Panorama Laboral/Juan Guzmán

23:02:32 29-08-2010

Juan Guzmán G. / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



-Espino: ¿Suerte o?... mejor suspicacia- Los abusos del perenne dictador del Sindicato (dizque) Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo, Fernando Espino Arévalo, que tienen a ese servicio en un asco total, son demasiados pecados como para que la suerte lo acompañe al grado de ponerlo a las puertas del Palacio de San Lázaro a punto de cobrar como diputado federal ante la muerte ¿por accidente? vial de la priista Jenny de los Reyes Aguilar. Este sátrapa, que durante más de 30 años ha reprimido y exprimido a los empleados del METRO, con la aquiescencia de las autoridades del Gobierno Capitalino, ahora priistas igual que antes, pero con diferente color de partido, es un oportunista de la política que en el trienio legislativo pasado recibía su elevada dieta por calentar una curul de la Asamblea Legislativa bajo el patrocinio del Partido Nueva Alianza, propiedad de Elba Esther Gordillo Morales, la misma que tiraniza a los profesores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE. ¿Acaso deberás es tanta la fortuna de Espino Arévalo que acertó al aceptar ser el candidato suplente por la 5a circunscripción plurinominal de Michoacán cuya titular era la fallecida Jenny de los Reyes Aguilar? A este personaje nunca le ha gustado ser segundón porque eso sería ir en contra de su violenta naturaleza que lo hacen sentir ”viril” e ”indispensable”. A partir de septiembre de 2003 él ya había sido diputado federal por esa misma demarcación para lo cual utilizó, de manera abusiva a decenas de jóvenes necesitados para que hicieran proselitismo en favor del PRI durante 18 horas al día a cambio de prometerles un trabajo en el METRO. Les quitó su ciudadanía y su libertad a elegir el partido político de su gusto y, para colmo, no les cumplió. Y no sólo eso. Fernando Espino Arévalo, violando todas las leyes federales electorales utilizó la imprenta de su muy suyo Sindicato (dizque) Nacional y los recursos económicos y humanos del mismo para elaborar banderines, trípticos y demás propaganda que, obviamente, nunca fue notificada al Instituto Federal Electoral (IFE) y que sumaban cientos de miles de panfleto en favor del priismo michoacano. La trágica muerte de Jenny de los Reyes Aguilar, de su pequeña hija Valentina y de su secretario particular, Miguel Ángel Huerta Reyna, acaecida el 14 de agosto pasado, deberían despertar más sospechas que aceptación de una fatalidad en el destino personal de tan destacada política. Es mejor quedarse con la suspicacia que reconocer la ”envidiable” fortuna de un dictador sindical que nuevamente se ostentará como ”representante popular” cuando ni siquiera es capaz de convocar a sus ”agremiados” para defender sus conquistas laborales. Y como buen déspota que es, Don Fernando es amante de la censura y por ello ha dado publicas muestras de su desprecio a los periodistas que osan criticarlo por lo que lo hago responsable ante la Secretaría de Gobernación y demás autoridades correspondientes de mi seguridad y la de mis familiares. No vaya a ser que nos suceda un accidente vial o algo parecido. TIEMPO EXTRA Mientras que los funcionarios de primer nivel -que hacen labor de país quintermundista-, como los secretarios de estado y directores de instituciones que deberían administrar los trabajadores como el Instituto Mexicano del seguro Social o el Infonavit, cobran sueldos de jeques petroleros, los mandos medios llevan DIEZ AÑOS sin recibir un centavo de aumento. ¡Ah, pero eso sí! cada tres meses se ven obligados a pagar los incrementos en sus impuestos sobre la renta... Solo en un país pesimamente mal administrado como el nuestro, se pueden ver cosas tan degradantes y contradictorias, aparte de la xenofobia expresada en la reciente masacre de indocumentados en Tamaulipas. El gobierno, incapaz como lo ha sido desde sus inicios de crear las suficientes fuentes de ocupación se dedica a perseguir, cual si fueran peligrosos delincuentes, a las personas que buscan el sustento a través de lo que pomposamente se llama sector informal de la economía, es decir, el subempleo que no tiene prestaciones sociales. Son tan estúpidos los funcionarios que con esas acciones, además de enfrentar a los pobres policías federales contra los pobres vendedores callejeros, orillan a estos últimos al atraco para poder mantener a su prole. La estolidez es tanta que mientras en el discurso oficial se habla de combatir a la delincuencia, en los hechos se condena a ella a miles de mexicanos que quieren vivir honestamente. Claro, hay que defender los intereses de los comerciantes establecidos como los liverpooles, los sears, los waltmarts, los acaudalados cómplices del poder público.