Café para Todos/Alberto Carbot

19:07:45 13-07-2010

Alberto Carbot / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



* CANAL 11 AMPLÍA SU COBERTURA, SE CONVERTIRÁ EN LA TERCERA CADENA DE TELEVISIÓN ABIERTA A NIVEL NACIONAL * EN VERACRUZ SE HAN ALTERADO LOS CÓMPUTOS AFIRMA EL PAN La decisión del presidente Felipe Calderón de convertir el canal 11 en una tercera cadena de televisión, y en una red pública, debe ser motivo de aplauso, a pesar de que nadie garantiza que la calidad será la mejor comparable a la de sus similares en otros países como la RAI Italiana o la BBC de Londres. Desde hace mucho tiempo crece el clamor entre ciertos sectores -sobre todo especializados-, porque resurja una televisión pública que de algún modo ejerza un contrapeso efectivo y verdadero al denominado “duopolio televisivo” que nos mantiene intoxicados con su programación de ínfima calidad, que parece propia de retardados mentales y no merecemos los mexicanos. Ofende el tipo de emisiones -sobre todo de concurso, reality shows y telenovelas- que los dos grandes consorcios televisivos nos recetan día con día. Ciertamente, en buena medida esas empresas son responsables de la forma en que numerosas personas juzga la realidad y observa lo que sucede a su alrededor. La televisión moldea conciencias e inhibe el entendimiento. Ya el respetado jurista y estudioso de la comunicación Giovanni Sartori, en su libro Homo Videns, la sociedad teledirigida, plantea que la primacía de la imagen, es decir, lo visible de lo inteligible, conduce a una situación de ver sin entender. La educación informal a través de las imágenes, prescindiendo de todo mensaje escrito, lleva a poner fin al pensamiento abstracto donde las ideas son diáfanas y transparentes. Bajo esta óptica de la televisión, podemos comprender fácilmente aquellos conceptos concretos como, digamos, “mesa, silla o casa” pero no los abstractos, que no tienen una representación iconográfica, como nacionalismo o filosofía. El homo sapiens transformado en homo videns se vuelve una especie de autómata, que entiende pero no comprende, oye pero no escucha, mira pero no observa. La cultura audiovisual está matando la sabiduría de nuestros ancestros, basados en la palabra, en el lenguaje, en las ideas, en los textos escritos, en la tradición oral. Los principales exponentes de esta cultura son las empresas televisivas, sobre todo aquellas que no estimulan a su público para que profundice sus conocimientos, sino que sólo se enfocan a las cuestiones lúdicas, al entretenimiento y la diversión. “México es un país de jodidos, y yo hago televisión para jodidos,” expresó alguna vez Emilio el Tigre Azcárraga. Y al parecer tenía razón: somos un país de no lectores, de analfabetas funcionales, donde se lee un promedio de un libro al año y eso uno de esos volúmenes de “autoayuda” o “best sellers” que no representan ningún desafío al entendimiento, sino están escritos con un lenguaje digerido y lleno de lugares comunes. Es por eso que la creación de una cadena de televisión pública abre la puerta para que este medio se convierta realmente en eso, en un medio y no en un fin. Para que sirva de intermediario para que los mexicanos no nos conformemos con lo que nos dan en los noticieros estrellas, de uno y otro canal, sino que profundicemos en los diarios y las revistas y sobre todo en los libros. La comunicación “multimedia” es inevitable y no sólo una moda. Ahora nos informamos por video, voz y en forma escrita. La televisión sólo nos comunica por un mismo mecanismo, las imágenes y la voz. Sin embargo, en naciones desarrolladas como Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia hay ejemplos de que una buena televisión puede ampliar la cultura e inducir a los televidentes a buscar más conocimiento a través de otros medios, en particular los libros. Los canales de TV restringida como NatGeo o Discovery Channel nos muestran que un buen documental puede ampliar nuestro horizonte cultural y llevarnos a leer más, para entender mejor el mundo que nos rodea, tan intrincado y asombroso. La directora del Instituto Politécnico Nacional, Yoloxóchit Bustamante, firmó un convenio a nombre de Canal 11 con Alejandro Ordoño Pérez, titular del organismo Promotor de Medios Audiovisuales, para ampliar su cobertura a Guadalajara y varias ciudades más para llegar a 42 millones de televidentes. TELEVISIÓN DE ESTADO, ABIERTA Y PLURAL El presidente Felipe Calderón dijo que se trata de “dar un paso al establecimiento de una cadena pública nacional que, a partir de la mejor plataforma televisiva del Estado mexicano (Canal 11) podamos caminar y pasar de una televisión que no sólo es del Politécnico sino de México. Una televisión del Estado mexicano