Inaugurará INAH exposición sobre Partería tradicional en Michoacán
MORELIA, Mich., 17 de octubre de 2025. - El pan de muerto con olor a naranja y sus característicos huesos se han puesto de moda en los últimos años, hay rellenos y decorados casi artísticos, pero hay otros panes salados sin levadura y a base de maíz que también tienen un gran arraigo entre los michoacanos.
De acuerdo con el portal de la UNAM Global las primeras recetas e ilustraciones del muerto, como lo conocemos cariñosamente, comenzaron a aparecer alrededor de 1945 en recetarios impresos como los de Josefina Velázquez de León. No obstante, también hay quienes sugieren que data de periodo colonial.
La receta del bizcocho no es completamente moderna, ya existía previo a su popularización hace casi 80 años, pero la forma y variedades de sabores se han ido innovando.
Los antecedentes más antiguos, al menos en imágenes, datan de finales del siglo 19 y principios del 20, cuando aparecen en pinturas de Agustín Arrieta y Gustavo Montoya.
Y mientras este tipo de pan gana popularidad, hay otros que se mantienen en el arraigo de la cultura rural o semiurbana, de sabores dulces, salados, con canela y hasta de maiz, pero con poca exposición a la opinión pública.
Según el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, en Michoacán hay una amplia y casi desconocida variedad de panes de muerto.
Por ejemplo, está el pan de ofrenda, elaborado con harina de trigo, levadura de soya, azúcar y sal. La masa cocida lleva su toque creativo, su color y se forman figuras de vírgenes, conejos, burros, campesinos, sombreros, campesinas.
También los hay en forma de flores y calaveras pintadas con los nombres de los difuntos y de los vivos, con refranes y sentencias.
Asimismo, se encuentra el pan de hule, es parecido al pan de ofrenda, moreno, redondo, brilloso y lleva en la superficie dedicatoria al esposo, al novio, o la suegra; las rosquetas, hechas con hojas de plátano, anís y piloncillo.
Y, el pan antropomorfo, de figuras humanas, con personajes mitológicos, de flores y hojas y animales.
Además, en regiones como Huetamo, las mujeres hornean galletas a base de maíz, dulces, con base de agua, leche o incluso queso llamadas gorditas y que se colocan en la ofrenda de los santos difuntos.




