Anuncia Cultura Morelia obra ganadora del Composición Orquestal 2026
MORELIA, Mich., 25 de septiembre de 2026.- En un momento de boom de los hongos, la directora Otilia Portillo Padua propone voltear la mirada: no verlos como recurso, sino como maestros de alianzas.
Su nuevo documental Hijas del Bosque: Crónicas del Micelio llega al circuito de festivales con una premisa radicalmente femenina. "¿Qué pasa si nos replanteamos las heroínas de una ciencia ficción, que no son personas armadas, sino recolectoras con canasta?", planteó Portillo Padua en entrevista.
Durante cuatro años, de 2021 a 2024, todas las temporadas de hongos, Otilia y un equipo mayoritariamente de mujeres filmó en los bosques centrales de México, entre Oaxaca y el Estado de México, la historia de dos micólogas indígenas que buscan reconciliar el conocimiento ancestral con la ciencia dura y transmitirlo a una nueva generación.

"En estos últimos años ha sido como el boom de los hongos y que el micelio se comunica, pero a nosotros como humanos nos cuesta mucho trabajo entender la colaboración", explicó.
"Los hongos nos enseñan que, como los hongos, tenemos que aprender a reconstruirnos y volver a la colectividad; la pérdida es parte de la vida", dijo.
Esa idea de alianza atraviesa toda la película. No es solo la relación simbiótica del hongo con los árboles, con los insectos, con el bosque. Es también la alianza interdisciplinaria detrás de cámaras: científicas del Colegio de Posgraduados, traductoras del tlahuica, recolectoras, cineastas. Y un proceso de aprendizaje mutuo.
"Fue un proceso de aprendizaje entre todos, intentar darle punto de vista al hongo. Es una película hecha con mucho respeto hacia las sensibilidades de la comunidad", dijo. La práctica tradicional de recolectar en canasta, que permite que las esporas se dispersen mientras se camina, es para ella un ejemplo de sostenibilidad que viene de las mujeres.
Con 94 minutos de duración, Hijas del Bosque no solo muestra el micro mundo colorido del micelio y sus redes subterráneas. Habla de conservación y tala, de la enseñanza a los niños, del duelo y el homenaje a los seres queridos que se fueron, de espiritualidad y de ciencia.

"Es una ciencia ficción desde las humanidades ambientales", define Otilia. "Usamos el documental para tomar la historia real de dos mujeres, pero desestabilizando la idea de ciencia más allá de las ciencias duras, imaginando lo invisible de su relación con los hongos".
En un cine donde las narrativas de futuro suelen ser distópicas y armadas, Otilia apuesta por otro futuro posible: uno que se teje bajo tierra, con alianzas femeninas y canastas llenas.