Café para Todos/Alberto Carbot

22:11:33 26-01-2010

Alberto Carbot / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



* PRI ATERRORIZADO POR ALIANZAS * EL PRAGMATISMO DEBE IMPONERSE Bajo el argumento de que no se puede unir el agua con el aceite, muchos actores políticos están hoy horrorizados ante la posibilidad de que izquierda y derecha unan fuerzas para derrotar al PRI ahí en sus más sólidos bastiones, donde no ha llegado hasta ahora ningún cambio democrático. Por lo menos en 13 estados dominados por el tricolor hasta el momento no ha habido ningún relevo a nivel de gobernador desde que se creó esta poderosa formación política. En al menos 7 estados de ese universo -de un total de una docena donde habrá elecciones este año- todavía no arriba la transición democrática que prácticamente todo el país experimenta. Por algunas razones es Oaxaca el principal foco donde se centra el interés de algunos actores por unir “el agua con el aceite”, es decir, fuerzas tan disímbolas e ideológicamente extremas como el PAN y el PRD, pero también está Hidalgo, por ejemplo. Según las encuestas, en 10 de los 12 estados donde habrá elecciones en julio del presente año el PRI tiene muchas posibilidades de salir vencedor inclusive con lo que se llama “carro completo”. Para muchos estas elecciones serán cruciales porque si el tricolor se impone de todas, tendrá prácticamente despejado el camino para vencer las presidenciales del 2012. Por eso es que si triunfan las coaliciones del “agua con el aceite”, el PRI podría ver frustrada su meta de reconquistar el poder perdido en el 2000 a manos del ranchero guanajuatense Vicente Fox. Y no necesariamente necesita perder todos los estados o la mitad. Basta con que pierda Oaxaca e Hidalgo y alguno que otro estado para que la gente, como bien lo piensa Manuel Camacho Solís, se dé cuenta de que tiene a su mano la llave que le abre la puerta para poner un freno a las ambiciones hegemónicas del Revolucionario Institucional. Eso explica por qué Beatriz Paredes y otros dirigentes priístas se han manifestado en forma tan vehemente contra esta alianza “contranatura”, como la ha definido el senador priísta Manlio Fabio Beltrones. En Boca del Río, la presidenta nacional del PRI dijo en días pasados que las alianzas electorales que impulsan el PAN y PRD son coyunturales, “avergüenzan” y sólo buscan dividir y “emponzoñar” al país El líder nacional del PAN, César Nava, también se muestra en contra de cualquier alianza con el PRD, aunque dejó abierta la posibilidad de hacerlo en estados como Hidalgo y Oaxaca. Atrás queda cualquier confrontación con el tema del aborto o de los matrimonios del mismo sexo. Parece ser que para Nava la ideología no importa, sólo la ambición por el poder. Curiosamente, Andrés Manuel López Obrador ha dicho que está en contra de estas alianzas, porque las considera “oportunistas y contrarias” a sus principios. “No se pueden hacer a un lado los principios para subordinarlos a la eficacia política”, dijo este lunes, aunque debiera recordar las alianzas PRD-PT-Convergencia. Sea como sea, muy a pesar de las declaraciones de sus dirigentes, lo cierto es que hay sectores dentro de la militancia de los partidos de la derecha y la izquierda que saben que las alianzas a pesar de las divergencias ideológicas son el único camino por medio del cual pueden derrotar al PRI. Los priístas por lo tanto comienzan a abanicarse porque temen que si en algunos casos las coaliciones funcionan, el Estado de México esté en peligro el año próximo y su principal gallo para la presidencia, Enrique Peña Nieto, esté en peligro de ser derrotado. Por cierto él ha definido las alianzas PRD-PAN como “perversas”. El propio secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, ha tronado contra las coaliciones al señalar que son fraudulentas y antidemocráticas. La cuestión es por qué le teme el gobierno también a las coaliciones, si podrían allanar el camino para que mantenga el dominio de la presidencia en las competidas elecciones del 2012. Es verdad que el PRD ha sido un duro crítico del PAN e inclusive la confrontación entre ambos surge de un hecho fundamental, que es el supuesto fraude que permitió a Felipe Calderón ser declarado vencedor en la accidentada contienda de julio del 2006. También es real que el Sol Azteca ha negado la legitimidad del triunfo del actual inquilino de Los Pinos. LOS PRINCIPIOS NO IMPORTAN Es cierto que hay temas en los cuales es imposible que se junten ambas formaciones, como el caso del aborto. Pero también lo es que no es la primera vez que se dan tales alianzas y que los principios suelen ser lo que menos les importa a los políticos, cuando se trata de conquistar posiciones de poder. En el caso de Oaxaca, no hay duda que Gabino Cué es la figura que podría ser el que junte el “agua con el aceite” que, como todo