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MORELIA, Mich., 30 de septiembre de 2026.- Este miércoles 30 de septiembre, cuando se conmemoran 261 años del natalicio de José María Morelos y Pavón, la historia del llamado Siervo de la Nación vuelve a las calles, plazas y monumentos de Michoacán. Pero detrás del héroe de la Independencia existe una historia familiar que pocas veces acompaña a esta fecha. Es la de su hijo, Juan Nepomuceno Almonte, quien de niño acompañó a su padre durante la lucha insurgente y décadas después terminó formando parte del proyecto que llevó a Maximiliano de Habsburgo al trono de México.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), Juan Nepomuceno Almonte nació el 15 de mayo de 1803 en Carácuaro, Michoacán, hijo de José María Morelos y de Brígida Almonte. Su infancia transcurrió en medio de la lucha insurgente y, durante el Sitio de Cuautla en 1812, formó parte de Los Emulantes, una compañía integrada por niños que acompañaban a las fuerzas de Morelos. El propio Juan fue colocado al frente del grupo con el grado de capitán, mientras entre sus integrantes se encontraba Narciso Mendoza, quien posteriormente sería conocido como el Niño Artillero.
La relación entre Morelos y su hijo no terminó en los campos de batalla. En 1815, cuando la situación de los insurgentes se había complicado y el territorio bajo su control carecía de instituciones educativas, Morelos decidió enviar a Juan Nepomuceno a Estados Unidos para continuar su formación. El 16 de julio de aquel año partió acompañado por una misión encabezada por José Manuel de Herrera, que también buscaba establecer contactos y obtener apoyo para la causa independentista. El viaje marcaría uno de los últimos capítulos de la vida de Morelos junto a su hijo.
Pocos meses después, Morelos fue capturado y sometido a proceso. Desde su prisión todavía tuvo oportunidad de dirigirse a Juan Nepomuceno. El 13 de noviembre de 1815, le escribió una carta en la que dejó una frase que con el tiempo se convertiría en una de las más recordadas de su pensamiento, “Morir es nada cuando por la patria se muere”. El 22 de diciembre de ese mismo año, Morelos fue ejecutado en San Cristóbal Ecatepec, mientras su hijo se encontraba lejos de México.
La vida de Juan Nepomuceno tomó entonces un rumbo propio. Con el paso de los años desarrolló una carrera militar, política y diplomática que lo llevó a participar en distintos episodios de la historia mexicana. De acuerdo con registros del INEHRM y la UNAM, intervino en conflictos como la Guerra de Texas y la guerra contra Estados Unidos, además de desempeñar funciones diplomáticas y ocupar cargos públicos. Su trayectoria política, sin embargo, terminaría alejándolo de los ideales independentistas con los que había crecido.
El giro llegó décadas después, durante la intervención francesa en México. Juan Nepomuceno Almonte se convirtió en uno de los personajes mexicanos vinculados con el proyecto monárquico y formó parte de la Regencia que gobernó mientras se preparaba la llegada de Maximiliano de Habsburgo. Posteriormente participó en el establecimiento del Segundo Imperio Mexicano y ocupó un lugar destacado dentro del nuevo régimen.
El contraste resulta particularmente llamativo porque Almonte había conocido desde niño la lucha de su padre. José María Morelos había combatido contra el dominio español y defendido la independencia de México, mientras que su hijo terminó participando en un proyecto monárquico establecido durante una intervención extranjera. La historia de ambos muestra, además, cómo las posiciones políticas de una misma familia podían cambiar radicalmente a lo largo de las turbulentas décadas que siguieron a la Independencia.
Juan Nepomuceno Almonte murió en París el 21 de marzo de 1869, lejos de Carácuaro, donde había nacido. Este miércoles 30 de septiembre, mientras Michoacán recuerda los 261 años del nacimiento de Morelos, la historia de su hijo permite mirar al héroe desde una perspectiva distinta. Detrás del insurgente que aparece en monumentos y libros también estuvo el padre de un niño que creció en medio de la guerra, que recibió de él una última carta antes de su ejecución y que, décadas después, terminó escribiendo una historia política muy diferente a la de quien le dio la vida.
México en 1866. La República en el umbral de la victoria – Repositorio INEHRM




