Juegos de Poder/ Ana Brasilia Espino Sandoval

12:01:23 26-07-2010

Ana Brasilia Espino Sandoval / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



MORELIA, Mich., 26 de julio de 2010.- Los recientes cambios en el gabinete del gobierno federal, principalmente en la secretaría de gobernación, no evidencian mas que dos cosas: Una, que en un sistema presidencial como en el que vivimos el titular del ejecutivo hace prácticamente lo que quiere, con independencia de si a quien nombra es capaz, conocido o aceptado, pues basta que sea amigo de quien lo designa. Dos, que ha de ser verdaderamente difícil trabajar para Felipe Calderón, pues salvo por la muerte de Mouriño, los otros cambios obedecen a claras diferencias entre el secretario de gobernación en turno y el presidente Calderón. Siempre, en cualquier circunstancia, cuando en un gobierno se generan tantos cambios en el gabinete es significado de cierta inestabilidad, pues a diferencia de los cambios de final de sexenio que apuntalan a fortalecer a quienes salen del gobierno y prepararlos para el próximo, en este caso todo apunta a ineficiencia, desacuerdos, falta de cohesión y, sobre todo, luchas internas intestinas, que vulneran al gobierno y lo tornan inestable. Con todo, existen analistas que describen una cierta intención del presidente Calderón a recuperar el terreno perdido en el ámbito partidista cuando menos, ya que en la arena del gobierno se antoja casi imposible cumplir con sus promesas de campaña. No debemos perder de vista que Felipe Calderón antes que ser gobernante es hombre de partido, estratega en la lucha por alcanzar posiciones dentro de su instituto político y eficaz hombre en la lucha electoral, pues basta que recordemos su propia historia. Que podemos esperar en el último tramo del gobierno calderonista? Una acción pertinaz en contra del PRI fundamentalmente. El resultado de las elecciones de principios de julio nos pinta de cuerpo entero la forma en que está actuando el régimen del presidente. Ya apuntaba en entregas pasadas que las alianzas formadas entre el PAN ye el PRD tenían como objetivo principal desplazar del gobierno al PRI en las entidades que mas reserva electoral le significa, y que siguiendo esa lógica lo que se dibuja es una embestida al gobierno del Estado de México. Todo lo dicho hasta aquí podría no sonar a nuevo; sin embargo, la idea de este análisis es advertir oportunamente lo que nos espera en Michoacán de aquí a la elección de noviembre de 2011. El PAN camina como Pedro por su casa rumbo a una elección en la que emplearán todo lo que tienen a su alcance para tratar de hacerse del gobierno del Estado. De hecho, podría decirse que ha vulnerado al PRD al punto de conducirse displicentemente con su Gobernador. En realidad su preocupación no es el PRD sino el PRI, que ha venido obteniendo dividendos de las elecciones celebradas en otras entidades. El PRD por su parte ha iniciado una etapa de desesperación y para muestra basta voltear a ver como ha reaccionado contra los funcionarios del IEM, a quienes acusa de parciales. Pero eso al parecer sólo es el principio; a medida que el tiempo avance ira viendo su realidad y endureciendo su actuar y su discurso, pues además de que por su composición, tienen desestabilizadores de sobra. Ya no está un Cárdenas Batel que supo conducir un gobierno tolerante y paciente. Que le toca en este escenario hacer al PRI? Primero que nada cohesionarse, como ya lo apuntábamos anteriormente parecer ya empiezan a entender los actores principales que últimamente han declarado que requieren ir juntos a la elección. También el PRI requiere ir en un programa sólido, claro e incluyente. Por otra parte requiere es dotarse de una amplia capacidad de convocatoria; tan amplia que pueda luchar con su sola oferta electoral con el dispendio de recursos que estará al orden del día tanto por parte del PAN como del PRD. Pero indudablemente lo que mas necesita es hacer una alianza clara entre la dirigencia y los aspirantes a cada cargo de elección popular, al punto que sólo postule candidatos surgidos de la base partidista y verdaderamente apreciados por los electores, pues esto es el mejor antídoto que se puede utilizar contra las prácticas antidemocráticas a las que están acostumbrados otros partidos. El tiempo no sobra, al contrario, es poco y de no tomarse las providencias necesarias se podrían lamentar los resultados.