El tiempo fabuloso de las vacaciones/Mateo Calvillo Paz

13:22:23 05-08-2010

Mateo Calvillo Paz / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



Tal vez las vacaciones, en muchos casos son un tiempo perdido, sin sentido. Un modelo de vida sin una orientación enérgica ni estructura, todo es Light, flojo. Se confunden el tiempo de trabajo con las vacaciones. Si la educación es un tiempo hueco, de paros y “puentes”, arrastra a las vacaciones en su ritmo. Vacaciones debe ser un tiempo rico en actividades diferentes, la oportunidad de trabajar otros aspectos de la personalidad: cultura general, formación artística, relación con los demás, con la naturaleza para cultivarla. Scholae vaccant, significa las escuelas no trabajan. La expresión se refiere a la actividad escolar, no a todas las demás. Sabemos que, en la práctica, el sistema educativo no forma una personalidad armoniosa y completa, sólo transmite conocimientos de una manera fragmentada, incompleta, cuántas veces superficial. No se aprovecha el potencial puro y fecundo de las vacaciones para la actividad de los muchachos y de la familia. Sería un tiempo tan fecundo, intenso, creativo, hondamente gozoso. Las vacaciones serían una experiencia plena, rica, apasionante. Por el contrario, muchos se dedican a no hacer nada, tal vez a vagar sin rumbo preciso, sin una meta. Es la ociosidad que los deja vacíos, el tiempo redondamente perdido. Hay quienes pueden viajar y hacen un turismo estéril, consumidor de bienes del cuerpo que ayudan a la obesidad del cuerpo y a la inanición del alma. Es triste constatar que estamos frente a una ociosidad estéril, inútil. Las vacaciones deben vivirse en plenitud, al máximo, son la oportunidad para hacer desarrollar otras potencias que las que trabajan en la escuela, para darse una personalidad rica, polifacética, de enormes y variadas posibilidades. Los que saben nos ilustran afirmando que el estudio ocupa determinados centros nerviosos, son los que hay que dejar descansar cuando el estudio es intenso, a fondo. Otras actividades, como las expresiones de la inteligencia práctica y la emocional ocupan centros nerviosos diferentes. Los chicos deben aprovechar para hacer descansar los centros nerviosos cansados activando centros diferentes y desarrollando así el enorme potencial de su personalidad. Qué hermoso tiempo el del verano y la juventud para llenarse de sabia y florecer hermosamente. Este tiempo es único para darse una riqueza cultural, con las siete musas, es decir en todos lo campos de la creación humana. Falta de esta cultura, hay tantas almas ahora tan simples, primitivas, finalmente incultas, que se vuelven groseras en sus expresiones, como los monos de las caricaturas de hoy y en el trato con los demás, tan empobrecido como el lenguaje que está lleno de “güey” en la plática de los muchachos y muchachas. Por eso encontramos a gente con una visión tan reducida de la aventura humana. En el mejor de los casos, han visto las Crónicas de Narnai, o Crepúsculo, Eclipse y Luna Nueva. Pero qué lejos estamos de encontrar muchos chicos que conozcan a los genios, a los clásicos de las literaturas del mundo. A manera de ejemplo citemos a Octavio Paz y su Laberinto de la Soledad, a Agustín Yáñez y su Creación y Al Filo del Agua. El encanto fino de Miguel Asturias, el mundo surrealista de Juan Rulfo en Pedro Páramo. Qué hermosa es la visión de las obras cumbres de la literatura de todos los tiempos y de todas las lenguas, los trágicos griegos, el lírico Píndaro, los latinos Virgilio y Cicerón. Hay tantos otros, en los no podemos dejar de mencionar a Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y Federico García Lorca, a Silvio Pellico y Alejandro Manzoni, a Goethe y Schiller, Joyce y las obras cumbre de Los Miserables de Víctor Hugo, Crimen y Castigo de Dostoievski, de El Principito del inolvidable Antoine de Saint Exupéry. Ya me extendí en la literatura. Lo mismo se puede decir del mundo de la música, la pintura, escultura, arquitectura, danza, cine. El mundo del futbol es muy pobre, de categoría inferior. ¿Y qué decir del mundo de la ciencia y la tecnología, un mundo fantástico de creaciones y descubrimientos que rebasan nuestra capacidad de asombro. ¿Quién guiará a nuestros niños, adolescentes y jóvenes a entrar en estos mundos maravillosos? Los salvaría de una vida banal, hueca y aburrida.