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MORELIA, Mich., 11 de agosto de 2025.- Es básico seleccionar una buena piedra de cantera para que el trabajo artesanal no se venga abajo y ya no lo quiera el cliente, manifestó a Quadratín Fernando Chacón, artesano cantero de la capital michoacana, quien aseguró que su abuelo fue de los primeros que trabajó la cantería artesanal en Morelia.
El artesano de 50 años que ya tiene 30 de experiencia en el ramo de la cantera, contó que aprendió desde su abuelo, que a su vez le enseñó a su papá y también a él, así que fue agarrando más experiencia cada vez en el labrado de esta piedra.
Su abuelo, Enrique Chacón, fue de los primeros canteros en la ciudad, aseguró Fernando, y fue un hombre que trabajó la cantera toda su vida y murió a los 90 años.
El trabajo de un cantero empieza desde las 7 de la mañana o antes, dijo, y con algún vehículo como una camioneta hay que ir al corte de piedra, en este caso es por la zona de Cointzio, "traemos la piedra, la empezamos a emparejar, después trazamos lo que es una cruz y entonces empieza labrado y se hace la pieza", indicó con respecto a la creación de una cruz.
Es importante hacer una buena selección de la cantera, aclaró, lo que significa revisar que la piedra no esté quebrada, "que venga sana para que así mismo salga el trabajo perfectamente, porque si llega a quebrarse prácticamente el trabajo ya no sirve, y ya el cliente, si la ve quebrada o la ve unida, ya no nos la compra".
En muchas ocasiones a ellos les toca llevar las piezas que son pesadas a los domicilios de los clientes. En el caso de las fuentes, ejemplificó, es más fácil que ellos hagan el trabajo de colocarla, porque ya saben dónde van los cortes y dónde están unidas las piedras, lo cual resulta de mayor facilidad.
Con respecto al regateo, el artesano señaló que ellos tienen por lo general ya un precio, y llegan las personas a preguntarles cuánto es lo menos por la pieza de cantera, "y nosotros venimos a vender, y si le bajamos alguna cantidad", reconoció y dijo que eso del regateo no solamente se da con los canteros, sino en general en varios trabajos, sobre todo artesanales.
Así que por lo regular les toca aceptar hacer una rebaja de su trabajo porque también, en el caso del artesano cantero que trae piezas que pesan, lo que menos quiere regresarse con su mercancía si no que se venda, así que termina aceptando.
Porque además, dijo, al taller donde labora, que está ubicado en la calle Antonio Roldán, de la colonia Medallistas Olímpicos, no acuden tantas personas, así que tienen que aprovechar cuando se lleva a cabo alguna feria, como en esta ocasión la que se realizó en Espacio Las Américas el pasado fin de semana.




