Rueda de Molino/Jorge Hidalgo Lugo

19:42:13 15-06-2010

Jorge Hidalgo Lugo / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



Las manos negras del “Cara Sucia” El último lamento “borincano” de los chuchos, Ortega y Zambrano, acusando a su otrora redentor, líder y guía espiritual, Andrés Manuel López Obrador, de “hacerle el favor” al PRI al anticipar la derrota de las alianzas PAN-PRD en las elecciones del próximo 4 de julio”, sólo son una muestra fehaciente del escenario predecible que vivirán cuando esa noche dominical deban dar cuenta a sus respectivas membresías sobre lo ocurrido con esta prostituida alianza que sólo ha dado vida artificial a auténticos vividores de la política como es el caso del ahora “oaxaqueño” Benjamín Robles Montoya. Viejo conocido de los michoacanos que vivimos el sexenio del terror y la corrupción encabezado por Manuel Tinoco Rubí y sus compinches venidos de la capital del país, Robles Montoya llegó a tierras michoacanas cargando una pobreza moral y económica, que pronto daría un giro espectacular. Para el “Cara Sucia” -como lo motejaran no tanto por su oscura pigmentación epidérmica, sino por el cinismo con que se condujo como “apaciguador de conflictos sociales” por él mismo promovidos previa ganancia multimillonaria- seguramente debe ser urgente que se borre de la memoria colectiva su paso por el que ha venido a ser el último (des) gobierno que tuvieran los priístas por tierras michoacanas. Miembro del clan que se formó desde las viejas oficinas del Departamento del Distrito Federal donde figuraban nombres como Gabino Cué, Domingo Suárez, Mario Alberto Rodríguez y Manuel Tinoco, todos ellos bajo la tutela del único honorable del equipo y a la postre el más castigado al final de la aventura tinoquista en Michoacán, Juan Benito Coquet, el hoy diputado por Convergencia supo sumarse al cuadro de operadores que se hincharon los bolsillos en su experiencia de (des) gobierno a costa de los michoacanos. Oriundo del Distrito Federal, de padre veracruzano y madre defeña, Robles Montoya inició su ascendente paso por los caminos del enriquecimiento ilícito al colarse como gente del candidato Manuel Tinoco ocupando dentro de la sede estatal que el PRI tenía entonces en la calle de Virrey de Mendoza 2000, todo un piso para desde ahí comenzar su maquivélica labor que consistía en tejer redes de espionaje y vigilancia “especial” contra los propios priístas que a decir del enfermo e inseguro abanderado tricolor, le podrían hacer desbarrancar en su intentona por obtener el gobierno estatal. De carrera intrascendente y sólo porque tuvo la fortuna de recibir el respaldo del entonces senador Genovevo Figueroa Zamudio -a quien también traicionaría y saldría tan mal al extremo que dio paso a la defección que haría el también ex gobernador interino a favor del PRD- Tinoco Rubí permitió que sus incondicionales como Robles Montoya realizará listados de “enemigos” a combatir y sacar literalmente de la entidad sobre todo los identificados con razón o sin ella, con ex mandatarios como el propio Figueroa Zamudio y Ausencio Chávez Hernández. El “Cara Sucia” quien hoy pasea una imagen de total “probidad” ante el ingenuo pueblo oaxaqueño, ocupó la mitad del tercer piso donde se instalaba la sede priísta para montar su bunker y desde ahí comenzar su labor depredadora contra michoacanos que estorbaban a los intereses de quienes llegarían a saquear las arcas públicas, todo con el consentimiento de Tinoco Rubí. Una vez obtenida la gubernatura los mejores espacios se repartieron entre los arribistas que desde entonces pasearon su impunidad por tierras michoacanas y aunque Robles Montoya no tuvo nunca una posición de relevancia, hábil y de una perversidad digna del mejor argumentista cinematográfico, vio llegar la oportunidad de su vida al registrarse un conflicto entre miembros de la Coordinadora de Universitarios en Lucha (CUL) y el incipiente gobierno tinoquista. Sin acomodo dentro del gabinete, menos aún poseedor de alguna designación en cartera específica dentro de la administración y cobrando bajo la figura de “asesor” con que inició al lado de Manuel Tinoco, el “Cara Sucia” supo vender la idea de ser él quien sofocara