Brevemente podemos resumir que desde la semana pasada y antes de esa en otras ocasiones se ha señalado en este espacio que la democracia es un valor sustantivo pero que no es omnipotente, que no puede oponerse a otros que son, en cualquier punto inamovibles aún en contra de la abrumadora mayoría que pueda estar en su contra; pero aún con todo, la democracia tiene certificado de protección constitucional. (Hasta el día de hoy).
Lo anterior viene a cuento porque hoy estamos presenciado una serie de circunstancias o acontecimientos que torpemente están atentando contra la democracia, que la hacen vulnerable y la tornan un camino no viable para una gran cantidad de mexicanos que prefieren no aportarle dado el desprestigio a que la someten quienes en su nombre actúan, me refiero a los actores políticos de la quincena que con sus dimes y diretes han puesto a México nuevamente en el ojo del huracán.
Desde hace semanas como ya se sabe y con el simple afán de evitar que el PRI refrende sus triunfos en diversos estados, PAN y PRD están construyendo alianzas electorales que simplemente no se comprenden, y con las cuales tratarán de competir y ganar elecciones. Lo malo será, para cada uno de ellos, que no lleguen a ganar y entonces habrán demostrado que no tienen fuerza y lo peor, como ya lo comentamos algún día, es que tendrán mucha menos presencia en la elección nacional.
Ante esta indefinición ideológica que es lo que realmente le ofrecen al electorado? Quieren romper el cacicazgo del PRI. Ofrecen la posibilidad de cambio porque quieren sacar del gobierno al PRI, y si dicen otra cosa entonces estarán mintiendo porque quien les ha dicho con elementos en la mano que en esos estados el electorado mayoritario quiere que salga el PRI o que éste no está gobernado bien?, ¿entonces, donde está el respeto e interés hacia el ciudadano, hacia el pueblo de México, rehén en la actualidad de intereses partidistas, de grupo y de alianzas y políticos perversos?
Por que ahora resulta que el tema fundamental en la cámara baja, es las traiciones y mentiras de muchos de sus integrantes, las alianzas perversas, y hasta si los diputados federales lideres de partidos políticos, se someten al polígrafo, detector de mentiras; ¿y donde quedan los temas de interés nacional, del pueblo, los grandes problemas que aquejan a México y que aun siguen pendientes de resolver?
No es posible que ante tanta catástrofe natural, económica y social, todavía muchos de nuestros representantes populares, autoridades y supuestos líderes, lo golpeen aún más, “Pobre México”, con sus “pobres políticos”.
Lo más sensato que pudieran señalar es que ellos están urgidos de que el PRI se vaya, pero eso es otra cosa. En aras de lograrlo son capaces de todo, hasta de perdonarse ofensas históricas, afrentas que en un mundo civilizado y democrático simplemente no se podrían tolerar. Como le van a pedir al electorado que vote por ellos? Que consideran que los ciudadanos son unos títeres?.
Pero lamentablemente en todos lados se cuecen habas. En el otro extremo están quienes en aras de conservar una visión de fortaleza y capacidad también se sienten tentados a utilizar prácticas que niegan la democracia, tratando de evitar alianzas. Y no me contradigo, simplemente creo que una cosa es presentar alianzas electorales inentendibles a las que seguramente el electorado no apoyará y otra, muy diferente es tratar de impedirlas.
Ambos extremos, por ser eso, extremos, niegan la democracia. Y luego nos quejamos que la elección no fue apreciada por los electores y que gano el abstencionismo.
Debemos entender de una vez por todas que los políticos el único capital con el que cuentan es con el de su palabra, no tienen ningún otro activo. Cuando la defraudan, cuando no la cumplen, cuando mienten, cuando esconden, cuando hacen cosas en la sombra, entonces pierden la confianza. Dice el refrán que lo que de noche se hace de día aparece. Nada mas cierto, y entonces cuando se descubre la verdad se pierde lo ganado.
Así, debemos cuidar el valor de la democracia que se funda en el valor de la palabra de las personas, de los partidos políticos, de las instituciones y del Estado. La democracia sirve y sirve mucho, pero no sirve para avasallar otros valores, por eso los políticos no pueden tener la tentación de torcer ni la democracia ni ningún otro derecho, so pena de perder la confianza ciudadana y social. Y de no hacerlo así lo que necesariamente ocurrirá será la desaparición del sistema democrático en México.