Pese a reclamos, Secum garantiza exposición en el Museo del Estado
MORELIA, Mich., 12 de enero de 2025.- El flujo de migrantes que retornaron a finales de 2025 y principios del 2026 a sus lugares de origen en Michoacán bajó considerablemente en relación a años anteriores, debido, principalmente, a dos factores fundamentales: el temor a salir de los Estados Unidos de América y a los graves problemas de seguridad que aqueja a nuestro país.
De hecho, precisó Salvador Tapia Tapia, jefe de tenencia de Curimeo, localidad del municipio de Panindícuaro: “las fiestas de diciembre no estuvieron tan concurridas como otras veces”.
Siendo Michoacán uno de las entidades federativas mexicanas que más mano de obra aporta a los Estados Unidos, sobre todo para el campo, los efectos por las políticas migratorias establecidas por el gobierno del presidente Donald Trump ha impactado notoriamente el flujo de michoacanos, porque muchos de ellos tuvieron en el pasado algún problema de tránsito, fueron detenidos por manejar en estado de ebriedad o recibieron sanciones por consumo de estupefacientes.
Salvador Tapia lo explica a su manera “tú sabes que mucha raza tiene su pasado. Por eso le sacan a que en la computadora les salga que la regaron y que por eso les pueden quitar la mica”. Hizo referencia también a aquellos que en tiempos pasados entraron ilegalmente al vecino país del norte y que, durante el gobierno anterior, obtuvieron sus residencias porque tienen hijos nacidos allá o por vínculos matrimoniales: “ si les sale que los agarró la migra, los chingan”.

Y en efecto, en los pueblos del Bajío michoacano, región en la que todas sus poblaciones registran altísimos índices de emigración, se dieron muy pocos retornos de su gente para sus fiestas patronales, mismas que giran en l rededor del 8, 12, 24 y 32 de diciembre, así como el 6 de enero. Tapia Tapia lo destacó a la manera siguiente: “n’hombre, se veía re poquita gente en la plaza. No fue como antes, ahora sí cabíamos y hasta espacio nos sobraba, pero de todos modos la fiesta fue muy bonita. Pero sí se extrañó a muchos que venían año con año”.
Ahora Curimeo y varias poblaciones de la región se preparan para recibir nuevos flujos de lugareños, a esa gente que es devota del Señor de la Barranquita, Patrono de los Migrantes, que es venerado en su capilla de Rubalcabo, Michoacán, población perteneciente al municipio de Puruándiro, habida cuenta que se le ofrenda con las Danzas de la Conquista, la Evangelización y el Mestizaje durante los días de carnaval, los que este 2026 caerán del 15 al 18 de febrero próximo: “y tú sabes que se ensaya durante un mes, por lo que ya tienen que llegar todos los que tienen mandas”, estableció nuestro interlocutor.
Son un total de 23 coreografías dancísticas las que se le “pagan” al Señor de la Barranquita, danzas en las que se narra la llegada de los españoles a lo que ahora es el centro de nuestro país, la entrada de Hernán Cortés y sus huestes a Tenochtitlan, el papel de La Malinche como mujer y aliada de los ibéricos, el establecimiento de la religión católica, el surgimiento de una nueva raza, las luchas entre mexicas contra españoles, tlaxcaltecas y sus aliados, y la conquista. Mismas que se realizan en poblaciones de municipales de Jiménez, Panindícuaro, Puruándiro y Angamacutiro, principalmente, a las que retornan miles de miles de migrantes para cumplir con lo ofrecido.
Aunque inicialmente llegaron a Panindícuaro en el siglo XIX, actualmente el centro neurálgico de esas danzas es Rubalcabo, donde se realizan con mayor fidelidad que en otras partes como Villa Jiménez, Cerritos, Galeana, Galeana, Ururuta, Villachuato, La Piedad Chiquita, La Aguacaliente, La Estancia del Río y el mismo Panindícuaro, así como en una decena más de poblaciones del Bajío Michoacano.
Los migrantes de esa parte de Michoacán son muy devotos de ese Cristo pequeño que fue encontrado por Francisco Alvarado, capataz de la Hacienda de Botello, en la Barranca de Rosales, allá por 1872, en las inmediaciones de San Vicente, comunidad perteneciente a Panindícuaro, donde se empezó a venerar esa imagen que representa a un Cristo yacente de gran melena, la que le llega debajo de la cintura y al que le piden milagros a cambio de “mandas”, principalmente, danzándole. Así sea.




