanza indirectas hacia estas decisiones, pero de forma concreta y directa, dejándolo como es: un político necio de mente cerrada.
Esto no sucede durante toda la película. Se ubican en partes estratégicas donde las catástrofes naturales más críticas de la última década han sucedido en los Estados Unidos, al hablar de ciudades afectadas como Houston, Nueva York y Miami
Aunque el mensaje es fuerte, no llega a superar el impacto que causó Una Verdad Incómoda en el 2006, la cual ganó dos premios Oscar, uno por Mejor Banda Sonora y el segundo por Mejor Documental.




