Panorama Laboral/Juan Guzmán

22:26:17 06-06-2010

Juan Guzmán G. / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



-FSTSE, acéfala- -SUTERM, en la inopia- Joel Ayala Almeida llegó a la Ciudad de México allá por los años 70 con una mano adelante y la otra atrás, como se dice vulgarmente y tal vez su necesidad o la escasez de escrúpulos, lo enseñaron a olvidar su andar vertical por el de reptar para alcanzar sus propósitos. Por medio de la traición, en 1973 se enseñoreo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud y hace casi una década se lo heredó a su sobrino Marco Antonio García Ayala. Ambos ayalas han recurrido a la represión, a la cooptación, al amedrentamiento, a la compra de conciencias y al abuso, características de la mayoría de los dictadores sindicales mexicanos como los elbaestergordillo, los espinoarevalo, los romerodschamps, los hernándezjuárez, etcétera, para mantener sojuzgados a sus representados que por temor a perder el empleo, tan escaso en los tiempos que corren, se ven forzados a tolerarlos. Sin embargo, los dos ayalas tienen un defecto más que los hace verse un poco, muy poquito, diferentes a sus otros colegas; son dionisiacos por naturaleza y, según versiones de algunos de sus oponentes, amantes de otras sustancias que les obnubila el pensamiento y los orilla a retirarse por largos periodos de sus filantrópicas tareas redentoras del proletariado. Cuándo Ayala Almeida decidió apoderarse de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) donde ya es presidente vitalicio, uno de los que se decían su ”gran amigo” y llegó igual de pobre que él a la ciudad capital en aquellos años de reclamo social por un país más justo e igualitario, Fernando Espino Arévalo, ahora tirano del Sindicato del Metro, exigía un examen psicológico y médico para ver si Joel estaba en posibilidades mentales y físicas para seguir al frente de la central burocrática. Claro nadie le hizo caso a Espino quien sin ningún mérito pretendía el lugar de su camarada. El problema ahora es que los pocos burócratas que aún quedan aglutinados en la FSTSE no tienen una dirigencia actuante por las largas vacaciones forzadas que acostumbra tomar el presidente de esa organización, ejemplo que ha cundido a otros gremios como es el caso de los telegrafistas. En efecto, el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de Telégrafos de México, con cerca de 13 mil afiliados tiene un secretario general de utilería o, si se prefiere, de ornato que sólo se presenta a firmar los documentos urgentes o que deberás reclaman su insoslayable atención porque el trabajo administrativo lo hacen sus serviles incondicionales de su Comité Ejecutivo mientras que aquél se la vive como rey en las paradisiacas playas de Cancún. No referimos a Manuel Álvarez Arana, oscuro dueño del sindicato telegrafista, epígono de Joel Ayala Almeida y Marco García Ayala, éste último por cierto diputado federal, es decir, representante popular para vergüenza de la muy peculiar democracia mexicana. Y ¿de dónde sale todo el dinero para que los llamados secretarios generales de los sindicatos burocráticos y otras dependencias gubernamentales, como la Comisión Federal de Electricidad, se den una envidiable vida, como si de jeques petroleros se tratara? Así es, de nuestros impuestos, del dinero del pueblo. Tiempo Extra El dictador por herencia del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), Víctor Fuentes del Villar, quien le heredó ese título a su tío Leonardo Rodríguez Alcaine, ha cancelado toda posibilidad de expresión en su gremio, aún la de lisonjas hacia su persona porque, contraviniendo los estatutos, decidió acabar con los Congresos Nacionales y sustituirlos por unos regionales. Tal vez se cansó de sus actuaciones frente a grandes multitudes donde acostumbraba a llorar por la muerte de su apreciable familiar, cosa que nadie le creía. Ahora sin esas reuniones que congregaban a representantes de todo el país, la información es más difusa y las posibilidades de que Víctor Fuentes del Villar realice más negocios como los que hace con los seguros en connivencia con Banorte, son más amplias y jugosas. Esos son muestras de algunos sindicatos que sólo trabajan para beneficiar a sus ”dirigentes” y es por donde el Presidente Felipe Calder5ón debería comenzar para acabar con tan lacerante impunidad que lastima la conciencia y sangre la economía mexicana.