estudiante de química sabe, se pueden unir si se usa un emulsionante eficaz. Por ejemplo, para hacer la “coca cola” se junta agua con aceite y la sustancia que lo permite es la “goma arábica”. En el caso de Hidalgo, podría ser Xóchitl Gálvez la que concite todas las posiciones extremas para vencer al PRI. En realidad, el pragmatismo político no es ningún pecado y se practica en todo el mundo. Lo que sucede es que en una nación de cínicos, se ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. Cué, senador de la República, es una figura con un gran arrastre en Oaxaca, tierra de caciques. En esa entidad se le teme porque se sabe de la gran simpatía que despierta. En 2006, venció las elecciones para acceder al Senado con más de 600 mil votos, casi igual a los sufragios sumados de sus adversarios del PAN y del PRI. En Hidalgo, la posibilidad de una coalición también genera temores entre la clase política, aunque no hay antecedentes, como sí los hay en el de Oaxaca. El problema es que Xóchitl Gálvez, que colaboró con el ex presidente Fox, pero tiene un currículum impecable. Eso ha hecho que la ex coordinadora de la oficina de atención a los pueblos indígenas sea víctima de una verdadera campaña de “guerra sucia” ante el temor que suscita su eventual candidatura. El ex priísta, ahora disfrazado de perredista, es el principal enemigo interno de Gálvez, pero también el ex panista y ex cantante Francisco Xavier Berganza, que fue un efímero priísta en la campaña de Francisco Labastida ahora se cobija con las siglas de Convergencia. Las coaliciones PAN-PRD son posibles también en otras entidades. De hecho, ya se concretó la primera en la persona -paradójicamente- de un ex priísta, José Rosas Aispuru, donde también participarán el Partido del Trabajo y Convergencia, por aquello de que “para que la cuña apriete…” En el PRI se han encendido las campanadas de alerta porque si cuajan este tipo de coaliciones, entonces las cosas no serán tan tersas para el 2012. El tricolor piensa con razón que si en 2 o 3 estados funcionan estas alianzas, los priístas romperán filas y abandonarán la tradicional cargada en otras entidades. Por eso, han comenzado una campaña tan estridente de satanización que podría tener éxito si no se fortalece una corriente política que favorezca este tipo de uniones. Con su rechazo a los pactos PAN-PRD, López Obrador está favoreciendo a todas luces al partido de donde surgió, el PRI, y está echando por la borda la posibilidad de recuperar el terreno perdido en los últimos 3 años. El PAN también debe estar consciente de que esta es la única opción que le queda ante el declive acelerado que está sufriendo y la tendencia inevitable que lo precipita a salir de Los Pinos. Lo que sí es cierto que las alianzas deben ir más allá del corto plazo y llevar consigo una “plataforma” si no ideológica, sí al menos que contenga algunos objetivos o metas. No es difícil encontrar algunas agendas comunes entre partidos que tradicionalmente se ubican en las antípodas. Está por ejemplo el tema de una reforma política o fiscal y determinadas acciones a favor de los grupos vulnerables, para combatir la pobreza. Alejandro Encinas, coordinador perredista en la Cámara de Diputados, ha dicho que no hay “ninguna lógica de alianza con el PAN, salvo que el objetivo sea la política de quítate tú para ponerme yo, sin que esto implique un cambio democrático en el país”. Pero hay qué decir también que un cambio democrático no será posible si el PRI sigue ganando de todas, todas, en todas partes. GRANOS DE CAFÉ La agresión contra el americanista y estrella de la selección paraguaya de futbol, Salvador Cabañas, ha sido sobredimensionada, en un intento por hacer noticia un hecho que desafortunadamente, por cotidiano parece ya no conmover ni interesar a nadie: la inseguridad. Si bien el hecho -como cualquier otro que implique violencia contra un congénere-, es definitivamente condenable, lo es más que la nota roja pase a ser la de primera plana, a falta de noticias de verdadero interés general, aunque la amplia gama de temas, incluso insignificantes, estén allí, esperando que alguien “le rasque”. De todo este teatro, abonado por cientos de declaraciones de personajes públicos, lo único interesante es el nivel de indefensión en que vivimos y la impunidad con que los pseudo capos pueden deambular por todos lados, rodeados de guardaespaldas armados hasta los dientes. Esa impunidad que ha llevado a México a los primeros sitios de inseguridad en el mundo y que ha hecho que Ciudad Juárez ostente el trofeo como la ciudad más violenta del planeta. Es la que, ni por cotidiana, debemos aceptar porque es el principio de la descomposición y la anarquía social ¿o ya vivimos en ella sin que nos hayamos dado cuenta? …Sus comentarios envíelos vía internet a la dirección gentesur@hotmail.com o carbot@mexico.com