Observatorio Cervantino/Anselmo Cervantes Campos

08:47:22 01-09-2010

Anselmo Cervantes Campos / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



La chatarra y la obesidad son un asunto político, pues los graves problemas de salud que se derivan de la gran enfermedad conocida como ’obesidad’ no se van a resolver de la noche a la mañana, y mucho menos, porque ya está PROHIBIDA la venta de chatarra en las escuelas. Atacar ALGUNAS CAUSAS es importante y plausible, pero más lo sería si se atacaran también, y preferentemente, las CONDICIONES GENERALES DE PRODUCCION Y COMERCIO DE CHATARRA, que sin escrupulos publicitarios, invita a un CONSUMO PERMANENTE Y DESMEDIDO, tanto en la calle como dentro de los hogares. El consumo en las escuelas es tan sólo una consecuencia más de los aplastantes intereses comerciales, que no priorizan la producción de los bienes que se necesitan, sino los que se venden, o sea, los que se demandan. Aunque el problema es complejo y de múltiples aristas, tiene su raíz más importante en los hábitos comerciales y ambiciones políticas de los oligarcas extranjeros y mexicanos, que mediante diversas argucias logran incrementar no sólo sus capitales, sino también su poder. No conozco un solo diabético que haya contraído esa ENFERMEDAD MADRE, sin haber incluído en su dieta un consumo constante e intenso de refrescos, de coca-cola principalmente. No es un secreto que México es ya la víctima principal de la industria refresquera en el mundo. ¿será porque estamos MUY CERCA (tanto a la geografía como al modelo económico) de los Estados Unidos? El consumo excesivo de comida chatarra se encuentra ligado, en todos los rincones del país, al consumo de alimentos en general, a grado tal que, su arraigo está generalizado en la sociedad, elevado a ’usos y costumbres’, e integrado en la idiosincracia como la principal SUBCULTURA DEL EXCESO, de la que los niños son las principales víctimas, dentro y fuera de las escuelas. No se come en funciones de nutrición sino de PLACER, no para la satisfacción sino HASTA LLENARSE, y cuando es gratis o hay abundancia, o porque costó muy caro el bufet, hay que desquitarlo, aunque haga daño hay que comer HASTA CANSARSE. En la salud no todo es asunto de comida y bebida, no todo es ingerir y abstenerse de ingerir; para proteger y defender a nuestra población de la inercia de este maremagnum endemoniado, además de los hábitos nutricionales hay que inculcar valores de higiene y de ejercicio físico en todas las actividades de los niños, dentro y fuera de la escuela y del hogar, con actividades que involucren a los padres de familia y a los maestros por igual, y no sólo 10 o 15 minutos de calentamiento matutino. A los padres de familia se les tiene que hacer saber y entender, que tienen para con sus hijos mayores responsabilidades que la que los maestros con sus alumnos; los maestros cobran un salario por un trabajo sujeto a horarios y compromisos limitados, en tanto que los padres tienen el resto de las obligaciones educativas, que es muchísimo más. Si la educación que imparte el estado no alcanza a los padres de familia, simplemente no alcanza tampoco a los alumnos, y peor aún, si el educador o maestro no cuenta con esos valores entre sus hábitos, no podrá ofrecer nunca lo que no tiene. ¿Acaso no estamos cansados de profesores de Educación Física con sobrepeso?, ¿maestros de Ética que son tramposos?, ¿de Ciencias Naturales y Sociales que brillan por ignorantes?, ¿mentores de Biología que son ’chamagosos’?, ¿de Español o Lengua Castellana con múltiples faltas de ortografía ”hasta para hablar”?, ni qué decir de las demás asignaturas. Quizás no son los más, pero tampoco los menos, y lo peor es que cada día aumenta su número, con todo y las fútiles pruebas y concursos que entraña la SIMULACIÓN de la Alianza por la Calidad Educativa (ACE), sin contar a los flojos, faltistas y ausentes. En estas circunstancias, no podrémos romper el ’cuello de botella’ del monopolio de los grandes procesos educactivos tradicionales, donde el ”encierro” ya no funciona; y si antes fue insuficiente y mediocre, la educación ahora está llena de compromisos comerciales con las empresas refresqueras, de pastelitos y toda clase de frituras, así como de claros arreglos políticos con la mafia sindical, que controla el sistema de capacitación y que acapara grandes porcentajes de plazas magisteriales, asÍ como el descarado desvío de recursos económicos que se les asigna. Comenta cervantinoacc@hotmail.cl