la “insurrección” estudiantil recrudecida por un enfrentamiento con miembros de élite de la policía preventiva. Asustado, inseguro, timorato como fue durante todo su triste tránsito por el gobierno michoacano, Manuel Tinoco aceptó que se creará una “ventanilla única” a cargo de Robles Montoya para que ahí se atendieran todas las peticiones de manera directa -justificables o no- de los chantajistas investidos de líderes en casas de estudiante y facultades de la Universidad Michoacana. Comenzaría así también el crecimiento económico que acusaría Robles Montoya al extremo que de habitar en una modesta vivienda prestada pronto iniciaría la construcción de su residencia en uno de los fraccionamientos más exclusivos de Morelia, que a la postre se convertiría en el preferido de los tinoquistas por la obvia razón de que en éste, se ubicaba la casa particular del propio (des) gobernador. Los pagos de nómina semanal para albañiles y de los materiales que suministraba la casa “Sixtos y Ruiz”, eran pagados con los recursos que pasaban por las manos de Robles Montoya quien para entonces contaba ya con “aliados” de las casas del estudiante que a valores entendidos demandaban más y más apoyos previo acuerdo de llevar su comisión. En caso de reticencias oficiales para la entrega de “apoyos”, de inmediato se fraguaban nuevas inconformidades y “movimientos” de insurrección que pronto abarcarían ya no sólo los planteles de la Universidad Michoacana sino que se extenderían a otros subsistemas como Conalep, Bachilleres, Cebetis, Cecytem y cuantos más se pudieran agregar con tal de ensanchar un presupuesto no auditable toda vez que ni siquiera existía dentro del organigrama, mucho menos se contemplaba en alguna unidad programática presupuestal. La “ventanilla única” a cargo de Robles Montoya dependía -por decirlo de alguna manera- de la secretaría particular del gobernador a cargo de Alfredo Stamatio, otro de los advenedizos que se sumó a la persecución de priístas michoacanos que no se plegaban a los caprichos y desplantes del ya para entonces, ensoberbecido e intolerante Tinoco Rubí. La residencia de Robles Montoya quedaría finalmente edificada en tiempo récord y su cotización para entonces, se cifraba en los tres millones y medio de pesos. Contraste visible con el salario de 12 mil pesos mensuales que para entonces devengaba el “Cara Sucia” en las nóminas del gobierno. Las maniobras oscuras y perversas que ideaba el enlace directo entre Tinoco Rubí y los estudiantes “conflictivos” comenzarían a evidenciarse por lo que antes de que las voces opositores en el Congreso local y dirigencias partidistas tuvieran más tela de dónde cortar para acrecentar las críticas que ya sufría el (des) gobierno tinoquista, Robles Montoya fue “premiado” con una raquítica dirección dentro del Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación. Sin que nunca pudiera comprobar su escolaridad -se dice licenciado aunque nunca dijo en qué rama y tampoco demostrar cédula profesional ni acreditar estudios superiores comprobables- el “Cara Sucia” llegó a esta encomienda donde el salario no llegaba a los 18 mil pesos mensuales. Lejos de buscar la mejoría del IMCED, Robles Montoya siguió operando sus triquiñuelas y pronto encontraría un nuevo filón de oro. Espejito, espejito… La arrogancia del (des) gobernador Manuel Tinoco no tenía límites, como tampoco la ambición y voracidad de sus incondicionales como el propio Mario Alberto Rodríguez y Domingo Suárez Nimbo. Uno lucrando a manos libres con la entrega de concesiones de transporte público y el segundo, emborrachando enviados de la prensa nacional y pagando reportajes para desprestigiar a empresarios y políticos al grado de cambiar nombres y circunstancias para hacerlos aparecer en espacios a doble plana como “narcotraficantes”. Robles Montoya, fiel a los ordenamientos de la trilogía, incursionaba de lleno en la realización de “encuestas” que por supuesto patrocinaba a través de terceros -incipientes comunicadores locales incluidos- para alimentar el ego de quien para entonces hacía la ridícula paradoja de la madrastra de Blanca Nieves, consultando día con día el espejo para preguntar quién era el mejor, el más