Café para Todos/Alberto Carbot

21:26:51 16-02-2010

Alberto Carbot / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



* DESANGELADAS FIESTAS DE INDEPENDENCIA * POR LO MENOS UNA BUENA NOTICIA: MÁS PETRÓLEO El gobierno de Felipe Calderón parece sentirse sumamente incómodo con las fiestas del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución. Como que se trata de un par de jolgorios de esos a los que se asiste por puro compromiso pero en los que se siente uno como ausente. Para empezar, Calderón forma parte de un partido que representa los ideales y principios de los conservadores, que perdieron el poder luego de que México logró la Independencia de España y se la pasaron de escaramuza en escaramuza contra los liberales. En cuanto a la Revolución, el PAN más bien abomina de ese movimiento social, por cuanto muchos de sus miembros son descendientes de las familias ricas que perdieron todo en esa guerra o bien no se beneficiaron con su desenlace. En esas circunstancias, el gobierno federal considera que ésta no es su fiesta y lo que ha hecho es restringirse a organizar una celebración formal con todo lo necesario, pero sin ponerle mucho entusiasmo. Es como el compadre al que invitan a un convite donde estarán algunos personajes con los que no simpatiza pero se limita a llevar los globos, las serpentinas, las cervezas y algunos vinos, sin meterse en la organización ni en otros vericuetos. Bien dice don Ramón Ojeda: “el mexicano padece el frío y gris Bicentenario con el alma marchita”. Posiblemente el gobierno tenga el pretexto de que la crisis económica es tan grande, que nos dejó sin fondos para los festejos. Apenas hace unos días, con cinco meses de retraso, se anunció el inicio de la construcción del Arco del Bicentenario, según aseguró José Manuel Villalpando, coordinador de la Comisión Federal del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución. La torre de cuarzo que medirá 104 metros de altura y que se ubicará en Paseo de la Reforma -que por cierto no es precisamente un arco-, se encuentra en su etapa final del desarrollo del proyecto ejecutivo. Ya existe constructora y el proyecto se demoró por razones ignoradas, aunque Villalpando asegura que no fue por falta de dinero. Ya se tienen la mecánica de suelos, los estudios topográficos y estructurales y ahora se están terminando los estudios de resistencia al viento, dicen los organizadores. La obra deberá inaugurarse el próximo 15 de septiembre del 2010. Será equivalente a los grandes monumentos realizados con motivo del primer centenario de la Independencia. Sin embargo, ese Arco no tiene ninguna comparación con los imponentes monumentos inaugurados por Porfirio Díaz en 1910 en el primer centenario de la Independencia. Por ejemplo, inauguró el Angel de la Independencia y el Hemiciclo a Juárez. Además, colocó la primera piedra del Monumento a la Revolución, aunque originalmente estaba concebida como el Palacio Legislativo. El proyecto del Arco Bicentenario estará a cargo del arquitecto mexicano César Pérez Becerril y se ubicará en la plaza delimitada por la Secretaría de Salud y el Parque Ariel, sobre Avenida Paseo de la Reforma. Apenas el 11 de febrero pasado se dio a conocer la agenda de festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, en el Centro de Convenciones Banamex. ¿Perdón? Sí, escuchó bien, en un sitio de esos donde lo mismo se organiza una exposición de artículos para el hogar, que para quienes practican el surf y otros deportes acuáticos o para los aficionados a los deportes extremos. ¿Qué en México no existe un recinto digno y emblemático que pudiera haber albergado esa ceremonia, quizá como uno de los edificios virreinales del Centro Histórico, como el Museo de San Ildefonso, el Teatro Juárez de Guanajuato o la Alhóndiga de Granaditas? Al encuentro asistieron representantes del sector empresarial, político y de la sociedad civil, pero aparentemente no acudió el cuerpo diplomático, vaya ni siquiera los embajadores de los países de América Latina que también festejan su bicentenario este año. Entre las actividades contempladas se incluye la edición de un libro de la Comisión Nacional de Gobernadores (Conago) que plasme a México a 200 años de Independencia y 100 años de la Revolución, el cual contará con 32 capítulos en los que se incluirán aportaciones de cada uno de los gobernadores y el Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Habrá también una Regata llamada “Copa México Edición Bicentenario” en Nayarit y Nuevo Vallarta, similar a la Regata “Bicentenario” que tendrá lugar en varios países de Latinoamérica. Se está organizando la exposición “México es mi Museo”. Se pretende erigir el Parque