Dios engrandece a los humildes/Mateo Calvillo Paz

13:19:48 30-08-2010

Mateo Calvillo Paz / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



En tu vida. El hombre de hoy es soberbio y se cree mucho, quieres ser de los dominadores, como enseña Nietzsche, los exitosos y prepotentes, por encima de los cobardes e incompetentes, de los p…, se dice en México. Conozco que estudian una carrera y se creen la última maravilla, sueñan con hacer mucho dinero para sentirse reyezuelos o caciques. Dios habla. Estamos en la línea de la sabiduría de Dios: lleva tus asuntos con humildad, entre más grande seas humíllate más. Estamos en la línea de Jesucristo, en el corazón de su mensaje, él se muestra humilde y bondadoso en sus hechos y palabras con las bienaventuranzas de los pequeños y humildes. Al enseñar a sus discípulos, Cristo piensa ya en nosotros creyentes de su Iglesia católica. San Lucas tiene el cuidado de mostrárnoslo así. Debemos buscar pasar de incógnitos y no salir en la página social, ser ricos y famosos como alguna vez soñamos todos. No debemos buscar ser el primero de la clase, el más rico del mundo, la más bonita, el más inteligente del salón. El divino Maestro nos enseña a buscar los últimos lugares, los quehaceres más humildes, como trapear la casa de Dios, y no solo sino tu casa, la casa del que está enfermo o necesita que le ayuden. No debemos buscar la fama humana que es traicionera, el reconocimiento de los hombres. Tampoco debemos buscar su paga, sus recompensas en dinero, prestaciones, bienes materiales que pasan pronto. Hay que aguardar la recompensa de Dios. Los premios de Dios son los verdaderos, el reconocimiento de parte de Dios es el único que importa, la gloria de Dios es la que llena verdaderamente nuestro corazón. Eso sucederá en la fiesta definitiva, que es nuestro destino: a Dios, juez de todos, a Cristo, mediador de la Nueva Alianza, con todos los coros y jerarquías celestiales con todos los santos hermanos justos que han llegado a su destino, con nuestros hermanos que Dios ha glorificado porque fueron humildes y serviciales, hijos a la imagen de Cristo. Es la asamblea a la que nos acercamos por la fe. Es la experiencia de gloria, como una probadita, que vivimos cada domingo y en cada eucaristía. Vive plenamente. No sigas a los líderes del mundo que son prepotentes y quieren tener el poder para aplastar y enriquecerse, sigue al Maestro humilde a Cristo para que en la realidad verdadera y definitiva él te engrandezca y te permita realizarte plenamente. Cristo con nosotros. Cristo está en medio de nosotros, él invita a los humildes a esta asamblea santa de la misa, nos acepta a la mesa y a la compañía de Dios. Ahí sí debemos sentirnos orgullosos de ser amigos e invitados de Dios.