El pasado 12 de agosto del presente año, se celebró en el mundo el Día Internacional de la Juventud. Esta celebración encuentra sus antecedentes en la primera sesión del Foro Mundial de la Juventud de 1996, posteriormente el 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U.) adoptó la resolución 54/120 I, para declarar el día 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud.
En la celebración de este año, el Secretario General de la O.N.U. Ban Ki-Moon, pidió a los gobiernos de todos los países, que presten especial atención a la juventud en momentos en que las economías empiezan lentamente a estabilizarse.
Asimismo, al pronunciar su mensaje con motivo de este día, señaló que se daba inicio formalmente al Año Internacional de la Juventud, mencionando además, que la crisis económica afectó a los jóvenes del mundo de manera desproporcionada, aumentando el desempleo, limitando el acceso a la educación, y recortando los salarios de los que trabajan.
El Secretario General de la O.N.U. comentó también, que atender las necesidades de ese sector de la población mundial es un imperativo moral y una necesidad para el desarrollo y precisó que: “la energía de los jóvenes puede estimular las economías; los jóvenes emprendedores pueden abrir nuevos mercados; los jóvenes comunicadores llegar a nuevas audiencias. El idealismo y la creatividad de la juventud son algunos de los recursos más importantes que un País pueda tener”.
Por último Ban Ki-Moon instó a los Estados Miembros a aumentar sus inversiones en la juventud para que los aportes de ese sector poblacional se potencien al máximo y enfatizó en que se deben redoblar los esfuerzos para incluir a los jóvenes en las políticas, programas, y procesos que beneficien su futuro.
En este contexto, datos de la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U.) señalan que actualmente existen alrededor de mil doscientos millones de personas de entre 15 y 24 años de edad, cifra que representa el 18% de la población mundial y que es la más alta en la historia en lo referente a población joven.
En los estudios realizados por este organismo internacional, se menciona también, que América Latina y el Caribe es una de las zonas con más altos índices de pobreza del mundo, en donde muchos jóvenes de la región tienen un acceso limitado a los servicios públicos, como el suministro de agua potable, las carreteras, la asistencia sanitaria y la educación. A su vez, estos estudios señalan que aproximadamente 11 millones de jóvenes de la región viven con menos de 1 dólar por día, y 27.2 millones con menos de 2.
En México, apenas se instauró la celebración del Día Internacional de la Juventud mediante Decreto aprobado por el Congreso de la Unión en marzo de este año; no obstante que desde 1999 la O.N.U. estableció este día; lo que es clara muestra de la falta de atención que sufre este sector de nuestra población.
En nuestro País, el panorama que enfrenta la juventud es difícil, ya que de los 28.1 millones de jóvenes mexicanos que actualmente se registran, 14.9 millones viven en situación de pobreza y 3.3 millones en pobreza extrema; 7 millones se encuentran desempleados; y según datos del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (I.N.E.A.) en el año 2009 cerca de 700 mil jóvenes abandonaron sus estudios.
De acuerdo a datos proporcionados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) de los jóvenes que viven en situación de pobreza, 18.1% presentan rezago educativo; 44.7% no cuentan con acceso a los servicios de salud; 68% no tienen acceso a seguridad social; 18.1% presentan carencias en la calidad y en los espacios de vivienda; 19% no tienen acceso a los servicios básicos en sus viviendas y 22% presentan carencias para acceder a una adecuada alimentación.
Ante esta situación que enfrentan los jóvenes mexicanos, resulta fundamental el implementar políticas públicas que permitan atender su problemática, pero no desde una óptica asistencial, sino a través de su participación como actores fundamentales para el desarrollo, en donde además se impulse el establecimiento en este sector de una cultura política democrática, destacando el importante papel de los ciudadanos en la transformación y establecimiento de las instituciones que requiere nuestra sociedad.
Resulta también necesario, el generar un marco de coordinación interinstitucional en los tres ámbitos de gobierno, para que en la estructuración de los Planes de Desarrollo y de los programas sectoriales, se contemplen políticas y acciones especificas generadas por jóvenes mexicanos que tengan como objetivo el atender sus necesidades y el impulso a su desarrollo.
Otro aspecto que considero de importancia, es fomentar una vinculación entre los jóvenes con las fuerzas productivas; fortalecer los programas y acciones de capacitación para el trabajo, brindado mayores apoyos a los jóvenes emprendedores; además de generar las condiciones que permitan lograr una mejor vinculación entre el sistema educativo y la iniciativa privada para brindar mayores oportunidades de empleo.
Asimismo, se deben destinar mayores recursos a la educación media superior y superior, permitiendo con ello, generar una mayor cobertura y calidad; también es importante, modernizar los programas educativos en estos niveles de enseñanza para que los jóvenes tengan un mejor acceso al mercado laboral; además de otorgar mayores estímulos económicos y una mejor atención a las carencias que enfrentan los jóvenes que viven en situación de vulnerabilidad para reducir y evitar la deserción escolar.
Estoy cierto, que con estas acciones sugeridas, México estará avanzando de manera sustantiva en el cuidado y protección de su principal activo, sus jóvenes; ya que en ellos radica su potencial de crecimiento y la esperanza de poder construir un mejor País.
Alfonso R. Izquierdo Bustamante
Diputado Local, Presidente del Consejo Directivo
Nacional de la Fundación Carlos A. Madrazo, A.C., y
Secretario Adjunto a la Presidencia del C.E.N. del P.R.I.
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