Honores de mentiras.
El pasado 21 de mayo, se conmemoró el aniversario CXV del natalicio del General Lázaro Cárdenas del Río y, como siempre ocurre en estos eventos y más en Michoacán, los funcionarios de gobierno se arremolinaron para estar presentes en el acto central en Morelia.
El gobernador del estado con sus lambiscones, el edil moreliano, decenas de guaruras y muchas otras personas más que, acarreados o por su voluntad, acudieron a presenciar el evento de conmemorativo. Y se soltaron los abrazos y saludos de los miembros de esa clase que gustan de entrelazar sus manos a cada rato y de friccionar sus cuerpos entre ellos y ellas en repetidos abrazos, y se besan las mejillas en un comportamiento sacado de las telenovelas y películas comerciales con que bombardean a diario a las personas de todos los estratos, pero parece que se establece con mucho más facilidad entre los pudientes. Como que los personajes que se supone tienen mejor preparación académica y no serían presas de estas conductas, son en realidad los mejores exponentes de lo que significa la aculturación por el reflejo de, sobre todo, los vecinos del norte que tanto nos detestan.
Pero es parte ya de sus cotidianos escarceos y se sienten muy cómodos con actuar así, es por eso que no se entiende por qué se molestan en hacer remembranzas de personajes de los que están tan lejanos como lejanos están de ser lo que quieren mostrar con sus besuqueos y abrazos constantes. Y con sus explosiones de júbilo cuando están en pequeños o amplios grupos de “íntimos amigos”. Y se ven tan alejados de las realidades diarias de las personas comunes y corrientes que no deja de preguntarse uno ¿qué hacen conmemorando a un hombre que deploró todo eso que ahora les gusta hacer tanto a los gobernantes?
Les encanta, eso sí, soltar frases que suponen muy bien hechas para exaltar las hazañas de los héroes nacionales y se dicen convencidos de los pensamientos de los ilustres antepasados; se afeitan, se perfuman y se engalana con caros trajes y vestidos-porque también las señoras gustan de estos convites- y se acomodan en estrados y podios para ser fotografiados entre poderosos: la vida es hermosa para estos hombres y mujeres y, por eso, desde luego que agradecen lo que otros hicieron en su tiempo para brindar un México mejor para las generaciones que los precedimos. ¿Y los actuales actores políticos? ¿Qué hacen para esta y las futuras descendencias? Ya está claro que para su progenie están amasando grandes fortunas que durarán décadas o centurias, dependiendo el nivel de político que se sea o de lo avorazado y sinvergüenza: los más altos roban más y los que tienen menos escrúpulos también, pero el jefe siempre es el jefe y es el que gana más. O, mejor dicho, es el que roba más porque todos los gatos menores roban para él.
Y ni pensar en que se preocupen por las clases oprimidas, lo que sucede es que se cuando se les presentan manifestaciones en sus oficinas, se pone tan nerviosos y nerviosas por la posibilidad de perder sus puestos, que prefieren soltar lo que debieran hacer por ley o por mandato. Cuando se les reclama porque cumplan con su trabajo pero con firmeza, es cuando voltean a ver a los que siempre ignoran pero que tanto dicen proteger y por los que diseñan los programas y políticas que muy pocos entienden.
Se pasan días y meses ideando cosas para, según ellos, contribuir al desarrollo de pueblos y comunidades, con lo que se han hecho tristemente célebres los “proyectos productivos” que se hacen tan difíciles de entender, que casi nadie los desarrolla, se han hecho para que los más ricos se sigan sirviendo de ellos y se ha desarrollado una subclase de servidores públicos en torno a esto, que se tiene una verdadera mafia en el trajinar de los campesinos y productores pobres, terminando por ser abandonado y convertirse en el gran botín de los grandes terratenientes modernos que, en el colmo, se han colado hasta las cúpulas del poder y desde ahí controlar aún más los dineros y destinos de los apoyos como con el actual secretario de agricultura, Francisco Mayorga Castañeda, que ni se sonrojó cuando se le descubrió como beneficiario de los apoyos de SAGARPA y ahora, como funcionario, se negó a dejar de recibir el dinero federal porque, dijo, es legal lo que se ha realizado para obtenerlo.
Pero no es el único caso ni es el más descarado de todos los vividores que medran en el gobierno. Sería mejor, para entretenernos un rato, buscar algún funcionario que sea honesto, pero no lo debemos buscar en esos actos de besamanos, mejor buscar en los lugares oscuros y descuidados de las dependencias, ahí donde se encuentran los asalariados mal pagados que son los que en verdad sacan los trabajos y nunca salen las fotos.
Los mejores homenajes y honores que los políticos les podrían hacer a los que nos han heredado patria y libertad, sería dejando de actuar como lo hacen hasta ahora, dejando de ser lo que son y actuar en sentido contrario a como lo hacen hoy. Qué fácil está eso.