Subasta política/Rodolfo Hernández Velázquez

20:38:48 07-01-2010

Rodolfo Hernández Velázquez / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



CUANDO LA REALIDAD ALCANZÓ A LA ECONOMÍA Los mexicanos recibimos el 2010 con la típica ola de alzas en los precios. Por citar algunos, en Michoacán se aplicaron los incrementos a predial, los servicios de agua potable y alcantarillado y en general los de todos los que prestan los Ayuntamientos michoacanos. En el Gobierno Estatal las cosas no son muy diferentes y hay costos mayores para prácticamente el 100% de las contribuciones que deberán hacer los ciudadanos al erario michoacano. En otros lugares las cosas no son diferentes: desde Baja California hasta Yucatán los municipios y las entidades federativas aplicaron aumentos de por lo menos el 4%, “acordes” a los efectos inflacionarios. Sin embargo, las alzas que mayor repercusión mediática han tenido son las que ha anunciado el gobierno federal. Existe un enojo generalizado por la falta de cumplimiento del Presidente Calderón de no aumentar los precios de los combustibles específicamente. En la última quincena de diciembre se dieron 2 aumentos y para regocijo de sus detractores, oficialmente el 2009 no había terminado. Lo único cierto es que este aumento, así como la liberación de otros energéticos como el gas L.P., desencadenó en la práctica un aumento generalizado de los costos en el comercio nacional. De estos hechos existen muchos puntos de reflexión. El primero es la doble conducción de los políticos de todos los partidos, que señalan con el índice de la mano derecha los aumentos de sus opositores mientras dan luz verde con el pulgar de la izquierda al aumento de sus propios impuestos. Un segundo podría ser la siempre existente voracidad de los comerciantes nacionales, que esperan alzas en los combustibles para justificar que hoy venden hasta 20% más caros sus productos, precios que no son acordes a la realidad. El tercero y motor de esta columna, es la necedad de nuestros gobernantes federales de jugar al populismo, aún sabiendo que tarde que temprano terminará por quemarlos. El 7 de enero de 2009, hace exactamente un año, el Presidente Calderón anunciaba el “Acuerdo Nacional en favor de la Economía Familiar y el Empleo”, que entre otras cosas incluía la promesa de no aumentar los precios de la gasolina y la reducción del 10% en el precio del gas L.P. En su momento, ante el fantasma de la gran crisis que rondaba las puertas de los mexicanos, parecía que las medidas ayudarían a enfrentarla cuando en realidad, como muchas otras medidas tomadas por el gabinete económico, solamente estaba dando un remedio populista y de muy corto plazo a la economía. Tanto que el congelamiento ni siquiera cumplió el año prometido. Hoy, a un año de distancia, habría que preguntarle al gobierno federal si no hubiese sido mejor continuar con el aumento mensual que desde hace años ha sufrido la gasolina, si en verdad el 10% de disminución en el precio del gas abatió la pobreza o si en verdad no necesitábamos todos esos recursos que dejaron de ingresar a las arcas nacionales para apalancar las soluciones a los problemas sociales. Al final del día, en productos como la gasolina y el gas L.P., está demostrado que gasta más quien más tiene y mejores ingresos económicos genera. Hoy el costo es doble, porque en su momento nadie agradeció ni pareció quedar conforme con los congelamientos y las reducciones. Nadie expresó alegría. Por el contrario, el mejor comentario fue aquel que decía que la decisión “era acertada pero de visión corta”. Los recursos no llegaron y hoy obligan al gobierno a incumplir su palabra, aumentar los precios ante la exasperación y el enojo no solamente de los mexicanos, sino incluso de la clase política que hoy reclama al gobierno federal su ineficacia en el manejo de la política económica, al ser el país cuyo “catarrito” fue de los mayores entre los países de la región y del mundo. Error tras error, pues. La lección, ya aprendida, le ha enseñado a esta administración que en ocasiones los aumentos son necesarios para mantener la viabilidad de la nación. Tarde llegó el conocimiento, ya que seguramente la opinión pública la castigará y le entregará una de sus peores calificaciones desde su arranque. Veremos si es capaz de revertir la situación y sacar la casta. Ojalá que así sea por el bien de los que vivimos en este gran país. De remate El debate generado por las uniones entre homosexuales y la posibilidad de adoptar por tales matrimonios, es un tema polémico por naturaleza, que encuentra defensores y opositores a ultranza, con muchas otras personas que fijan sus posturas en los muchísimos puntos intermedios. Ojalá que el debate se haga sobre bases sensatas y reales, y no fijado sobre voluntades sesgadas y dominadas por la irracionalidad. Comentarios: rohevel@gmail.com