El pasado 2 de diciembre, las tres principales fuerzas políticas del país, PRI, PAN y PRD, firmaron un importante documento denominado Pacto por México. Uno de los aspectos relevantes de este acontecimiento consiste en señalar la singularidad de un acuerdo de esta naturaleza pues difícilmente podríamos recordar el inicio de un sexenio en el que los principales partidos políticos en México se comprometen a sacar adelante un conjunto de reformas para la modernización del país.La polarización que dejaron las campañas presidenciales de 2000 y 2006 condenó a que durante los tres primeros años de gobierno no se llevaran a cabo reformas de calado que verdaderamente pudieran mejorar la calidad de vida de los mexicanos.Hoy es diferente. Ahora, a pesar de la polarización política, los partidos políticos han tenido la madurez para sentarse a construir acuerdos después de unas elecciones que, por decir lo menos, no fueron equitativas. La pregunta es ¿a qué se debe esto? Bueno, la principal variable que lo explica no es que haya llegado el PRI al gobierno, parece ser, más bien, que los principales partidos de oposición, PAN y PRD, decidieron no apostar por el fracaso de un gobierno. A pesar de tener la posibilidad de vetar las iniciativas del gobierno entrante en la Cámara de Senadores e incrementar los costos para que el PRI construya mayorías en la Cámara de Diputados, dejando de lado intereses electorales y de corto plazo, ambos partidos decidieron que México requiere hoy día de más acuerdos en un marco de transparencia y deliberación democrática.El Pacto por México es un conjunto de reformas que forman parte de la agenda de cada uno de los partidos políticos que lo firmaron. Así, por ejemplo, en el pacto los partidos políticos se comprometen a sacar adelante reformas como la relativa a las telecomunicaciones, que fue una propuesta incluida por el PRD, reformas para consolidar la transparencia y rendición de cuentas en las entidades federativas, reformas para combatir en serio la corrupción de los funcionarios públicos y reformas para hacer un hecho la reelección legislativa, agenda que definitivamente fue impulsada por el PAN. Mientras tanto, el PRI puso sobre la mesa reformas de índole hacendario que será discutida durante el próximo año, reformas para promover la competencia en PEMEX y reformas para ampliar las posibilidades en refinación y explotación, entre otras.Es ocioso señalar que, cuando el PRI fue oposición, siempre se negó a construir un pacto como éste. Sin embargo, lo que más importa es que hoy día el acuerdo ha sido firmado y en lo que deberíamos ocuparnos es en ser vigilantes de que los actores que firmaron cumplan su palabra.