Estamos ante una situacion sumamente grave que, sin embargo, no es fatal. El problema debe despertar nuestra grandeza de manera que salgamos adelante creando una sociedad más progresista, digna y feliz.
Acabo de sobrevolar el desierto de Arizona, una vision terrible de colinas y planicies de arena, sin una hierba ni cactus. Da escalofrio imaginar el tormento de nuestros hermanos que hacen la travesia del desierto.
El hombre vive de sueños, ellos van tras una utopia de la vida deseada y que se les niega en su pais, tras la vida verdadera, su mitica ciudad de Aztlan, su paraíso perdido de la abundancia de bienes, quieren salir de pobres.
De la palabra, mas alla de lo que imaginaron. Tal vez el sueno que siguen los fortalece en las pruebas y les maquilla la realidad. Siguen soñando.
Les pasa lo que a los niños de la calle, su hogar los vomita, ya no soportan más y emprenden la huida.
Estamos frente al fenomeno de la huida, ya no soportan la patria y deciden la huida. En México, la realidad de los emigrantes, campesinos, desocupados y desheredados es mirserable, triste y sin esperanza. En un país emergente y retrasado, ellos pertenecen a un mundo mas miserable todavía, no se si el cuarto mundo. El mundo de los campesinos y de los trabajadores o desempleados esta marginado, no hay alicientes, la vida es indigna de ese nombre, viven sin alegria y sin ilusiones, sin esperanza muchas veces.
El Norte, los Estados Unidos les ofrece una visión, una ilusión en el doble significado de la palabra o una enajenacion. La frontera es imperceptible sobre todo para la gente débil en su pesonalidad. El objeto de sus deseos se centra en los dolares como signo de riqueza y de abundancia de bienes materiales pensando que ahí se encuentra toda la felicidad, la vida plena, sin la mas pequena sombra de sufrimiento para el cuerpo ni para el alma. Como si los ricos materiales fueran totalmente felices, recuerdan el caso de Mickel Jackson?
La situación cambio en el país vecino, el Norte ya no es lo que era, una tierra de oportunidades y trabajo, que mejoraba la suerte de los nortenos.
Sobre la vida de los migrantes se ciernen negros nubarrones de problemas y temores. Su rostro, casi siempre sufriente, preocupado se ha vuelto más sombrio. En la conversacion inmediatamente salen los grandes problemas, la persecución a los indocumentados, la falta de trabajo por lo que son obligados a descansar y pierden el trabajo. Hay estados de la Unión Americana donde se ha intensificado la persecución a los indocumentados. Les niegan la licencia de manejar que antes les era concedida. Está penalizado llevar indocumentados en el carro, rentarles casa, darles trabajo. El ataque es astuto, incisivo y desalienta a los connacionales y los va orillando a regresar a su país.
Ya no hay trabajo para todos, ni siquiera para quienes tienen en orden sus papeles migratorios. Me contaba un amigo que tiene año y medio sin encontrar trabajo, algunas oportunidades ha tenido pero con salario por debajo de lo que el estado le ofrece. Tiene hechas como diez solicitudes y esta esperando a que lo llamen. Es casado y tiene cinco hijos.
A otros los estan “descansando”, afirman ellos, les recortan horas o días o semana de trabajo, por la situación crítica de las empresas. Este problema esta en el ambiente, afecta a todos.
El problema es muy grave y nos pega de frente en México, necesitamos tomar medidas ante las remesas que disminuyen y el número de deportados que estará llegando a nuestros pueblos.
Vamos a aguantar el choque con supuesto estoicismo y con real irresponsabilidad, apatía, y falta de decisión enérgica y creativa. Hay varías cuestionamientos que debemos hacernos. Los presento aquí como pistas de reflexión.
El norte es un espejismo en el desierto, una esperanza vacia que solo deja en los hermanos mas pobreza, endeudamiento, sentimiento de fracaso, desilusión. Lo más grave de la situación es que aun no cala en la conciencia de los mexicanos interesados. Cuanto tiempo sera necesario para que esta realidad vital se asiente en el inconciente colectivo? En otras palabras, hasta cuando nos va a “caer el veinte”. Hace falta gritarlo con los medios y estrategias que sea necesario, de suerte que lo entienda quien piensa todavia irse al Norte.
Es necesario cambiar la suerte del campo de manera que ofrezca oportunidades de una vida más digna para los campesinos que encuentren razones para vivir en el rancho una vida feliz, como en el pueblo y la ciudad. Son necesarias tantas medidas que deben tener ocupados a los que gobiernan y a los que buscan gobernar.
Es necesario educar en el amor a la patria y a la tierra, que los chicos ya no piensen solo en irse al Norte, que la tierra produzca, multiplique la riqueza, esa enorme potencia que no se aprovecha. México, concretamente Michoacán, son inmensamente ricos en recursos humanos y naturales. El potencial turistico de Michoacán es tan grande como el de Costa Rica, es otra fuente tapada, una riqueza escondida.
Es necesario que el sistema educativo y la sociedad eduquen para una vida de trabajo, esfuerzo, producción y no para la flojera, irresponsabilidad, facilidad de que dan ejemplo tantos profesores sin vocación y sin compromiso escolar, ni social. Hay que cambiar el modelo de una vida consumista, edonista hasta la obesidad y el ocio por una vida activa, generosa, dinámica, progresista.
Hay que dar dinamismo y productividad a la sociedad, de manera especial al campo, asi podremos aprovechar la fuerza laboral de nuestros jóvenes y observar con trabajo y dinero a quienes regresan de su aventura desafortunada en el Norte.
No nos hagamos ilusiones, el problema es de todos y necesitamos todos despertar a la realidad, buscar soluciones y ponernos manos a la obra, la situación será tan diferente.