DEMOCRACIA MEXICANA
“La democracia necesita de la virtud, sino quiere ir contra todo lo que pretende defender y estimular”. Juan Pablo II. (Karol Wojtila) (1920-2005). Papa nacido en Polonia.
En un interesante esfuerzo, el politólogo Giovanni Sartori se atrevió a resumir a la democracia en sólo 30 lecciones. Si bien resulta sumamente complicado sintetizar en menos de 150 páginas más de dos mil años de historia con todas sus aristas, logró dejar claros conceptos de los que cotidianamente los políticos abusan en sus discursos, aunque no siempre sepan lo que dicen o el origen que tiene lo que están diciendo.
El libro surge de 30 lecciones que el italiano, Giovanni Sartori, tuvo que preparar para la televisión; un medio cotidianamente calificado de trivial y más enfocado al entretenimiento, donde con el apoyo de la periodista Lorenza Foschini, dieron un extraordinario campanazo. El experimento dio buenos resultados en Italia, toda vez que se transmitió una cápsula diaria de 4 minutos, en punto de las 20:30 horas, es decir, en horario estelar.
Así, en sólo 240 segundos cada día, Sartori planteó treinta lecciones para entender lo que es y lo que no es democracia, para diferenciarla de otras formas de gobierno, de llegar al poder y mantenerlo.
Pero sobre todo, Giovanni Sartori mostró su preocupación por los peligros que enfrenta la democracia y que en los hechos, nadie parece advertir.
Deja claro que la democracia es una máquina generosa, donde lo que principalmente está fallando son los maquinistas, es decir, los ciudadanos que parecen comportarse como un “niño malcriado e ingrato que recibe en herencia unos beneficios que no merece y que, por consiguiente, no aprecia”.
Y por lo tanto, pregunta “y dado que nos aguardan retos durísimos, ¿será capaz de afrontarlos el niño mimado? Espero que sí”.
De esta manera, prácticamente Giovanni Sartori deja en manos de las nuevas generaciones el futuro de la democracia, como ya también lo había señalado otro politólogo italiano, Norberto Bobbio.
Reflexionar ante el futuro de la democracia, por lo menos la de México, me parece que se antoja como un asunto inmediato. Parece ser que los escenarios en otras partes del mundo tendrían que obligarnos a asumir a cada cual sus responsabilidades, siempre bajo la premisa de que todos somos ciudadanos, independientemente de que a algunos les toque jugar roles de poder, de gobierno, partidistas e incluso de facto.
Excusas para justificar por qué no se han logrado mejores estándares de ciudadanía educada sobran, las necesidades básicas insatisfechas podrían ser la principal. Lamentablemente hay otros nichos de “ciudadanos” que por decisión prefieren ignorar su entorno y pese a tener satisfechas sus necesidades e incluso, pese a ser parte del poder en turno, insisten en ser niños mimados ocupados en trivialidades, mientras el futuro se torna cada vez más complicado para la mayoría de quienes componen esta nación.
La búsqueda maquiavélica del poder sigue vigente. El más claro ejemplo se reduce a las alianzas de posiciones ideológicas extremas.
Pese a la rotación del poder a través de un sistema democrático electoral, la ausencia de transparencia en la administración pública, de rendición de cuentas y sanciones a quienes actúan irresponsablemente, se mantienen como otros pendientes.
Y estos, se antojan como los problemas más simples a resolver. Hay otros donde deberá ponerse mucha mayor atención, antes de que sea demasiado tarde. En estos momentos no se puede desdeñar la cada vez más abrumadora participación de los poderes fácticos en la toma de decisiones, donde los políticos, en primera instancia ciudadanos, terminan siendo a lo más, alfiles de dichos poderes.
El crimen organizado crece, pese a operar en la clandestinidad. Pero no son los únicos. Otros poderes fácticos tienen nombres, apellidos y oficinas donde despachan oficialmente.
Son los personajes y grupos del poder económico y mediático, quienes cotidianamente ganan terreno en las esferas del poder público, para mantener sus “oligarquías” funcionando a través principalmente de mono, duo o tripolios.
En estos momentos, México enfrenta bastantes disyuntivas. Muy pronto entrará en funciones la era digital en los medios de comunicación, donde cada uno de los gigantes de dicho rubro, multiplicarán su poderío.
Sólo por citar un ejemplo, hay países como Italia donde el monopolio y/o la oligarquía mediática, ya logró llevar a su dueño a la silla presidencial.
Cuidado, estamos a tiempo de reflexionar y actuar como mejor convenga para lograr mejores estándares de democracia.
Ciudadanos que hoy forman parte de alguno de los poderes, bien valdría la pena que reflexionen en ello. Después de todo seguramente también tienen familia, hijos, sobrinos y nietos que tendrán que enfrentar dificultades peores si no somos capaces de estructurar mejores gobiernos, más transparencia, honradez, equidad, competitividad.
Insistir en quedar bien, sólo con los que más tienen, los que aportan a sus campañas políticas, con los que comprometen votos a favor de reformas o nuevas vialidades, ya no es suficiente.
Tal vez y sólo tal vez, a su paso por algún poder lograrán hacer alguna fortuna que les permita un negocio, pequeño, mediano o gigante… pero serán intrascendentes en la historia y culpables de la inequidad y falta de oportunidades que deberán enfrentar las generaciones jóvenes, que por cierto, ya demandan trabajo, oportunidades bien remuneradas.
Por supuesto que el reto no es sencillo. Ocupa de una reflexión profunda, de que cada cual ponga su granito de arena; pero eso sí, urge que seamos buenos ciudadanos.
Así que señores en el gobierno, en una curul o en juzgado, vale la pena tener presentes que el cargo que ahora ostentan no es eterno, mientras que ser ciudadanos será, ojalá, una condición que sí vamos a mantener el resto de la vida.
Seamos ciudadanos educados y trabajemos porque los ciudadanos, todos, tengan mejores condiciones de vida. Estoy consciente de que suena lejano, teórico, rebasado por los hechos, pero insisto, más vale intentarlo que seguir igual.
Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.
cmongem@hotmail.com