Índice Político/Francisco Rodríguez

08:43:32 26-08-2010

Francisco Rodríguez / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



El poeta libanés Kahlil Gibran escribió que ”es el honor del muerto no ser parte de los asesinos”. Tal vez. Pero ¡vaya honor tan difícil de conseguir! ¡Vaya honor que nadie quisiera alcanzar! Sobre todo a partir de los oscuros hechos de Santiago, Nuevo León, en donde los escoltas son los asesinos de aquél cuya vida debían preservar. El sucedido no es novedoso, por desgracia. Se cuentan por millares a los efectivos de las policías municipales, estatales y aún de la Federal que sirven a los intereses del narcotráfico y aún de las pandillas dedicadas a los crímenes que son punibles por los códigos penales de las entidades federativas. Nuevo León es hoy el estado donde estos policías están a las órdenes de los delincuentes, no obstante la reciente depuración que en esas organizaciones hiciera no ha mucho la Secretaría de la Defensa Nacional, encontrándose que, incluso, el C-4 servía a los intereses del narcotráfico. La historia es larga. Haciendo memoria son muchos los incidentes en los cuales las policías han resultado más perjudiciales que los delincuentes mismos. En 1998, por ejemplo, policías de Tabasco se sublevaron y tomaron por asalto la casa oficial de gobierno. Doscientos policías se introdujeron violentamente en la Quinta Grijalva donde el mandatario estatal, Roberto Madrazo, dormía con su familia. Dizque perseguían mejoras salariales, lo que no fue interpretado así en los ámbitos federales… En 2007 el llamado Químico Andrés Granier, aparente gobernador priísta de la misma entidad, daba cuenta de que “policías asesinos” habían atentado en contra del secretario de Seguridad Pública tabasqueño. Trescientos disparos en contra del general retirado Francisco Fernández Solís cobraron la vida del conductor de su vehículo. A todos los mandos medios de la policía del estado, el Ejército los envió a Almoloya, porque el gobierno del estado a cargo de Granier no’más no ataba ni desataba. En 2009, ahora en Cancún, Quintana Roo, policías asesinos al servicio del entonces presidente municipal perredista (hoy ligado al narco) Gregorio Greg Sánchez, atentaron en contra de la vida del general de Brigada DEM Mauro Enrique Tello Quiñones a quien vejaron, torturaron y asesinaron. Otra vez, policías asesinos al servicio del narco. En este 2010 un escolta personal del gobernador de Tamaulipas, el priísta Eugenio Hernández, es señalado por la DEA como miembro del Cartel del Golfo. No pasa nada. Como tampoco nada ha sucedido con quien fuera jefe de escoltas del entonces gobernador tamaulipeco Manuel Cavazos Lerma. Un desertor del Ejército en el que alcanzó el grado de subteniente de Infantería: Patricio Isaías Villegas Redondo. Este oscuro personaje, quien también fuera comandante de la policía judicial de Tamaulipas, asesinó, en Huejutla de Reyes en el estado de Hidalgo, el 26 de agosto de 1984 –hoy hace justo 26 años-- al señor Cristóbal Salvador Assad Radilla. Por ese crimen, se abrió la causa penal 244/84, consignada al juzgado de primera instancia en el oficio 934. Y nada ha pasado, no obstante que Villegas Redondo también ha sido varias ocasiones acusado de robo de autotransportes en Tamaulipas, lo mismo que en Hidalgo. Recientemente, en Michoacán, el gobernador Leonel Godoy aseguró que “policías asesinos” atentaron en contra de la secretaria de Seguridad Pública del estado, Minerva Bautista. El triste evento marcó un record digno de ingresar al Guiness: 2 mil 800 disparos de armas de fuego de gran potencia: armas antiaéreas, antiblindajes y granadas de fragmentación. Pese a los señalamientos... sólo un detenido También en el estado de Hidalgo ”policías asesinos” al servicio del narco cobraron la vida del secretario de Seguridad Pública estatal, Marcos Manuel Souberville González. Tan sólo en Pachuca hubo 103 detenidos por el Ejército. Hay noticias sobre policías asesinos en prácticamente todo el territorio nacional. En Tijuana, Baja California. En Coacalco, Estado de México. En Durango, Durango. En Cuautitlán Izcalli, Estado de México. En Cuernavaca, Morelos. En Guadalajara, Jalisco. En Hermosillo, Sonora, En el Distrito Federal, tome usted en cuenta, opera la Banda de la Flor, conformada por policías y ex policías asesinos. Más que a la delincuencia, somos más quienes tememos a las policías. Razones hay. Entre sus filas existen muchos asesinos. Índice Flamígero: “Inepto”. Tal el adjetivo con el que los priístas califican a Felipe Calderón y a su remedo de “gobierno”. Beltrones, Murillo, Rojas, Paredes ya le tomaron la medida a lo que queda de esta fallida Administración y, todo indica, están a punto de gestionarle los santos óleos. Y sí, la ineptitud aparece por todas partes: Pemex, Hacienda, IMSS, Función Pública, Economía y ni qué decir de Gobernación. De Seguridad Pública mejor ni hablamos. www.indicepolitico.com / pacorodriguez@journalist.com