Café para Todos/Alberto Carbot

21:03:38 29-06-2010

Alberto Carbot / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



* EL NARCO AHORA TAMBIÉN ES UN “GRAN ELECTOR”; EL GOBIERNO PASMADO ANTE LA VIOLENCIA * ES UNA GUERRA Y DEBE PERMITIRSE QUE EL EJÉRCITO LUCHE DE MANERA FRONTAL CONTRA LOS DELINCUENTES El asesinato del candidato a gobernador del estado de Tamaulipas, en la volátil franja fronteriza con Estados Unidos, Rodolfo Torre Cantú, virtual sucesor del mandatario Eugenio Hernández, provocó el efecto de un huracán nivel 5 o de un terremoto de más de 8 grados en el escenario político del país. Torre Cantú se perfilaba como el casi seguro reemplazante de Hernández y aventajaba a su más inmediato competidor, el panista José Julián Sacramento. Sin averiguación de por medio, el propio secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, admitió que sicarios del narcotráfico se perfilan como los posibles autores del crimen, pues el “modus operandi” fue muy similar al que acostumbran los cárteles, señaló. El candidato priista fue emboscado y asesinado a balazos, cuando su convoy se dirigía hacia el aeropuerto de Ciudad Victoria, de donde partiría a Valle Hermoso, para un mítin de campaña en el marco de los cierres de su cruzada proselitista para alcanzar la gubernatura tamaulipeca. El episodio ocurrió a sólo 5 días de las elecciones en 12 estados para gobernadores, alcaldes y legisladores locales. El presidente, Felipe Calderón, condenó el asesinato y llamó a la defensa de las instituciones, al indicar que se trata “no sólo de un atentado contra un ciudadano, sino contra toda la sociedad”. El médico, de 45 años, postulado por la coalición Todo Tamaulipas -formada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro), Verde y Nueva Alianza-, fue acribillado junto con su jefe de campaña, el diputado Enrique Blackmore, su secretario Alejandro Martínez, su jefe de seguridad Aurelio Balleza, y 2 de sus guardaespaldas. Torre Cantú, que aventajaba por una diferencia de 2 a 1, según algunas encuestas, aunque hay sondeos que lo colocaban en una proporción de hasta 3 a 1, parecía un hombre muy confiado y no se nota que hubiera recibido amenazas de muerte, pues las medidas de seguridad en torno a su persona eran normales y bastante discretas, según apuntan sus allegados. Con este asesinato -que es considerado el peor desde la ejecución de Luis Donaldo Colosio el 23 de marzo de 1994-, los analistas están de acuerdo en que el crimen organizado “se pasó de la raya” y exhibe una temeridad hasta ahora desconocida. Tamaulipas se coloca ahora inclusive por delante de Chihuahua entre los estados más violentos del país, una especie de “tierra sin ley”, donde la impunidad es absoluta y nadie para a los mafiosos. El narcotráfico hasta ahora no había llegado a tal nivel como para atentar contra un candidato a gobernador, aunque ya el 13 de mayo pasado había aparentemente asesinado al aspirante a alcalde de Valle Hermoso, por parte del Partido Acción Nacional (PAN), Mario Guajardo, ultimado en una bodega de su propiedad, junto a su hijo y otro acompañante. De hecho, la inseguridad obligó desde hace varias semanas a anunciar la suspensión de los comicios en tres municipios y se sabe que varios candidatos a alcaldes se vieron obligados a renunciar por amenazas de muerte. Las elecciones para gobernador en 12 estados del país, en las que el PRI se perfila como el favorito para alzarse con el triunfo, se tiñen de rojo. El presidente Calderón convocó a una reunión inmediata del gabinete de Seguridad Nacional, mientras la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, manifestó que el asesinato contribuye a enturbiar el proceso electoral y exigió una rápida investigación y el castigo a los responsables. César Nava, presidente del PAN, estimó que el crimen debe ser investigado y castigado conforme a la ley y anunció la suspensión de las campañas electorales en Tamaulipas. Ante este acontecimiento -que cimbra al país y conforme al dicho popular que reza “cuando veas a tu vecino las barbas cortar, pon las tuyas a remojar”-, el candidato a la gubernatura de Sinaloa, Mario López Valdéz, popularmente conocido como Malova, anunció que aceptará el ofrecimiento del gobierno federal de otorgarle mayor seguridad. López Valdéz admitió que la muerte violenta del candidato del PRI en Tamaulipas inquieta y atemoriza, pero dijo que los ciudadanos y los políticos que están en campaña en diversos estados de la República no pueden mandar un mensaje de desánimo. EL LEGADO DEL VERANO ROJO ELECTORAL Hay que