guapo y aceptado de todos los gobernantes que hubiera tenido Michoacán. El negocio de las encuestas floreció y fue instrumento también para acosar a periodistas incómodos y ejercer represión -hasta secuestros- en contra de políticos opositores como sucedió con la cuñada del panista Rafael Castelazo quien buscaba revertir el fraude comicial cometido en su contra al haber perdido la alcaldía de Morelia con tanta suciedad que tenía elementos suficientes para acreditar ante el máximo tribunal electoral del país. El secuestro fue el ultimátum así como la entrega de 3 millones de pesos para el rescate de la víctima y que el panista se desistiera de su intentona, guardara silencio y continuaran las cosas como estaban en el imperio del terror sembrado por Tinoco Rubí y su gavilla. El “Cara Sucia” mantenía su cargo dentro del IMCED donde pocas veces asistía, en cambio utilizaba las diferentes casas de seguridad que se montaron para también incursionar en el mundo del espionaje, actividad lucrativa que creció como nunca en el tinoquismo con la compra de equipos sofisticados y de alta tecnología. Unidades móviles con potentes micrófonos para escuchar desde las casas o sitios de reunión de quienes estaban en las “listas negras” previamente elaboradas por Domingo Suárez y Benjamín Robles. Políticos, empresarios, periodistas, comerciantes y cualquier persona del nivel que fuera, pero que a los ojos de la dupla maquiavélica tuvieran elementos para considerarlos “sospechosos” eran objeto de intervención telefónica, ilícita actividad denunciada y evidenciada innumerables ocasiones sin que el (des) gobernador hiciera algo al respecto. Víctima de sus propios abusos Tinoco Rubí fue “vendido” a sus entonces sí ya declarados enemigos dentro del PRI y de la clase empresarial y opositora, entregando una grabación telefónica de una charla sostenida con su secretario de gobierno Antonio García Torres -con quien saldría peleado a muerte meses después- donde giraba instrucciones de entregar dinero público a los candidatos de su partido con lo que obtendría el “carro completo” en las elecciones intermedias pero que paradójicamente, también marcarían el destino pues a la postre serían arrasados en la contienda federal donde Vicente Fox obtuvo la presidencia de la República y el tricolor tuviera la más estrepitosa derrota sufrida desde 1988. Entre los corrillos políticos del alicaído tinoquismo corrió insistente la versión que habría sido el propio Robles Montoya quien entregó esa cinta a los enemigos de su protector, a cambio de jugosas prebendas económicas Por cierto el contenido de esa grabación fue nota principal en una edición previa a la jornada electoral de julio de 2000 en el diario de circulación nacional “Reforma” y cuyo escándalo mediático fue también punta de lanza para el desmoronamiento del tinoquismo y el arribo de Lázaro Cárdenas Batel al gobierno michoacano bajo las siglas del PRD. De que la perra es brava… Las manos negras del “Cara Sucia” quedaron estampadas en muchas vidas de supuestos o reales adversarios políticos. Lo mismo gente de casa como Enrique Sánchez Bringas -otro aventurero de la política llegado a tierras michoacanas con el tinoquismo- quien no completó el año al frente de la Secretaría de Educación en la entidad gracias a los conflictos ideados por los “complotistas” a sueldo que manejaba Robles Montoya. Igual que periodistas a quienes removieron de sus medios bajo la amenaza de retirar convenios publicitarios si seguían vigentes, al extremo que surgieron alternativas como TV Azteca Michoacán –inicialmente en sociedad con la Organización Ramírez- luego Central TV y el diario Provincia, donde muchos de los “satanizados” por el tinoquismo gracias a los reportes del “Cara Sucia” volvieron a tener posibilidad de empleo. Y como dice el adagio que quien mata a puñaladas no puede morir con flores, la vida le cobró caras las facturas al grupo represor que (des) gobernó en ese sexenio de pesadilla a Michoacán. Robles Montoya insistió en ser candidato y pudo competir como tal por el PRI a una diputación local por Morelia perdiendo de manera apabullante contra Isidro Fausto, modesto líder de pepenadores que postuló el PRD y quien