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TARÍMBARO, Mich., 18 de octubre de 2025.- De una larga generación de productores de pulque venida de los abuelos, Isidro Pérez mejor conocido como don Chidrín, es un buen representante de esta tradición, y la resguarda como si de su vida se tratara.
El hombre de la tercera edad, quien ya camina encorvado, asegura que desde que tiene "uso de razón", se ha dedicado a la producción de pulque, y también a la recolección de aguamiel, productos que vende en su pulquería llamada Chidrín, en el corazón de Tarímbaro.
Camina unos 600 metros para llegar a un predio donde tiene plantas de maguey. Se ponen moraditos del corazón dice y es cuando sabe que puede extraer aguamiel, y así hacer pulque. Este maguey no sirve para mezcal, asegura.
Lleva una botella y empieza a sacar el aguamiel. El raspado lo realiza dos veces al día, dice, porque si no raspa no da, "cómo están chiquillos sale poquito", explica el hombre antes de los medios que están ahí rodeándolo. A los magueyes que raspa diariamente les pone un costal para que no se meta la mosca, expresa.
Señala que él también compra aguamiel en el estado de Hidalgo, porque la poca que saca aquí no le alcanza para vender sus pulques, y muchas de las plantas las trajeron de Tlaxcala.
"La que saco aquí la revuelvo para que le dé sabor", expone mientras va caminando en ese prado lleno de magueyes, muchos de ellos grandes verdes y otros azules.
Ordeña seis matas para mostrarle a los medios como es el proceso, y en esa muestra casi llena una botella de pet de Mirinda, reconoce que si hubiera ido más tarde, seguramente sí llenaría la botella de plástico.