Bicentenario en la ciudad de México, la Galería Nacional de México y Exposición Temporal “México 200 años” que recorrerá varias ciudades del país. También se realizará la rehabilitación de la sala principal del Palacio de Bellas Artes, el festival de música “Jóvenes 2010” en la avenida Reforma del Distrito Federal, la realización de documentales históricos, así como el espectáculo de luces 360 grados en el Zócalo, así como otras actividades. LA TELE, LA MADRE DE TODOS LOS FESTEJOS Al que haya leído esta lista quizá le suene interesante alguna actividad, pero ¿una regata para conmemorar el Bicentenario? ¿Una exposición temporal que recorre varias ciudades? ¿Qué ese tipo de cosas no son las que se efectúan de vez en cuando y nadie se entera? Eso sí, la presentación con luces vistosas y sonido envolvente, con actores de Televisa y una parafernalia ciertamente hollywoodesca, hacen pensar que el gobierno panista pretende hacer una especie de montaje espectacular del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. De hecho, Televisa ya comenzó el lanzamiento de sus spots que por cierto imitan al fotógrafo canadiense Gregory Colbet y parecen más promocionales turísticos o cápsulas de National Geographic, que imágenes que remitan a las gestas heroicas de la Patria. Confundiendo lo grandote con lo grandioso, se dice en el programa oficial que habrá 2 mil 300 actividades. Para tener uno idea del concepto caricaturesco que se le ha impreso a las fiestas de referencia, antes de la llegada de Calderón al Centro Banamex -donde se anunciaría la agenda de celebraciones-, se habían proyectado en pantallas gigantes los videopromocionales del gobierno federal, en los que aparecen personajes del espectáculo como Alejandra Guzmán, Adal Ramones con sombrero jarocho o Huarachín y Huarachón, para destacar su “orgullo de ser mexicanos”. Para consuelo de todos, el gobierno regalará a cada familia mexicana el libro: Viaje por la historia de México, de Luis González y González. Falta que lo lean. Y como el Bicentenario se ha vuelto una especie de moda, a cualquier obra hasta el alcalde del pueblo más polvoriento del México profundo, ha decidido bautizar sus obras regulares con ese apelativo. Así, ya tenemos un Viaducto Bicentenario, y una línea del Metro Bicentenario en la ciudad de México. Pero júrelo que habrá en otras localidades del país quizá una banqueta Bicentenario, una Bibilioteca Bicentenario, una Aula Bicentenario, un puente peatonal Bicentenario, una colonia precaria Bicentenario, que por cierto quizá no tenga agua ni luz, ni pavimento, pero eso sí, llevará pomposamente ese nombre mágico. Muchos se preguntan qué hubiera pasado con estas conmemoraciones si estuvieran el PRI o el PRD en el poder. Probablemente tendrían sus matices populistas y sus ribetes patrioteros. Sin embargo, se cree que se le daría a la Revolución y a la Independencia, dos hechos de gran trascendencia histórica, la importancia que merecen. Pero con un PAN que abomina de ambos sucesos, se ha decidido únicamente inflar globos y esparcir serpentinas, prender fuegos artificiales, ponerle más agua a los frijoles, vestir a todas las mujeres de adelitas y a los hombres de revolucionarios con cananas y sombreros. Serán sin duda unos festejos efímeros y totalmente olvidables. GRANOS DE CAFÉ Hoy México parece estar condenado a vivir de los veneros del diablo. En la cotidiana cauda de malas noticias, la buena nueva es que Petróleos Mexicanos descubrió en la sonda de Campeche un nuevo yacimiento que aplazaría la crisis energética y aliviaría, en algo, la económica. Se trata de dos yacimientos de crudo capaces de producir 150 mil barriles diarios, y aunque no tienen comparación con el declinante Cantarell, implican una esperanza para toda la región del sureste que, petrolizada desde hace décadas, comenzaba a mostrar signos de ahondamiento del deterioro social. El manto petrolífero mayor es el denominado Ayatsil, en la región marina noroeste de la sonda -de donde se extrae el 70 por ciento del petróleo que México produce-, cuyas reservas de este se estiman en 590 millones de barriles de crudo pesado. El otro yacimiento, llamado Tsimin, en el litoral de Tabasco, cuenta con reservas de 305 millones de barriles de crudo ligero y 13.8 millones de pies cúbicos de gas. El anuncio oficial de este descubrimiento será realizado el próximo 18 de marzo, cuando se celebra la expropiación petrolera realizada por el presidente Lázaro Cárdenas en 1938. Los yacimientos, hallados cuando las reservas de crudo del país se encuentran en franca declinación, comenzarían a ser explotados en 2012. …Sus comentarios envíelos vía internet a la dirección gentesur@hotmail.com o carbot@mexico.com