Teléfono Rojo/José Ureña

21:24:27 30-08-2010

José Ureña / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



* El SME y el gobierno se preparan a medir fuerzas * Martín Esparza tiene el apoyo de Marcelo Ebrard * Revive Jorge Sánchez y busca agrupar a jubilados   La historia del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) recobra fuerza cuando el gobierno lo sentía casi liquidado. Era un vigor mediático, casi artificial, y casi consumado. Antes de sentarse en el sillón de titular de Gobernación, Francisco Blake Mora se encontró con una huelga de hambre irreal pero con fuerte impacto en los medios de comunicación. A través de ellos se pedía la intervención urgente, humanitaria del gobierno de Felipe Calderón para salvar a los huelguistas instalados en la Plaza de la Constitución. Blake Mora escuchó esas opiniones y, para sorpresa inclusive de quienes habían pedido la acción oficial, recibió a varios miembros del comité encabezado por Martín Esparza. Lo hizo a despecho de quienes presumían el montaje del propio Esparza. Tuvo elementos para dudar. Uno de ellos fue una grabación llegada hasta la Secretaría de Gobernación (Segob) donde el propio Esparza pedía a los suyos dejar entrar al campamento sólo a periodistas afines. Inclusive prohibía hacer declaraciones a quienes, como Cayetano Cabrera, decían estar a punto de morir de inanición sin ser cierto. ¿Quién llevó las pruebas? ¿Javier Lozano, secretario, del Trabajo? ¿Roberto Gil Zuarth, subsecretario de Gobierno? Quien haya sido: era información fidedigna.   LAS MENTIRAS DE MARTIN ESPARZA  Tras el primer encuentro, Martín Esparza salió satisfecho y se declaró victorioso. Los secretarios Blake Mora y Lozano Alarcón prometieron pagar algunos derechos contractuales de quienes no habían sido liquidados, revisar algunos expedientes y reconsiderar la toma de nota la cuestionada reelección de Esparza. Las dos partes se sintieron ganadoras de la negociación. Esparza salió y declaró feliz a los medios: -Nos prometieron darnos la toma de nota. Es una victoria de nuestro movimiento. El reporte a Los Pinos fue diferente: -Nos salió barato. Simplemente pagaremos algunas prestaciones pendientes y facilitaremos la liquidación de quienes acepten concluir su relación contractual. Esparza mintió: nunca le garantizaron el reconocimiento de su reelección. En la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) causó escozor lo dicho por el dirigente y dos subsecretarios amenazaron con renunciar si se les obligaba a ir contra la decisión de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA). Incurrirían, argumentaron ante Lozano Alarcón, en faltas administrativas muy graves. Al margen de esos amagos, la tensión decreció y se sucedieron otras entrevistas.   EL DESTINO ESTA EN LOS JUBILADOS   Como no habrá tal toma de nota, el gobierno espera noticias. No porque las fabrique, sino porque la dinámica del gremio obligará a tomar determinaciones a la base. Ahí está la sorpresa. O mejor dicho, ahí viene Jorge Sánchez, el ex secretario del SME quien reorganiza a los jubilados. El y ellos, a diferencia de los trabajadores activos hasta octubre de 2009, preservan sus derechos y necesitan liderazgos para exigir inclusive conquistas de pleno derecho. Una: ¿mantendrán sus pensiones los incrementos salariales anuales? Antes eran similares a los alcanzados para la planta laboral activa pero, en el futuro, ¿se tomará como base el ajuste al salario mínimo? ¿A qué le apuesta el gobierno de Felipe Calderón? Al triunfo de ese movimiento afín a Jorge Sánchez y adverso a Martín Esparza. Consumada la desaparición de Luz y Fuerza del Centro (LFC) y liquidada la relación de esa empresa con el SME, alguien debe responder a más de 15 mil jubilados. Alguien conciliador como Jorge Sánchez. Hábil, Esparza ha advertido el peligro y busca oxígeno artificial. Por eso pidió la intervención de Marcelo Ebrard, quien se autonombró mediador con el gobierno federal.