Aunque aún falte por desahogar algunas inconformidades en por lo menos 3 estados de la República Mexicana, donde hubo comicios para elegir gobernador, alcaldes y/o legisladores locales, prácticamente ha llegado a su fin la etapa de procesos electorales que terminaron como empezaron, llenos de sorpresas.
Primero, quedó claro que no hay fórmulas perfectas. Pues si bien la alianza maquiavélica del PAN – PRD dio resultados favorables en Puebla, Oaxaca y Sinaloa; Zacatecas y Aguascalientes evidenciaron ausencia de unidad del Sol Azteca y del albiazul y por ende, sendas derrotas… de tal manera que todos los partidos en mención perdieron importantes bastiones.
El cálculo que ahora hacen los partidos, es respecto a ¿quién perdió menos en cuanto a votos se refiere? En este sentido, parece ser que el perdedor será el PRI, aunque y contradictoriamente se mantiene como el máximo ganador de los proceso electorales que recién culminaron, al lograr más estados y mejores posiciones en cantidad de municipios y curules estatales.
Mientras tanto, la aberrante alianza de azules con amarillos, más allá de morir, encontró nuevos bríos que le garantizan participar el próximo año en el Estado de México con la encomienda de obstaculizarle la creciente carrera a la silla presidencial a Enrique Peña Nieto.
Así que ante las circunstancias actuales, donde la realidad ha superado a la ficción, hoy menos que nunca se puede desdeñar que la alianza PAN – PRD se mantenga incluso para la presidencial. Sé que suena más inverosímil que nada, pero los políticos y los partidos, han dejado claro que en la búsqueda del poder, no importan mucho los medios que deban utilizarse para lograrlo; especialmente ahora que el respeto a las ideologías está totalmente prostituido.
Los resultados electorales de este fin de semana, parecen afectar también las aspiraciones de Andrés Manuel López Obrador, para consolidarse como el candidato de la izquierda mexicana. Primero por la inverosímil pero probable y aberrante alianza PAN – PRD para el 2012 y segundo, porque con el paso de los días crece el número de animadversiones al interior del Sol Azteca contra el tabasqueño, que ha motivado la búsqueda de la misma candidatura presidencial, de más personajes perredistas, como el actual senador, Carlos Navarrete.
Como ya señalaba, la inédita alianza que dio triunfos en estados que fueron gobernados por más de 80 años por el tricolor y que tendrá mucho que decir en el Estado de México, tiene circunstancias adversas e irreconciliables en Michoacán, estado que también será foco principal de atención el próximo año.
Después de la derrota del Sol Azteca en Zacatecas, el perredismo michoacano tendrá que tomar decisiones sumamente precisas y con cero carga de egoísmo, protagonismo o necedad por el poder.
Ya en el pasado proceso electoral el Partido Acción Nacional con Salvador López Orduña de candidato, se acercó y dicho resultado ha dado vitalidad a un albiazul michoacano que querrá darle un triunfo a Felipe Calderón Hinojosa, con todo lo que ello implique.
Por ello, hay personajes del PRD a quienes los recientes resultados parecen ayudarles. A últimas fechas bastante se ha mencionado que Silvano Aureoles podría ser el candidato perredista que logre la unidad, obligada pero al fin y al cabo unidad, donde el resto de las fuerzas, incluidas la de los Cárdenas y la de Leonel Godoy, tengan que aceptar una candidatura que evite las clásicas fricciones de este partido y sus tribus.
Aunque el personaje que ahora ha logrado más menciones desde la cúpulas perredistas, Aureoles Conejo, también ha cosechado bastantes críticas por su pasado en la administración pública, donde destaca la alcaldía en Zitácuaro, que abandonó para asumir la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, pese a que firmó ante los zitacuarenses y notario público, una serie de compromisos, entre ellos, el gobernar los 3 años en dicho municipio del oriente michoacano.
Asimismo, su paso por SEDAGRO ocasionó cualquier cantidad de cuestionamientos, que incluso degeneró en una disputa de dimes y diretes con quien fungió como su enlace de Comunicación. Así que la decisión perredista es sumamente difícil, pero es obligado que sea una decisión… de unidad.
Sin perder de vista que la decisión del tricolor, en un acto fuera del contexto nacional, podría inclinar la balanza al elegir alguna alianza con el PAN o el PRD, a menos claro, que sostengan su dicho y vayan solos, envalentonados con los logros obtenidos en otros estados del país.
En fin, ahora vendrá un tiempo de análisis, debate y ajuste de estrategias, donde sin duda, el Estado de México del presidenciable Peña Nieto y Michoacán, el bastión perredista de apellido Cárdenas, darán mucho de qué hablar.
Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.
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