conquistó los votos de castigo que los morelianos del sector le cobraron como revancha al “Cara Sucia”. Domingo Suárez y Mario Alberto Rodríguez, igual que todos los aventureros llegados de otras latitudes, regresaron a sus lugares de origen con las cuentas bancarias a reventar como para ya no pasar apuros en esta vida y varias generaciones más, si es que saben cómo administrar lo mal habido. De Tinoco Rubí, todos sabemos, no es ya ni referente como grupo, corriente o en lo individual y vive donde pertenece, el sitio que con esmero y dedicación especial supo labrarse: en el basurero de la historia. Robles Montoya se fue a refugiar a Oaxaca, buscó el amparo de su viejo compañero de correrías, Gabino Cué quien cobijado a su vez de Diódoro Carrasco, pretende engañar a los paisanos del benemérito vendiendo imágenes de pulcritud y honestidad con gente como el “Cara Sucia” quien hoy funge como coordinador general de campaña y se sueña ya próximo secretario general de gobierno y, por qué no -si la perversidad con que suele conducirse le sigue ayudando-, logra en el mediano plazo suceder a su hoy protector y cómplice de correrías. Por eso cuando leemos los reclamos del coordinador de los diputados federales de Oaxaca, Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva, exigir y no sugerir la destitución inmediata como candidato a diputado por Convergencia de Flavio Sosa -troglodita que puso a los oaxaqueños de rodillas con su movimiento desestabilizadores a través de la APPO- le queremos aclarar desde estas líneas que gracias a Dios, nos pudimos deshacer del “Cara Sucia” en Michoacán. A Robles Montoya, el legislador federal oaxaqueño lo llamo ”bocón” y lo invitó a regresarse a su tierra Michoacán. Respetuosamente le pedimos además que no invite a Robles Montoya a regresar a Michoacán –ni lo que se llevó en los bolsillos necesitamos de verdad- porque no es michoacano y si bien es cierto en sus asertos de que ”Benjamín parece el merolico de Gabino, no ata ni desata, no tiene argumentos y su único discurso es la descalificación”, ninguna gratitud nos merece y nada bueno le recordamos los habitantes de esta entidad. Y si no que le pregunten a quienes fueron vecinos del propio “Cara Sucia” y amigos de la familia, quienes lo detestan por haber iniciado una relación extramatrimonial agudizando con su deslealtad la enfermedad mortal que acabaría con la vida de quien fuera esposa y madre de su unigénito, terminando sus días abandonada en el lecho de enferma en tanto que Robles Montoya le daba vuelo a la pasión hormonal con la “novia” por cierto recién llegada de Guanajuato y surgida de los grupos estudiantiles que mangoneó a su antojo el que hoy vende imágenes de decencia y probidad a los oaxaqueños. Y también por eso desde aquí reconocemos el desencanto, la angustia, desesperación y zozobra que invade de pesimismo y llena de reclamos a los dirigentes nacionales del perredismo actual, los famosos chuchos, Ortega y Zambrano, quienes coinciden en que Andrés Manuel López Obrador “le hace el favor” al PRI al anticipar la derrota de las alianzas PAN-PRD en las elecciones del próximo 4 de julio. Zambrano criticó -según información difundida por Milenio diario- que “alguien, desde las filas de la izquierda anuncie prácticamente un desastre electoral para las estas fuerzas”. También opinó que lo dicho por López Obrador, “es prácticamente lo que al PRI le conviene”, y lamentó que el ex candidato presidencial no respalde campañas como la de Gabino Cué en Oaxaca o la de su propio partido en Zacatecas. “Lamentablemente, esto de estar anticipando derrotas sólo le favorece al PRI”. Quizá porque a los chuchos les importa un bledo que en aras de alimentar egoístamente sus ambiciosos proyectos personales, los oaxaqueños deban sufrir en carne propia lo que ya pasó con los michoacanos y padezcan los excesos de un enfermo de poder como Robles Montoya, quien por cierto sigue vendiendo también discursos y encuestas, sondeos de opinión claro está donde Gabino Cué lleva ventajas tan enormes que ya ni caso tendría ir a una elección. Ojalá los oaxaqueños pudieran conocer más de las manos negras del “Cara Sucia” para que después no se llamen engañados… ¿Será? Vale…