Café para Todos/Alberto Carbot

21:41:59 09-03-2010

Alberto Carbot / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



* EL PAN ALLANA EL CAMINO PARA DEJAR EL PODER * COMO SE ESPERABA, EL CINE MEXICANO NI PINTÓ EN LOS PREMIOS DE LA ACADEMIA. CALDERÓN ANUNCIA APOYOS El escándalo derivado del supuesto pacto del PRI y el PAN para aprobar en el Congreso el aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a cambio de no permitir las alianzas en el Estado de México, mueve a múltiples conclusiones e hipótesis que evidencian la simulación reinante en la política mexicana. Para empezar, se firma un documento de índole mercantil ante notario público que tiene fines estrictamente políticos. Como todo contrato, este convenio no es de obligatorio cumplimiento y cualquiera de los firmantes puede pasárselo por el arco del triunfo. ¿En qué tribunal se hará valer un texto de esta naturaleza donde el PAN acepta no concertar ninguna alianza con algún partido ajeno a su ideología a cambio de nada? Porque los “viejos zorros” del tricolor que promovieron este surrealista acuerdo tuvieron el cuidado de no incluir el compromiso supuesto que habrían adquirido para impulsar la reforma a favor del impuesto del IVA a cambio de que el PAN no se aliara con el PRD (sin mencionarlo por su nombre) en el Estado de México. Y otra pregunta que surge de inmediato es por qué sólo en el Estado de México y no en Oaxaca. Además, emerge la inquietud de saber para qué el PAN desearía apoyar a Enrique Peña Nieto en sus intenciones de llegar a Los Pinos, porque obviamente a la postre él es el principal beneficiario de este acuerdo. Será que el PAN pretende hacerse el harakiri o que César Nava resultó chamaqueado. O bien no se quiso colocar en este presunto documento secreto que el PRI también se comprometió a algo muy importante, es decir, a darle un golpe bajo al bolsillo de los mexicanos al admitir el aumento en el impuesto al consumo. Es decir, que no importó a esta formación política perjudicar la economía de los ciudadanos con tal de satisfacer sus apetitos políticos o mover las piezas de tal forma que pudiera obtener buenos dividendos electorales. Pero el acuerdo lo único que hizo fue alborotar la gallera tanto dentro del PRI como del PAN y por supuesto enfureció también a las otras formaciones políticas aludidas como el PRD, el PT y Convergencia. Porque a ciertos grupos de priístas no les causó mucho placer saber que la cúpula de su partido negoció que se protegiera a Peña Nieto y no a Ulises Ruiz en Oaxaca o al gobernador Ismael Hernández en Durango, donde ya se concertaron un par de alianzas “contranatura”, como las definió un alto exponente del tricolor. En el PAN tampoco agradó demasiado este “acuerdo en lo oscurito”, sobre todo a Manuel Espino, ex líder de la organización, quien tronó con todo contra la directiva, por más que la noche del lunes se otorgó un espaldarazo a Nava sobre el tema. Se trata a no dudar de toda una comedia de enredos. Tan es así que Nava lo negó hasta el último momento, con lo que se exhibió como un mentiroso de capirote ante los medios de comunicación al aceptar que sí existía realmente. Pero además, fue puesto en evidencia como un político poco apto para el puesto. El politólogo José Antonio Crespo asegura que el líder panista reflejó “su falta de oficio político al firmar un documento que no señalaba el compromiso del PRI para aprobar el paquete fiscal del presidente Felipe Calderón”. LA POLÍTICA, TEATRO DE ENGAÑOS Este asunto resultó una prueba fehaciente de que la política es un gran teatro de engaños, como un juego de roles, donde puede ocurrir todo, porque no hay un código ético, moral ni valores. Como dice Crespo, con éste escándalo político se acentúa la crisis de credibilidad en la política que hay por parte de la ciudadanía. Ahí está el caso del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, quien resultó el primer afectado y se ha visto obligado a realizar una función de bajo perfil, después de que renunció a su supuesta militancia en el PAN cuando se descubrió que éste partido había incumplido sus compromisos de no aliarse con el PRD. Hasta ahora se cree que el pacto entre PAN y PRI no tendría mayores consecuencias que provocar una polvareda política y acaparar los titulares de los diarios durante unos cuantos días. Sin embargo, ya la coalición Diálogo para la Reconstrucción de México (DIA), formada por el PRD, PT y Convergencia, denunció este convenio ante el Instituto Federal Electoral. Manuel Camacho Solís señaló que el acuerdo tiene como intención “coartar la libre expresión ciudadana y los funcionarios de gobierno no pueden intervenir en actividades electorales”. El otro contrasentido es que el presidente Felipe Calderón se dice ajeno a todo este enjuague, pero pocos creen que un asunto de esta naturaleza, que involucra a tantos actores políticos, no haya sido conocido por el mandatario. Hasta una encuesta del diario Milenio reveló que el 63 por ciento de los mexicanos no cree que Calderón no supiera del convenio entre