recordar que en diciembre pasado, el secretario de Turismo del Estado, Antonio Ibarra Salgado, fue victimado de varios impactos al salir de un restaurante. Sin duda alguna, si por algo habrán de ser recordadas las elecciones de este “verano rojo”, será por la ola de violencia que cobró la vida del candidato a gobernador. Se planea en tal sentido la disyuntiva si deben de seguir adelante las campañas, que oficialmente cierran el miércoles y si deberían aplazarse los comicios o celebrarse conforme al calendario previsto. Las opiniones están divididas, pues algunos panistas favorecen la cancelación de los comicios, quizá también por cálculo político -no por precaución- pero el PRI, que lleva las de ganar, quiere que se efectúen a toda costa pues considera que posponerlas enviaría una pésima señal al crimen organizado. Al cancelarse las votaciones, entonces el mal precedente haría que en el futuro las bandas del narcotráfico o cualquier grupo irregular empeñado en desestabilizar a México, pudiera recurrir a la violencia para alterar el curso institucional del país. Sin embargo, dejar que continúen, expone también públicamente a los aspirantes a puestos electivos a ser blanco de atentados como el del pasado lunes en Tamaulipas, que desde hace tiempo comienza a conocerse como “Mataulipas” por razones más que obvias. Lo preocupante radica también en que los cárteles están convirtiéndose en “grandes electores”, es decir, en quienes determinan quién sí y quién no debe gobernar un estado de la República. Con este asesinato, algún grupo delictivo pretendió dar a entender que no importa la voluntad popular, pues mediante el terror y la fuerza de las armas, son ellos quienes deciden quien pudiera o no, llegar al gobierno del estado. Un tema adicional radica en que esta ejecución -y la de otros cinco colaboradores de campaña de Torre Cantú-, debe servir para que el gobierno federal, de una vez por todas, replantee su política de seguridad y entender que la estrategia seguida para acotar el poder del narcotráfico no es suficiente. El gobierno federal parece haberse quedado en el pasmo total frente a la violencia que escala en espirales cada vez más profundas. El festín de sangre provocado por el narco parece no tener fin. Hace falta verdadera mano dura para combatirlo, pero también una mano inteligente para hacerlo en forma adecuada, para que los “tontos útiles” de siempre, no salgan a exigir que se baje la guardia, mientras millones de mexicanos que no disfrutan de las prebendas y canonjías políticas de los grupos de la onerosa casta de la sociedad civil, sufren diariamente los embates de la delincuencia. Hay que prodigar también el trabajo de inteligencia, golpes quirúrgicos, ataques estratégicos con fuerzas especiales, con tropas bien entrenadas, en los cuarteles generales de los capos. Que éstos entiendan que hay un gobierno dispuesto a hacer todo lo posible por hacer valer el monopolio legítimo de la fuerza que ostenta el Estado mexicano. Seamos realistas: el Ejército no les teme a los narcos. Tiene poder y fuerza para acabar con ellos. Sin embargo, mientras grupos minoritarios limiten su accionar, millones de mexicanos seguirán sufriendo día a día las acciones de los delincuentes de toda laya, quienes mediante el terror, quieren convertir a México en un Estado fallido. GRANOS DE CAFÉ Habrá que replantear el reglamento de la FIFA. En pleno desarrollo de los artilugios computacionales, la agrupación se niega a modernizarse y con ello a sacrificar el esfuerzo de muchos países, que han sido echados –y robados- en la máxima justa internacional del futbol que hoy tiene lugar en Sudáfrica. La FIFA argumenta que el gasto para implementar tecnología en los torneos, es muy caro y despoja a ese deporte de su carácter humano, como lo es la equivocación de los árbitros. Ciertamente, pero todo tiene un límite. Varias selecciones han sido literalmente atracadas por los jueces de la FIFA. Ahí está el ejemplo de los ingleses, contra la selección de Alemania o el de México contra Argentina. Al mismo tiempo, debieran imponer castigos por engañar al público asistente, como el caso de chilenos y españoles, cuyo enfrentamiento fue un fraude para toda la afición. En fin, muchos aspectos requieren atención. Y no se olviden: si la FIFA no cambia, el de Brasil sería quizá el último mundial que pudiera organizar. El dinero que se genera cada 4 años pudiera tentar a algunos a inventarse otra agrupación, acorde a los tiempos… …Sus comentarios envíelos vía internet a la dirección gentesur@hotmail.com o carbot@mexico.com