Isaac M. Reyes Maza / Quadratín
MORELIA, Mich., 13 de agosto de 2010.-Este viernes, el ayuntamiento de Lázaro Cárdenas, la Secretaría de Seguridad Pública federal y los propios inconformes iniciaron negociaciones para destrabar el paro de policías que lleva ya más de 30 horas en esta ciudad porteña.
Hasta este día, se entregó el pliego petitorio, que contempla como primer punto innegociable, la salida del director Alberto Arellano, un aumento del 15 por ciento al salario, así como otras prestaciones.
Debido a que la totalidad de los 300 elementos de la policía municipal se encuentran acuartelados en la sede oficial de la institución, sin permitir el acceso a nadie, son más de 500, los elementos de la Secretaría de Marina y de la Policía Estatal, los que realizan los patrullajes para brindar seguridad a la sociedad de esa ciudad portuaria.
Desde la toma de las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, el pasado jueves en el cambio de turno de las 8:00 de la mañana, Alberto Arellano Aguilar, quien fue designado para ocupar el cargo de director municipal por la Secretaría de Seguridad Pública de la federación, se mantiene oculto en el hotel La Curva, donde se hospeda junto con las tropas de la PF que participan en el programa de combate al crimen organizado.
Argumentando que la situación de la policía municipal, es conflicto del ayuntamiento, Arellano Aguilar, rechaza cualquier intento de comunicación que pretenden los medios de información.
El conflicto se derivó, desde la acción que presuntamente realizaron escoltas federales del director Alberto Arellano Aguilar, quienes según señalaron, encapuchados llegaron al módulo policial de la Tenencia de Acalpican, donde amagando al policía de guardia se lo llevaron y tras propinarle una fuerte golpiza, lo dejaron abandonado en el estado de Guerrero, donde fue auxiliado por la Cruz Roja.
Ante esto, la reacción de los agentes policiales, quienes aseguran que ya habían denunciado el maltrato y despotismo con que han sido tratados, fue de suspender labores, tomar la sede policial y exigir la destitución del director Arellano Aguilar.