LÁZARO CÁRDENAS, Mich., 11 de marzo de 2010.-La manifestación contra los presuntos abusos de la Policía Federal se llevó a cabo y resultó sin incidentes. La constante de los participantes fue la exigencia de que esa corporación salga de la ciudad y que el gobierno federal haga un replanteamiento en su lucha contra la delincuencia organizada. Fue reiterativa la demanda de justicia y el castigo a los agentes que el pasado 6 de este mes dispararon a tres niños estudiantes de la secundaria técnica 110.
Al punto de partida, desde territorio de la Administración Portuaria, llegaron decenas de estudiantes, maestros, padres de familia de diferentes planteles educativos, principalmente de secundaria y del nivel medio y superior.
También trabajadores del ramo de la construcción cuyo gremio liderea la CTM por conducto de su dirigente regional, Marco Antonio Rodríguez Santillán.
Se temía poca concurrencia pero poco a poco se despejó la duda y el contingente fue creciendo incluso hasta medio trecho del trayecto hasta el palacio municipal.
No había desordenes, cada grupo aportó civilidad sin dejar de mostrar su resentimiento contra los agentes de la Policía Federal.
El reclamo de la agresión a los tres menores fue superado con otros ejemplos que han dejado vivos los uniformados federales.
Desde el inicio mismo de la marcha se dejaron escuchar muchas historias sembradas por los agentes con sus presuntos constantes abusos.
Ahí estaban los jóvenes que el pasado domingo fueron vejados por los agentes policiacos. Estaban vivas las huellas de las supuestas torturas aplicadas con las culatas de los rifles y las patadas.
Moretones en la espalda, en las costillas, manos y pies mostraban las presuntas agresiones.
Pero no solo ellos, las historias, algunas casi increíbles, fueron sumándose durante la caminata. Las consignas contra los agentes federales se atoraban en las gargantas. Una grabación en el equipo de sonido repetía la historia de los tres niños agredidos. El contingente caminaba en silencio.
Pero de pronto se abrieron las gargantas y los gritos fueron subiendo de tono y crecieron al máximo cuando el contingente se apostó por minutos en el cruce de la calle Javier Mina justamente donde se concentra buena parte de los agentes federales que se hospedan en el hotel Viña del Mar.
Se observó entonces que la marcha no fue desairada, que más de un millar de inconformes se sumaron y que venían de distintos puntos de la geografía del municipio. Ahí estaban de Chucutitán, de Chuquiapan, Calabazas, El Habillal, de La Mira, Buenos Aires y no se diga de Las Guacamayas y de Playa Azul y por supuesto de varios planteles de la cabecera municipal.
Algo que sorprendió también la gran cantidad de prensa que atrajo esta singular protesta que rompe el silencio del país porque se precisó que fue de las más sonantes contra los abusos de los agentes federales.
Una comisión subió al balcón del palacio donde fueron atendidos por el síndico suplente, Artemio Yañes Núñez y después se sumó el secretario del ayuntamiento, Manuel Barreras Ibarra.