pública, gratuita, abierta y plural”. Como dice el mandatario, México “necesita una televisión del conocimiento, con producciones del Estado. Producciones que puedan ofrecer y diversificar la oferta de televisión educativa, científica, tecnológica, artística, cultural e informativa. Una televisión pública que promueva el debate democrático de ideas”. Se podrá argumentar que la medida es populista, que el gobierno quiere contrarrestar la opinión de amplios sectores, según los cuales Calderón ha privilegiado a los dos grandes consorcios televisivos y la autoridad se ha convertido en rehén de la televisión privada. En realidad, lo extraño es que estos mismos sectores políticos, de izquierda o derecha, cuestionen la medida, que va sin duda en la dirección correcta, si de verdad se decide alentar la producción de calidad. Por ejemplo, el senador del PRI Manlio Fabio Beltrones, dijo que “regresamos a épocas muy superadas cuando existía control político de la Secretaría de Gobernación sobre los órganos de difusión que están en manos del Estado, en tanto que el diputado perredista Agustín Guerrero, afirmó que la finalidad es usar el Canal 11 como medio de propaganda oficial. Sin duda alguna, la desconfianza es natural puesto que el PAN, que gobierna al país, no se distingue por su fomento a la cultura y las artes. Sin embargo, vale la pena darle el beneficio de la duda a este nuevo esfuerzo. Como ha dicho Julio Di Bella, ex director del canal 11 “en el mundo contemporáneo hay tendencias globalizadoras cuyo propósito es reducir el pensamiento de las personas a una visión única e incuestionable de la realidad”. Y la televisión pública permite contrarrestar estas tendencias porque no se preocupa como la TV privada de obtener el beneficio a ultranza, de las ganancias a toda costa. “La TV pública obedece a los propósitos más generales de la sociedad (no precisamente del estado) como son la educación, la cultura y el contenido inteligente, cuyo fin persiga el desarrollo humano y los valores universales”, asegura Di Bella. Se trata de “conciliar los intereses de la gente con el desarrollo de una televisión alternativa que no haga concesiones a la telebasura”, señala. En realidad en México existe una televisión pública, aunque muy pequeña y con escasa audiencia, de alta calidad como los canales 11 y 22, que gozan de respeto y credibilidad. Lamentablemente no se les ha dejado crecer ni se les permite vender publicidad para evitar que “se enojen los del duopolio”. Sin embargo, como afirma Di Bella, la TV pública “merece en todas las latitudes del mundo una oportunidad equitativa frente a los consorcios de la televisión privada” y en el caso concreto de México, se requiere “que tenga la misma cobertura y recursos financieros suficientes para desplegar su oferta programática”. México puede tener televisoras públicas de categoría de PBS en Estados Unidos, BBC en Reino Unido, Deutsche Welle Radio en Alemania o RTVE de España. Lo conveniente es tomar lo mejor de esos modelos para construir uno propio, acorde con nuestra idiosincrasia, nuestras necesidades culturales y nuestras aspiraciones. Una verdadera televisión mexicana, de Estado -al margen de facciones políticas-, que exalte lo mejor de los mexicanos, desaliente la violencia y paulatinamente nos lleve a rechazar el contenido de la televisión basura. GRANOS DE CAFÉ El “voto por voto, casilla por casilla” -la divisa que hizo famoso a Andrés Manuel López Obrador y ahora empuña con férreo vigor el Partido Acción Nacional en Veracruz-, no fue suficiente. El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN anunció que no avalará los cómputos que estén alterados en la elección del 4 de julio en el estado. El blanquiazul insistió en que “se limpien los comicios ante el cúmulo de irregularidades que se encuentran claramente documentadas”. El candidato a gobernador de la alianza “Viva Veracruz”, Miguel Angel Yunes, asegura que ganó por 2 puntos a su rival del PRI, Javier Duarte, el cual a su vez afirma que lo venció por 3. Todo hace prever que si el recuento demandado por Yunes y el PAN no resultan satisfactorios para ambos el asunto recaerá en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). El PAN denunció “la burda operación del gobierno estatal y de los integrantes del Instituto Electoral Veracruzano” en el recuento. En Durango las cosas están por el estilo, pues el candidato priísta a gobernador Jorge Herrera Caldera aventajó con unos 17 mil votos al candidato de la alianza PAN-PRD-Convergencia, José R. Aispuro, quien sin embargo también está inconforme y ha amenazado con apelar ante el Tribunal Electoral. …Sus comentarios envíelos vía internet a la dirección gentesur@hotmail.com o carbot@mexico.com