Teléfono Rojo/José Ureña

22:18:29 03-03-2010

José Ureña / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



• Cómo Jesús Ortega torpedea una alianza • Guadarrama cobra compromisos sellados • Fidel Herrera corrompió a Buganza: PAN El matrimonio de César Nava con Jesús Ortega en Hidalgo está en riesgo por culpa de… ¡Jesús Ortega! Sí, el dirigente del PRD va en contra de su propia palabra por un pequeñito descuido. Como en Oaxaca, es un asunto de apoyos. A principios de 2008, todos recordamos, las tribus perredistas fueron a una guerra intestina llamada elecciones donde esa fuerza política se polarizó. En una planilla, Andrés López y su empleado Alejandro Encinas perfectamente avituallado por personajes harto conocidos: René Bejarano, Marcelo Ebrard, Manuel Camacho… En la otra Los Chuchos comandados por Jesús Ortega. Débil en toda la línea, Ortega y su gente se fueron a la caza de ayudas de todo tipo, incluidos gobernadores panistas y priístas como denunció el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz. Al final todo terminó como terminan todas las elecciones del PRD: en un cochinero. Sucedió en 1999 cuando Cuauhtémoc Cárdenas trató de desatorar aquella suciedad amarilla a través de una encuesta amañada a favor de Amalia García. Lo hizo porque Ortega, eterno aspirante al cargo hoy detentado para ayuntarse con sus adversarios ideológicos Felipe Calderón y César Nava. En plena campaña interna lo llamó Cuauhtémoc Cárdenas a la Jefatura del GDF y le preguntó: -¿Qué necesitas, Jesús? ¿En qué te puedo ayudar? -Gracias, ingeniero, pero creo tener los votos suficientes para ganar. ¿Ah, sí? Cárdenas lo bajó de su orgullo. EL QUE A DOS AMOS SIRVE… La misma práctica del cochinero siguió en 2001, cuando Jesús Ortega enfrentó a Rosario Robles. La solución fue un acuerdo urdido por Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés López. A petición del primero, la presidenta sería Rosario y el secretario el chuchista Guadalupe Acosta Naranjo. Tras varios interinatos llegó la elección interna de 2008. El Peje y Ebrard se sintieron y tenían fuerza para aniquilar a Los Chuchos, pero hubo intervenciones externas a petición del propio Ortega, como se ha denunciado. -Chuchinero -le llamó Encinas. Aquí está la nota: En ese chuchinero participó José Guadarrama, quien creía comprar la candidatura perredista a Hidalgo con sus recursos, sus alquimias y su estafa electoral. -Claro que tú serás nuestro candidato –escuchó Guadarrama. Hoy, con justo derecho, exige a Ortega el cumplimiento de la palabra y éste no sabe qué hacer, si sellar su matrimonio con César Nava o de plano retractarse. Nava y Los Pinos, en tanto, han postulado a Xóchitl Gálvez con todos los apoyos y encuestas debidamente aceitaditas. Ni modo de traicionar el compromiso presidencial. Por eso Gálvez pide encuestas, Guadarrama elecciones internas. Ahí están entrampados, con mucho riesgo de romper su ya registrada alianza. LAS SOSPECHAS DE LOS PINOS En Los Pinos y el PAN ya saben a quién echar la culpa de la fuga de Gerardo Buganza. ¡Al perverso Fidel Herrera! Cierto, cuentan panistas del primer círculo: el presidente tenía un compromiso personal con Elba Esther Gordillo y se lo pagó a través de la candidatura de Miguel Angel Yunes. Pero Buganza, puntero en las encuestas azules porque fue comprado por Fidel Herrera. El acuerdo vendría desde 2004, cuando Fidel Herrera electo por escaso margen y su contrincante panista Gerardo Buganza entregó la plaza. En lugar de pelear jurídicamente su caso, de ir a las instancias de ley, se fue con su familia a un largo viaja a Europa y otros lugares del mundo. ¿Premio-corrupción de Fidel Herrera a su silencio? En Los Pinos y en el PAN están seguros de ello. Así lo han publicado periódicos veracruzanos y las pruebas las habría presentado el propio Yunes, experto en esa política. Si es cierto, ahora el riesgo es ver a Buganza en campaña por el PRI y Javier Duarte.