LÁZARO CÁRDENAS, Mich., 19 de julio de 2010.- El Sindicato de Mineros denunció que la empresa Gammon Gold, canadiense, se mantiene en la absoluta negativa a negociar con los trabajadores de la mina El Cubo de Guanajuato, quienes estallaron huelga formal el 30 de junio pasado, cuando esa empresa decidió a principios del mismo mes, sin poderlo concretar, despedir a 409 trabajadores que reclamaban el reparto de utilidades al que los mineros tienen derecho. Los huelguistas también reclaman que se instalen condiciones adecuadas de seguridad dentro de la empresa y denuncian que en los últimos se han registrado 4 muertos fallecimientos por esta causa.
La huelga cumplió ayer 18 días pero ni la empresa ni la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje ni la Secretaría del Trabajo y Previsión Social dan pasos para entrar a una negociación con la Sección 142 del Sindicato Nacional de Mineros, que agrupa a los mineros de El Cubo. El silencio cómplice con la empresa Gammon Gold ha sido la respuesta tanto de la JFCA como de la STPS, empeñadas ambas dependencias en que la trasnacional materialice el despido de los 409 trabajadores de esa mina, se aprese penalmente a los dirigentes mineros locales y con ello desaparezca del panorama la combativa Sección 142 del Sindicato Nacional de Mineros.
El Sindicato dice estar en la disposición de dialogar con la empresa y con las autoridades laborales para llegar a un arreglo satisfactorio para los trabajadores y para la propia empresa. Pero los agremiados a la Sección 142, junto con el Comité Ejecutivo Nacional, que preside Napoleón Gómez Urrutia, se mantienen firmes en su reclamo de que se les haga justicia en sus peticiones de reparto de utilidades y de mejores condiciones de seguridad y salud, para las que, denuncian, sí tiene capacidad Gammon Gold de entregar.
Frente a esta situación, la STPS de Javier Lozano Alarcón ha impuesto a la Junta Federal de Conciliación Número 10, dar su “autorización” para que ingresen a la mina 70 esquiroles como “personal de emergencia”, que naturalmente no son sindicalizados sino “terceristas”. O sea, una vez más se trata de un contubernio entre empresa y autoridades laborales, para dar un golpe que pretenden sea definitivo a la Sección 142 y los mineros afiliados.
Por lo pronto, la JFCA abandonó toda actividad al iniciar sus vacaciones de verano y no será sino hasta agosto en que se vuelvan a ocupar del litigio, para decidir hasta entonces si declaran existente la huelga o lo contrario, mientras los mineros de El Cubo siguen en su movimiento.
De acuerdo con Javier Zúñiga García, secretario de Trabajo del Sindicato Nacional de Mineros, “nunca se había visto una actitud así de parte de la autoridad laboral. Si las autoridades fueran imparciales ya hubieran sentado a la empresa a negociar con el Sindicato”.
“Desde mayo –agrega Zúñiga García-- presentamos una inconformidad ante la Secretaría de Hacienda, para que se hiciera una auditoría fiscal a Gammon Gold, para ver si ésta no está engañando al fisco en asunto tan controlado fiscalmente como la producción de oro y plata, y para saber, como alega, que realmente no está en condiciones de pagarle a los trabajadores el reparto de utilidades. Esta es la fecha que no hay ninguna respuesta de las autoridades hacendarias, que están dormidas o de vacaciones. Esta es una más de las agresiones gubernamentales contra los mineros de El Cubo”.
Esto ocurre a pesar de que hace un año los trabajadores aceptaron, a sabiendas de que se estaba violando la Constitución, la Ley Federal del Trabajo y el Contrato Colectivo, que la jornada laboral en El Cubo fuera de 10 horas en vez de las 8 horas, por un periodo de prueba temporal. “Eso fue una actitud de comprensión de los trabajadores para propiciar buenas relaciones con Gammon Gold, ya que ésta alegaba que no había tenido utilidades, y que si los trabajadores se allanaban a esa ampliación temporal de la jornada, la empresa podría tener recursos para cumplir este reparto obligado por la ley, pero a un año de distancia la empresa ha salido siempre con evasivas y nuevas agresiones para no cumplir, culpando al Sindicato y a sus agremiados de esta situación y amenazando con represiones penales a los dirigentes de la Sección 142, lo cual orilló al estallamiento de la huelga.