La justicia y la verdad para salir del caos/Mateo Calvillo Paz

14:06:58 31-05-2010

Mateo Calvillo Paz / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



Agarran a un nombre notable por varios delitos relacionados con el crimen organizado y el manejo de dinero. Es un caso más de servidores públicos que han tenido que ver con la justicia. Inmediatamente y sin fundamentar sólidamente su inconformidad claman su inocencia, él y los suyos ven maniobras políticas. Si hay evidencias las ignoran y manejan las leyes como quieren para probar la inocencia que ellos decretan. Lo que los mueve no son valores absolutos que hacen posible la convivencia humana armoniosa como la verdad y la justicia. Tampoco muestran interés por el bien común, las necesidades y aspiraciones de las mayorías sino que buscan sus ventajas personales, los intereses de su grupo, como el poder con la constelación de ventajas que trae consigo. El ser humano es limitado, comete errores y culpas, la humanidad también quien afirma lo contrario se engaña. No se dan en México casos de madurez de quien delinque y reconoce su falta. Este reconocimiento sería algo imperdonable, error impensable, conducta absurda y estúpida. Aunque se dan excepciones, no se les apresa por sus buenas obras, hay antecedentes, relaciones y contactos, situaciones que no se explican. Los servidores públicos honrados, por lo general, no se ven implicados en esos problemas con la justicia. El sentido común de la gente percibe que hay algo raro ahí, turbio. Cuando el río suena…, dice la sabiduría popular. Mucha gente del pueblo guarda un sustrato de moral, tienen temor de Dios y conciencia moral. Entienden las cosas, no se chupan el dedo. La verdad es que Dios creó al hombre por amor y la guía con sabiduría para que sea grande y feliz por las vías de la verdad y la justicia. En el cambio de época, hay muchos novedades en la vida del hombre pero son periféricos. La esencia del hombre es inmutable, mientras sea hombre, animal racional se regirá por su inteligencia y voluntad basadas en los grandes principios y valores morales. En la crisis actual de economía y educación y proyecto social, el mundo se llena además de confusión moral y vemos la conducta irracional e inmoral de muchos. Para lograr una sana convivencia, para el desarrollo moralmente sano de la persona debemos orientarnos por los grandes valores que son una expresión de la dignidad de la persona, del bien común. Concretamente estos valores son: Dios, la dignidad del hombre, el bien común, justicia, libertad, verdad. Sin esas columnas del templo, la convivencia humana está en descomposición que se traduce en una vida miserable de injusticia, extorsiones, fábricas infernales de dinero, crimen organizado y complicidad de los guardianes del orden público los criminales, a nombre de los derechos humanos, condena a los operativos del poder legítimamente constituido y de la fuerza militar. Para conocer a los inocentes y a los criminales, hay que basarse en la verdad de las cosas y los hechos, la objetividad. Hay que basarse en la verdad de la mente que percibe con sano juicio con las leyes de la lógica y de la moral. Es necesaria la correspondencia de la verdad de la mente y la verdad de las cosas, la conformidad del juicio del hombre con el hecho objetivo. Es la línea de los grandes filósofos. La inocencia de un ciudadano, tenga la investidura que sea, candidato, gobernador, dos casos en el mismo estado de Quintana Roo, depende de la verdad de los hechos, no de los discursos políticos que defienden lo indefendible gracias a construcciones oratorias falaces, ni de la manipulación de las leyes. La inocencia es objetiva y eso lo percibe la gente. No depende del partido gobernante, de su retórica astuta, de su poder de gran comunicación, no depende del peso de un partido. No se puede politizar la verdad. Debemos juzgar los hechos con verdad. Es lo que hace una convivencia sana. No se puede construir sobre la mentira, es como hacer condominios de interés social con casas desechables. El reino de la mentira es muy efímero. Las interrelaciones en la sociedad se norman por la justicia. Es un valor que consiste en dar a Dios y a los demás lo que les es debido. Hay que dar a cada quien lo que le corresponde, el premio o el castigo en base a los hechos, en base a la verdad, teniendo la verdad de la mente que percibe las cosas como son y las juzga en consecuencia. Ante los hechos que contemplamos como la detención de los delincuentes que son responsables de la violencia, inseguridad y muerte podemos juzgar con serenidad y claridad la culpabilidad y la inocencia. Podemos juzgar con criterio recto los acontecimientos y las personas y sancionarlas, premiarlas o darles la reprobación y el castigo que merecen. Vemos la necesidad de la justicia como virtud, el imperativo de ser nosotros justos y buscar sólo el bien de todos los hermanos, por encima de todas las conveniencias e intereses mezquinos.