MORELIA, Mich., 9 de julio de 2010.- Que perseguían realmente las alianzas que se formaron en estados como Oaxaca, Puebla, Sinaloa o Veracruz, ganar la elección? De entrada pareciera la respuesta obvia; sin embargo, desde mi perspectiva lo que realmente perseguían y hoy queda demostrado era en realidad que el PRI perdiera.
¿Porque esta afirmación?, por la simple y sencilla razón de que una vez convertida en gobierno, la alianza en cada estado podrá gobernar ya sea con la ideología de uno u otro partido que la integran o, bien, con una mixta, pero lo realmente importante para ellos no es esto, que de suyo lo es, pues lo que evidentemente perseguían era arrebatarle el control de los gobiernos locales al PRI y, con ello, arrebatarle también el voto duro que manejan los propios gobiernos locales.
Me explico, cuando un partido político gobierna se apropia de la clientela que maneja la estructura gubernamental y la pone al servicio de su partido con la cual incrementa en mayor o menor medida su base de votantes. Esto de cara a la elección del 2012 es oro molido para la oposición. Podría decirse, con esta lógica que entonces el PRI también se beneficia del mismo fenómeno en los gobiernos en los que después de varios sexenios gana como es el caso de Aguascalientes Tlaxcala y Zacatecas; sin embargo, esto no es exactamente un beneficio, pues en nada se compara el peso electoral y la rentabilidad de los que pierde como Oaxaca, Puebla o Sinaloa.
Así, lo que entonces resulta es que ahora tenemos los elementos completos para un análisis integral respecto de las alianzas de las que podemos decir que no fueron lo desastrosas que se pensaba en un principio que podrían resultar, pues con esos triunfos lo que realmente logran, como ya dijimos, es mermar la capacidad de operación del PRI en esas entidades por eso ahora ya anuncio el PAN y PRD que seguramente si habrá alianza en el Estado de México.
Alguien podría decir que no pasa mayor cosa porque después de las elecciones las alianzas desparecen y entonces cada partido aliado queda con sus reales votos que al contrastarlos con los que el PRI sacó en estas elecciones y en el 2012 tendrá mayoría de votos de nueva cuenta, lo cual no es necesariamente cierto porque para esa fecha ya habrá operado el gobierno en cada entidad donde perdió el PRI y lo habrá debilitado, ya que además se sumará la fuerza de la federación en detrimento del tricolor, aunado el hecho de que la mayoría de las alcaldías y diputaciones locales también las perdió.
De tal suerte que el panorama no parece tan despejado para el PRI, por lo que tendrá que hacer uso de sus mejores análisis y echar andar estrategias verdaderamente eficaces que le permitan consolidar los dos ejes fundamentales por los cuales unos y otros perdieron en esta ocasión: falta de unidad interna y manejo inadecuado de los gobiernos locales, así como falta de fortaleza en la estructura partidista.
Michoacán seguramente no tendrá alianza electoral de ningún tipo por lo que respecta alas principales fuerzas políticas, lo que deja abierto el camino para que PAN, PRI y PRD busquen por si solos ganar la elección, por lo tanto, la guerra de estrategias será real. Antes que buscar candidaturas, lo que deben hacer los partidos es buscar unidad, fortaleza estructural y un buen mensaje a la sociedad. Está claro que la aparentes fortalezas o debilidades que hoy se aprecien no necesariamente permanecerán hasta la elección, así es que a velar armas y a elaborar estrategas efectivas.