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PÁTZCUARO, Mich., 21 de febrero de 2026.- Restaurar el mural La Historia de Michoacán, de Juan O'Gorman, tuvo sus complicaciones, sobre todo porque hay una grieta estructural en un arco del muro, la cual tuvo que inyectarse y resanarse, expresó a Quadratín David Oviedo Jiménez, restaurador que se encargó de esta obra que es parte de la Biblioteca Gertrudis Bocanegra de Pátzcuaro.
El restaurador del área de pintura mural del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) que depende del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), indicó que este mural de 14 metros de altura por más de 12, lo que implica un poco más de 177 metros cuadrados, tuvo una intervención multidisciplinaria.

En el marco de la presentación de este mural ya restaurado en la Biblioteca Gertrudis Bocanegra, Oviedo Jiménez aseveró que esta intervención se vio sobre todo con los recursos, con varias instituciones y dependencias, además de un buen trabajo de gestión desde la asociación civil Por Pátzcuaro.
Mi trabajo fue ser el ejecutante de la restauración y estar a cargo de un proyecto donde me apoyaron restauradores michoacanos, de la ciudad de Morelia, ellos trabajan mucho para el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), la institución hermana", expresó a este medio.
Al ser la Biblioteca Gertrudis Bocanegra un edificio que le corresponde la custodia al INAH, expresó el restaurador, constantemente acudía personal de este instituto a hacer supervisión, pero fuera de eso, los restauradores que ayudaron a hacer el trabajo son unos profesionales, aseguró.
Son muchos recursos, indicó el restaurador sin precisar la cantidad, porque además aseguró no tener acceso a esta información porque no maneja recursos, pero sí describió que este recurso se utilizó para el armado del andamiaje, hacer el suministro de materiales, el hospedaje del equipo de intervención, el tiempo que requirió.
Sobre esto último, David Oviedo manifestó que la restauración fue en un tiempo récord, ya que se trabajó en dos meses, "con intervalos porque el andamio se desarmó, se trabajó primero una sección y después la otra, y eso te quita unos días de labor", dijo.
Hubo algunas partes más complicadas, reconoció, y en esa explicación aseveró que en un arco hay una grieta estructural; sin embargo, se inyectó y se resanó: "se inyectan los extractos para consolidar; de eso no se habla mucho, es un trabajo que no se ve, lo que se ve la última etapa de la integración cromática, que consiste en igualar el color para que no te distraiga visualmente de su apreciación estética".
Tocó hacer esta restauración en el otoño del año pasado, expresó el restaurador, y en esa temporada estuvo lloviendo mucho, "y a veces, aunque tengas luz artificial, no te ayuda mucho como la luz natural", dijo y explicó que se le tiene que dar una restauración preventiva cada cinco años y máximo ocho porque el polvo se va acumulando, y además el muro no es totalmente liso, tiene protuberancias.




