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MORELIA, Mich., 27 de abril de 2026.- Como el café que desciende desde el extractor hacia la taza, humeante, amargo, cálido, un apapacho para el alma y el cuerpo, es Café Chairel, filme mexicano del director de Fernando Barreda Luna y protagonizado por Tessa Ia, Mauricio Isaac y Leo Deluglio.
En entrevista para Quadratín, Barreda Luna relató que Café Chairel nació de una idea, 10 años atrás, en conjunto con Atsushi Fujii, para contar una historia de forma natural, sutil, donde la primera impresión es que no se dice mucho, aunque se sabe que algo está pasando, a fin de permitir que sea el espectador quien quite las capas, descubra los hilos y saque sus propias conclusiones.

"Decidimos seguir nuestros instintos, alejarnos de la tendencia y la estética imperantes, donde las cosas se le dan a la audiencia ya muy masticadas, nosotros quisimos que el espectador llegara por sí mismo a un momento en que todo conecta y eso da un alivio ante la resolución", expuso.
El núcleo de Café Chairel es un suceso, o una serie de sucesos, tan cotidianos, que la vida ocurre alrededor de ellos, dos personas que se encuentran en un espacio, dos personas que parecen opuestas y comparten tanto, dos personas que tienen en una taza de café que beben o que brindan a otro una forma de expresar y de comunicar, de contar su historia.
Y, ¿por qué justo elegir al café como la linfa que corre por los vasos comunicantes del filme y de la historia, de las historias?
"El café es una bebida con la que todos, de una forma u otra, nos relacionamos, caso todos disfrutamos del café, a nuestra manera, y eso le vuelve un punto de encuentro donde suceden cosas y revelaciones", detalló Tessa Ia.
"Es que el café es un proyecto para los encuentros, sin dejar de lado que se trata de una bebida deliciosa e inspiradora", agregó Mauricio Isaac.
"Las personas somos como el café, cuando aún está en grano: nos mezclamos, interactuamos, y eso genera nuevas combinaciones, sabores y texturas", refirió Leo Deluglio.
Más allá del diálogo y la acción, el discurso cinematográfico pasa por los aspectos técnicos que también nos cuentan una historia, como la luz, la música, el vestuario, las locaciones.
"Tuvimos un equipo muy talentoso que nos permitió crear todo este mundo, donde la cámara solo se mueve para descubrir, dónde el ritmo denota que no hay prisa de ir a algún lado, donde la historia es una pausa para los personajes, pero también para el espectador, ante la vorágine de las series, de los cortes rápidos, y donde la música acompaña, pero también los silencios", afirmó Fernando Barreda.
El resultado es un cine que es de autor, pero mucho más digerible, un filme suficientemente agobiante, pero también que deja suspirar.

Para Café Chairel el escenario es Tampico, una elección poco convencional, y es que "he filmado en muchos estados del país, porque es importante visitar estos lugares, no solo para descentralizar el cine, sino para contar las historias que se tienen de un rincón a otro, en una diversidad que nos da identidad y diferencias en la ropa, las costumbres, el habla, la comida y más".
Café Chiarel se estrena este 21 de mayo, en más de 100 salas de cine en México, un largometraje mexicano producido en 2025 por la compañía Nopal Army Films, con apoyo federal.
Ha participado en diferentes festivales, como el Festival Internacional de Cine de Guadalajara y en Hola México Film Festival.




