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ZITÁCUARO, Mich., 11 de diciembre de 2025.- Una vez que un saqueador llega a un entierro, y en busca de algún tesoro saca los restos y los objetos que ahí hay, hay una gran pérdida porque nunca vuelve a ser lo mismo y se pierde parte de la historia, externó Emilio Aguayo, responsable de la zona arqueológica de San Felipe de los Alzati, ubicada en el municipio de Zitácuaro, por parte del Centro INAH Michoacán.
La arqueología, refirió, tiene una herramienta que es la excavación, "yo creo que de las herramientas más importantes que nosotros poseemos", aseveró e indicó que la excavación es una destrucción de contextos.
Sin embargo también en estas formas de destruir hay maneras de hacerlo, aseguró el arqueólogo, "nosotros echamos mucha mano de lo que es el registro; registro fotográfico, registro de video, toma de dibujos, fotogrametría, planos, todo lo que se pueda para tratar de retratar ese momento y tenerlo en algo físico, en algo que podamos consultar".
Esto es muy importante y es porque cuando ellos vuelven a tapar y poner la tierra encima, nada vuelve a ser igual.
En este sentido, explicó que al hacer esto la siguiente persona que lo excave, algún arqueólogo, no lo va a encontrar de la misma manera que como estuvo al principio, "entonces por eso para nosotros en arqueología es importantísimo saber en qué manera se encontró, cómo se encontró, y las características que tenía alrededor de él a la hora de ser encontrado", externó.
Entonces en el momento que alguna persona se le ocurre salir con su pala y su pico para encontrar tesoros, de repente solo desordena los entierros, "porque no tienen el tacto de un arqueólogo para hacer una excavación", indicó y dijo que esa es una de las tantas características que diferencian a un arqueólogo de un saqueador.




