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MORELIA, Mich., 27 de noviembre de 2025.- Directoras de festivales de Michoacán alzaron la voz para denunciar problemáticas culturales que atraviesan al estado, como la falta de condiciones seguras para mujeres en la producción musical, el desinterés generalizado por las obras de teatro y el contexto de violencia en la entidad que obstaculiza la realización de festivales.
Durante el encuentro Comunidades Artísticas, Patrimonio y Memoria, llevado a cabo en el Centro Cultural Clavijero de Morelia, se les dio uso de la palabra para incorporar sus propuestas al eje cultural del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, el cual tiene como propósito pacificar el estado.
Patricia Arellano Mendoza, en representación de Divergentes: Arte y Cine, destacó la importancia de revisar la legislación cultural para determinar con precisión los recursos que pueden destinarse al sector cultural del estado.
Por su parte, Virginia Rico, directora del proyecto Ojo Libre, señaló que, si los espacios públicos van a seguir siendo rentados, como es el caso del Palacio Cultural Clavijero y la Casa de la Cultura, se debe transparentar su uso y destinar los ingresos a una bolsa anual para proyectos culturales.
Ivonne Hernández, organizadora del Festival Aquelarre, denunció la predominancia de hombres en la producción musical, debido a un desplazamiento histórico de mujeres y de disidencias en estos espacios.
“En el ámbito de la música y la tecnología existe una carencia profunda que es que faltan mujeres y disidencias ocupando los espacios técnicos y artísticos y no es porque no haya talento, interés o capacidad, sino porque históricamente se les ha negado el acceso, la formación o las condiciones seguras”, explicó en su intervención.
De acuerdo con la gestora, existen estereotipos de género que limitan y desvalorizan el trabajo de estos sectores alrededor del manejo de los cables, es decir, del sonido, producción o ingeniería.
Asimismo, narró que estos ambientes resultan hostiles para mujeres y disidencias, lo que dificulta que puedan aprender, experimentar y equivocarse en el camino de la profesionalización dentro del campo.
Otras de las problemáticas identificadas alrededor de la música en el estado fue el riesgo de desaparición de las músicas patrimoniales de Tierra Caliente, ante lo cual Chloe Xóchitl Pérez indicó que son susceptibles de desaparecer a corto plazo por los procesos de desarraigo, aculturación y mediatización.
“Nos preocupa el tema de la preservación de las músicas patrimoniales de la región. Ya que estas no solamente tienen una función estética y recreativa, sino que son fundamentalmente sociales y ligadas a las identidades locales, que permiten establecer relaciones de empatía y respeto que previenen la violencia”, explicó a nombre del colectivo al que pertenece.
Para preservar este patrimonio de municipios como Apatzingán, La Huacana y Tzitzio, propuso promover de manera respetuosa la música en espacios de visibilización como eventos oficiales; talleres de apreciación musical, partiendo de la idea de que “la gente no puede valorar lo que no conoce” y actividades recreativas periódicas en espacios públicos, como convites y fandangos.
“Un punto medular para evitar su desaparición son los procesos de enseñanza-aprendizaje, pero también la formación de públicos que permitan que esa música permita su resguardo en una sociedad consciente y sensible de su valor. Las músicas tradicionales de tierra caliente son complejas y diversas y no le piden nada a otras músicas valoradas en otras regiones del país”, concluyó.
Constanza Orozco, actriz de teatro local, señaló que existe una carencia de cultura artística, espacialmente alrededor de su disciplina, ya que “las personas no asisten al teatro como quisiéramos; muchos grupos luchan por llenar un foro con capacidad para 60 personas”.
Ante ello, propuso acercar el teatro a colonias, tenencias y barrios mediante funciones y talleres, utilizándolo como herramienta de cambio social, y dignificar la labor de los artistas a través de sueldos justos.
En su participación, la directora de programación del Apatzingán Festival Internacional de Cine, Citlalli González, narró que debido a la inseguridad actual del municipio, se suspendió la edición de este año del evento y pidió que se generen las condiciones para que se pueda seguir realizando.
“En las circunstancias de Apatzingán, un entorno acostumbrado a la violencia, donde la criminalidad se vive como algo cotidiano, la existencia del festival es sumamente importante”, expresó.




