Ciudadanos del reino de la paz/Mateo Calvillo

12:04:02 27-01-2010

Mateo Calvillo Paz / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



Amigas lectrices, lectores, compañeros en la lucha por una vida mejor, ¿Es posible ganarle la guerra a la violencia, podemos esperar tiempos más tranquilos? ¿Es posible el reinado de la paz y la justicia? De la violencia no se puede esperar nada bueno, es como una bestia que todo destruye y asesina. Tiene muchas cabezas y expresiones: el crimen organizado, las venganzas personales, el aborto. Tiene tentáculos en las autoridades que son cómplices de los criminales, no los consignan y los sueltan. Los medios y los fanáticos del futbol hacen gran publicidad a violencia perpetrada en contra de Salvador Cabañas, y olvidan injustamente a tantas víctimas, personas humildes, desconocidas que sufren en el silencio y desamparo. La bestia ha crecido, la hemos dejado crecer impunemente, renace como la Hidra, como las cabezas y cuernos de la Bestia del Apocalipsis, como la mala hierba que retoña, las víctimas siguen apareciendo en los antros y calles obscuras. Es un demonio que tiene un ejército de aliados, una red de solidaridad perversa que penetra el tejido social. La violencia es una realidad muy compleja, rodeada de falsedad y sombras. ¿Es invencible la solidaridad de muchos para el crimen? Sí, con las armas de la verdad, honestidad, justicia y la conversión de corazón y la mente de los criminales los reconocidos y los ocultos. La violencia es un mal que recorre la vida de los hombres en todas sus formas y la obra salvadora de la Iglesia en todas sus dimensiones. Como una visión de Iglesia se presenta el establecimiento de la paz por la reconciliación. La Evangelización, la acción tan compleja de la Iglesia se realiza a la luz de la paz, en la perspectiva de este bien mesiánico. Los obispos, guías y maestros de los católicos mexicanos preparan cuidadosamente un documento sobre la paz y la reconciliación. Es un documento que se prepara madura, reposada, responsablemente por especialistas, hombres de Dios y por estudiosos de distintas disciplinas. Señalan verdades fundamentales basadas en Dios que las revela y aplicadas a los contextos socioculturales donde crece la violencia. El documento afirma muchas verdades. No hay una causa del crimen que se pueda suprimir con sus consecuencias como por arte de magia. Hay muchos factores que contribuyen. Con su experiencia de pastores en todo el país y la asesoría de los intelectuales católicos o no hacen un análisis profundo de la realidad de la violencia que cubre con sus redes nuestras vidas. Hay dos factores que ellos subrayan con patética sencillez: la pérdida del sentido de Dios y el desprecio de la vida. El hombre con soberbia satánica prescinde de Dios y falla en los juicios de adultos en contra de la vida y legisla en contra de la vida de los no nacidos. Ellos van hasta el corazón del hombre de donde proceden todos los pecados, los crímenes y las rapiñas. Si son necesarias reformas políticas, es más necesario y anterior renovar al hombre que cumple con las leyes o las viola haciendo el mal. En la revelación que Dios hace en Cristo, su Hijo se tiene la luz meridiana y segura para entender los caminos que llevan a renovar al hombre, hacerlo capaz vivir en paz, se puede edificar sobre la roca inconmovible. La violencia se ha convertido en una cultura, es necesario establecer la cultura de la paz, mandar muchos mensajes en favor de la paz. Los católicos y la gente que ama la paz debemos convertirnos en campeones de la paz, luchadores, ciudadanos del Reino de la paz. No se trata de una lucha entre cárteles o entre el ejército y el crimen organizado, en la que nos quedamos fuera, como espectadores. Es la lucha de la familia mexicana con el crimen agresor, es una cuestión de salud pública en la que estamos implicados todos de una manera vital. Se puede construir la paz, el regalo más grande que el Mesías trae a los humanos y que pone en sus manos como tarea y premio, como lucha y victoria. El Documento invitará a los católicos y a todos los que luchan por la paz a renovarse y convertirse en luchadores y testigos de la paz. La seguridad y tranquilidad que tanto deseamos será una realidad. Establecer la paz es posible hoy, para todos. Es ideal y tarea.