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Morelia, Mich., 23 de septiembre de 2026.- Dos jóvenes michoacanos que sueñan con llegar a Cannes lograron entrar en la Sección Michoacana del 24º Festival Internacional de Cine de Morelia con su cortometraje Esto no es el mar.
Los directores Paula Ollivier Ortiz y Efrén Villa Cortés, del colectivo moreliano De 5 a 7, contaron en entrevista con Quadratín cómo dos hermanos emprenden una aventura por encontrar el mar y, en el camino, encontrarse a sí mismos como hermanos.
"En mi infancia, cuando yo llegaba a ser berrinchuda, pues sí me llegaba a escapar de mi casa, que claramente no llegaba más allá de la esquina. Siempre estuvo este espíritu de ¿qué pasaría si me escapo realmente? Y si mi hermana me acompañara a tener toda una aventura", recordó Paula, originaria de Morelia y docente de la UVAQ. De ahí sale el corto.
Aunque el título habla del mar, Michoacán no los llevó a la costa. Lo filmaron en Chupícuaro, a orillas del lago de Pátzcuaro, un lugar que Paula conecta con su infancia.
"Existe este lugar, se llama Chupícuaro, donde las olas son muy diferentes a todas las orillas del lago, porque en esa orilla hay arena y hay un oleaje muy extraño", explicó. En la historia, el niño quiere ir al mar, pero su hermano mayor no lo puede llevar tan lejos: lo lleva al lago, que no es el mar, pero se parece mucho al mar.
El hallazgo del elenco fue casual. La producción, a cargo de Ximena Xolalpa, buscaba a un niño de cierta edad. Se acordaron de Marcelo, hijo de una conocida de la mamá de Ximena. Resultó que Marcelo tiene un hermano mayor y, por un intercambio, iban a separarse un buen rato. Esa dinámica real conectó perfecto con el guion.
"Fue muy lindo, porque como con ellos tengo mucha confianza, ya conocieron a Efraín, y fue más como un ambiente familiar. Nunca habían actuado", contaron. El colectivo acostumbra trabajar con no actores, amigos o familiares.
El corto fue hecho a contrarreloj, pensando desde el inicio en el FICM. "Terminamos escogiendo la historia que queríamos desarrollar ya en las últimas semanas que quedaban de la convocatoria del festival. Tuvimos que meterle turbo", dijo Efrén. La preproducción les tomó un par de semanas y el rodaje solo un día y medio: una tarde-noche y un día completo en el lago, más una semana para editar.

En el proceso, Michoacán les devolvió la mano. Necesitaban una camioneta con caja y su fotógrafo, José María "Chema" Cano Sánchez, consiguió una en San Jerónimo, pueblo cercano a Chupícuaro. Cuando llegó, el conductor se asomó y dijo: "maestra Pau".
"Yo soy maestra en la UVAQ. Fue muy chistoso porque, estando en lugares completamente diferentes y en medio de la nada, en una carreterita, nos encontramos", contó Paula, licenciada en Cine y egresada del Curso de Guion del CCC.
Para los directores, la historia también es una declaración sobre la infancia actual. "Ya son otros tiempos. No me imagino un niño viajando solo. Este corto se parte mucho desde la nostalgia, de que podíamos salir a jugar a la calle y que no pasaba nada. Es como decir que las calles y los espacios y la naturaleza y todo, pues son de nosotros, de lasinfancias", reflexionó Paula.
Tras Ventura 429, seleccionado en el FICM 2025, este es el segundo corto consecutivo del colectivo De 5 a 7 que entra a Morelia. "Con que esté seleccionado ya es un gran premio", aseguraron.

Ahora la meta es seguir la ruta de festivales en México y otros países y escalar a mediometraje o largometraje como colectivo. "Es muy bonito soñar con que nuestro cine vaya a llegar más lejos. Estaría padre que llegara a Canista, digo, a Cannes, estaría imaginando y soñando".