Beatriz Paredes y César Nava en el que se comprometían a no hacer alianzas, en el Estado de México -que gobierna Enrique Peña Nieto-, a cambio de procurar un buen ambiente para la discusión de la Ley de Ingresos. “La firma de Gómez Mont es prueba de que el presidente Calderón estaba al tanto del asunto”, se argumentó en la encuesta. El mismo senador Manlio Fabio Beltrones asegura que Calderón sí sabía del pacto PRI-PAN para evitar las alianzas electorales. Beltrones acusó a César Nava de mentir al acusar a los legisladores priistas de haber incumplido un acuerdo. A nombre de los 33 senadores del PRI, Beltrones acusó al PAN y al gobierno federal de “mediocres y mentirosos”. Pero Nava, que recibió el respaldo de la plana mayor del PAN, insistió en que Calderón no sabía nada y dijo que el mandatario federal no participó en estas negociaciones. Se responsabilizó de los acuerdos suscritos con el PRI en los que participaron Beatriz Paredes, el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto y en el secretario de Gobernación. Lo único positivo de sus declaraciones es que informó que “no hay más acuerdos suscritos de este tipo con otras entidades” como se ha divulgado, aunque adelantó que no se descartan más negociaciones con otros partidos de cara a los comicios de este año. Otro personaje que se “lava las manos” sobre este tema, es Josefina Vázquez Mota, la coordinadora de la bancada del PAN en la Cámara de Diputados, quien señala que no tuvo “participación alguna en ese documento”. “Nos enteramos casi al mismo tiempo que se enteró toda la ciudadanía”, dijo la ex secretaria de Educación Pública. Resulta muy extraña toda esta escenificación política, porque o Vázquez Mota es una figura de segunda fila en el PAN -y se sabe que esto no es verdad- o a los mexicanos nos quieren tomar por ingenuos o ignorantes. El resultado de todo esto será, como se puede fácilmente concluir, es que el desencanto que cada vez cunde con mayor intensidad en el electorado, se acentuará en los próximos comicios. Muy pocos mexicanos estarán animados a acudir a las urnas para votar por partidos que hacen de la mentira y la simulación su modo de vida. Si ya de por sí los políticos están tan desacreditados, con este escándalo nadie creerá ya en nada. Por eso, no resulta extraño que los índices de abstencionismo en los comicios van en ascenso. El propio sector empresarial ha alertado sobre el hecho de que “el desprestigio de la política arriesga la democracia”. Mientras México requiere de crecimiento, de empleos, de inversiones y de más consumo, los políticos se consumen en comedias de enredos y en dimes y diretes que ponen en cuestionamiento si son capaces de conducir al país hacia el futuro o más bien pretenden mantenerlo hundido en el pasado. GRANOS DE CAFÉ La comunidad cinematográfica ha recibido con escepticismo el anuncio del presidente Calderón de la puesta en marcha de un programa para estimular la producción de películas, toda vez que la cultura, de la que el séptimo arte forma parte esencial, no ha recibido ningún impulso durante este sexenio. Al contrario, debido a los constantes recortes, el presupuesto destinado a impulsar proyectos culturales en México se ha visto reducido casi a cero. Hay que decir que ni soñar que en la reciente entrega de los Oscares la cinematografía mexicana pudiera haber obtenido algún galardón. A lo largo de 80 años, el cine mexicano apenas ha logrado obtener 6 premios de la Academia de Ciencias y Artes de Estados Unidos -dos de ellos por el gran actor mexico-americano Anthony Quinn-, con Viva Zapata y El Loco Pelirrojo, ambas producidas en EU. El documental Centinelas del desierto, del productor Manuel Arango, logró en en 1972 dos estatuillas en las categorías de Mejor Documental Corto y Mejor Cortometraje de Ficción. Con las de Eugenio Caballero y Guillermo Navarro en 2007, sumaron seis las estatuillas obtenidas por México. Durante los últimos años, la producción cinematográfica en nuestro país ha menguado hasta casi desaparecer, con excepción de producciones independientes, y la una vez pujante industria del cine mexicano ha caído al grado de ni merecer ninguna mención a nivel internacional a pesar de los esfuerzos de jóvenes productores y actores como Gael García Bernal y Diego Luna, quienes han cosechado varios éxitos en festivales internacionales con su productora Canana. Es por ello que el anuncio presidencial de impulsar la producción de películas a talla mundial y hacer de México, la capital latinoamericana del cine, es visto con reserva. Felipe Calderón dio a conocer el denominado Programa de Apoyo a la Industria Cinematográfica y Audiovisual de Alto Impacto, en Rosarito, Baja California. Este programa considera la devolución fiscal de un porcentaje de 7.5 por ciento a producciones internacionales o nacionales que hayan implicado una inversión de 70 millones de pesos o de 20 millones en postproducción. A ver si es cierto y se aprovecha. …Sus comentarios envíelos vía internet a la dirección gentesur@hotmail.com o carbot@mexico.com