Sobre la mesa, un sistema nacional de elecciones: Carlos González

09:10:55 23-08-2010

Luis Patiño Pozas / Quadratín

SECCIÓN: Política



MORELIA, Mich., 23 de agosto de 2010.- “Hoy tenemos un sistema federal de elecciones y 32 sistemas estatales que hacen prácticamente lo mismo, sólo que en tiempos diversos, en modos diferentes, pero siempre con recursos distintos El Sistema Nacional de Elecciones, es una necesidad de la transición política que vive el país, así cómo una de las tareas pendientes que contempla la reforma electoral de 2007 signada por todos los partidos políticos”. Así explica el consultor de las Naciones Unidas, Carlos González Martínez, en entrevista para Quadratin, su visión acerca de este tema que generó un intenso debate y críticas severas en el pasado VI Congreso Internacional de Derecho Electoral y Democracia. --¿Me puedes explicar en qué consiste la propuesta de un Sistema Nacional de Elecciones? --La creación de un Sistema Nacional de Elecciones es una necesidad del desarrollo histórico de la transición política mexicana y un imperativo legislativo anunciado expresamente desde el decreto de reforma electoral constitucional federal de noviembre del 2007. “Sobre dicho proyecto, sus implicaciones y eventuales características, nos pronunciamos al menos Rodrigo Morales, Lorenzo Córdova, César Astudillo, Ricardo Becerra y yo en nuestras respectivas participaciones en las mesas centrales del VI Congreso Internacional de Derecho Electoral celebrado la semana pasada en Morelia. “Incluso en esa perspectiva bien podría inscribirse la propuesta del magistrado Flavio Galván de crear un Cuarto Poder Electoral en la República integrando en él al actual Instituto Federal Electoral (IFE), al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE)”. --¿Por qué causó tanto “ruido”? --Ninguno de nosotros habló, ni mucho menos propuso la conformación de un Instituto Nacional de Elecciones, ni, por tanto, presentó la necesidad de constituirlo haciendo desaparecer a los institutos y consejos estatales o al propio IFE. Yo incluso planteo que esa dicotomía es un dilema falso, que ni siquiera deberíamos entrarle a esa discusión. “Lo que en todo caso señalé es que si se va a crear un órgano nacional éste debiese conformarse con las actuales estructuras de las autoridades locales y las federales, articuladas sobre la base de sus funciones y atribuciones y no de sus estructuras burocráticas”. --¿Lo consideras necesario? --Es curioso. El tema del Sistema Nacional de Elecciones es uno que integra definitivamente la agenda futura de la reforma política y electoral; nadie en el Congreso planteó que se integrara con la creación de un Instituto Nacional que desapareciera a los institutos y consejos estatales, y sin embargo, alguna parte del público y las autoridades locales electorales asistentes insistieron en señalar y hasta reclamar en los pasillos del Congreso que semejante planteamiento se hubiera expuesto. “Por ello, incluso Lorenzo Córdova hizo un elegante deslinde en la última mesa central del Congreso con el ánimo de precisar nuestras opiniones y atemperar las reacciones que, basadas en simples pre-juicios, decidieron incluso borrar todo rasgo de dichas aportaciones durante la lectura y presentación de la relatoría del Congreso”. --¿Que características tendría un sistema nacional de elecciones? --Un Sistema Nacional de Elecciones es una necesidad del proceso de cambio político en México, porque estamos ya en una fase donde es indispensable acompasar los avances en ocasiones y en ciertos rubros discordantes, entre la democratización que se registra a nivel nacional con la que se observa en algunos estados. “Hay una opinión cada vez más expandida que señala que así como hay aspectos de la vida nacional que han quedado rezagados respecto a algunas realidades estatales, como innovaciones gubernamentales y la adopción de mecanismos de participación ciudadana, también los hay en que los estados se han quedado atrás respecto de los avances nacionales, incluso preservando pequeñas islas de prácticas autoritarias del pasado. “De igual forma, es un imperativo legislativo, porque forma parte de los acuerdos parlamentarios que dieron origen a la reforma federal del 2007-2008 y que quedó como un compromiso para el corto plazo, seguramente verificable después de las elecciones federales del 2012. “En todo caso, y en mi opinión, el Sistema Nacional de Elecciones se hace imprescindible para lograr una verdadera articulación de lo federal y lo estatal en el régimen de elecciones en México, donde ahora existe un régimen de redundancia y yuxtaposición expresado en el hecho de que tenemos un sistema federal para elegir a las autoridades federales de la República y 32 sistemas estatales para elegir a las autoridades estatales que hacen prácticamente lo mismo, sólo que en tiempos diversos o en modos distintos, pero siempre con recursos distintos, lo que provoca un despilfarro y una baja eficacia que ya no es posible admitir ni seguir financiando y que, al final, está afectando la credibilidad, honorabilidad y confianza de las autoridades electorales. Asunto éste de cardinal importancia para la salud de nuestra frágil democracia”. --Pero, ¿cómo se conformaría? --Desde esta perspectiva, integrar un Sistema Nacional de Elecciones supone eso: consolidar un sistema. Y ello no implica necesariamente la creación de un solo órgano, como el Instituto Nacional de Elecciones, sino que todas las partes del conjunto estén articuladas debidamente, ‘sistémicamente’, para producir lo que se desea: elecciones legales y legítimas para poderes legales y legítimos en los tres órdenes de gobierno de nuestro Estado democrático, republicano y federal. “Para la conformación de este Sistema Nacional deberán tomarse dos bases: el federalismo y la naturaleza de la función electoral en el sistema político mexicano. El federalismo, porque los poderes de los estados libres y soberanos que preserva el artículo 40 constitucional federal deben ser integrados mediante procesos electorales libres y soberanos, directamente organizados y validados localmente. “Por su parte, la naturaleza, principios rectores y atribuciones de la función electoral en el país nos da la clave para articular al sistema e incluso para valorar la conformación o no de un instituto nacional. “Hay atribuciones que sólo pueden ser atendidas a nivel nacional, como el padrón electoral. Otras que deben ser estatales, como la capacitación, integración, instalación y asistencia a las casillas electorales. “Y otras más, que sería mejor atender en una acción combinada entre lo local y lo nacional, como el financiamiento y la fiscalización de los partidos y, sobre todo, los programas de formación y participación ciudadana. “Creo que allí, en la historia, en la ley y en la razón sistémica de nuestro orden de legitimidad democrática, están las claves del Sistema Nacional de Elecciones que viene, y no en los prejuicios ni los reflejos burocráticos que tanto se oponen al avance de la nueva institucionalidad democrática y participativa”. Así concluyó el ex vocal ejecutivo del IFE en Michoacán, quién sin duda, junto a un grupo importante de académicos y funcionarios electorales, puso en la mesa de discusión un tema muy trascendente y sobre el cual vale la pena reflexionar.