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URUAPAN, Mich., 30 de marzo de 2026.- Mientras está en todo su esplendor el Domingo de Ramos en Uruapan, la señora María Elena teje una palma sin detenerse, le apura tener las palmas terminadas para que la gente se las compre y las vaya a bendecir a la iglesia.
Pero esto solo lo hace en esta temporada, básicamente le dedica un día ya que ella realmente es artesana textil, pero no es parte del Tianguis Artesanal de Domingo de Ramos.
Cuenta a Quadratín que ya tiene 45 años tejiendo para hacer las palmas que se van a bendecir, y que después se va a quemar para que el año siguiente sea la ceniza que se ponga en la frente de los fieles 40 días antes de la Semana Santa, es decir, el Miércoles de Ceniza.
Toda su familia teje palmas en la temporada, asevera la mujer. En su comunidad, Comachuén, del municipio de Nahuatzen, algunos más tejerán algunos productos con fibras vegetales pero realmente el oficio es el bordado y la creación de piezas textiles.
Su familia tampoco participa en el tianguis artesanal, "ahorita nomás", dice en referencia a que lo único que hace es elaborar palmas para que los feligreses las lleven a bendecir, una actividad que solo se hace ese domingo.
Ella cose y teje camisas, blusas y delantales, cuenta, y lo que hace es entregarlo a personas que revenden; las personas que ya tienen puestos les compran la mercancía más barata para venderla más cara, expresa sin dejar de tejer las fibras vegetales.
Dice que a veces sí se salen a vender a San Juan Nuevo, a Paracho, ahí mismo en Nahuatzen, pero nuevamente expresa que lo hacen en negocios establecidos, ahí les compran sus prendas de vestir.
Ahí, entre todas sus pertenencias y las fibras vegetales, indica que sí lleva algunas prendas que le gustaría vender pero las puede sacar porque tendría problemas con autoridad, "lugar no tengo por ahí, si pudiera agarrar pues sí", externa sobre el tianguis que se desarrolla frente a ella.
"No me han explicado nada", expone sobre cómo vender en el tianguis, pero también reconoce que nunca se ha acercado a nadie; "una vez me fui a Apatzingán con una amiga pero ella ya trae el puesto, me fue bien gracias a Dios", refiere la mujer que apura el paso para terminar sus palmas.




