La Reforma Política de Calderón/Ana Brasilia Espino

14:24:27 17-12-2009

Ana Brasilia Espino Sandoval / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



Casi como regalo de navidad, el Presidente Calderón, nos da a los mexicanos la noticia de que ha presentado al Congreso de la Unión la iniciativa, que por su importancia es menester comentar, y que sustancialmente consiste en lo siguiente: Dejar en libertad a las Legislaturas Locales y a la Asamblea del Distrito Federal para establecer elección consecutiva de los Alcaldes y miembros de Ayuntamientos, así como Jefes Delegacionales en los Estados de la República Mexicana; permitir la elección consecutiva de legisladores federales en periodos que tengan un límite hasta de 12 años; reducir el número de integrantes tanto en la Cámara de Diputados, como en la Cámara de Senadores, para un total de 96 senadores y 400 diputados; 240 electos por el principio de mayoría relativa y 160 por el de representación proporcional; aumentar el mínimo de votos necesarios para que un partido político conserve su registro y acceda al financiamiento público pasando del dos por ciento a un cuatro por ciento; incorporar la figura de Iniciativa Ciudadana; incorporar la figura de las candidaturas independientes a nivel constitucional para todos los cargos de elección popular; adoptar un sistema de elección por mayoría absoluta con segunda vuelta electoral para la elección de Presidente de la República; reconocer a la Suprema Corte de Justicia de la Nación la atribución para presentar iniciativas de ley en el ámbito de su competencia; facultar al Poder Ejecutivo para que pueda presentar al inicio de cada primer periodo ordinario de sesiones dos Iniciativas Preferentes, que deberán dictaminarse y votarse por el Congreso antes de que concluya dicho periodo; y establecer de manera expresa en la Constitución, la facultad del Ejecutivo Federal para presentar al Congreso observaciones parciales o totales a los proyectos de ley aprobados por el Congreso, así como al Presupuesto de Egresos de la Federación. Esta reforma sin duda rompe paradigmas que han permanecido, en algunos casos desde nuestro nacimiento a la vida independiente y, en otros aspectos, casi por un siglo, como lo relativo al principio de la no reelección. Desde ahora podemos adelantar que no todo lo propuesto será aprobado, como tampoco todo será desechado. Lo que también es seguro es que al respecto habrá un debate intenso en los próximos meses, que nos dará mucho de que comentar. Cada propuesta por si misma, implica una profunda reflexión y análisis. Nos puede dar cada tema para un sin número de comentarios en los siguientes días, porque cada tema representa un aspecto de la vida nacional que acarreará profundas transformaciones. Las propuestas que seguramente pasarán son la disminución del tamaño de las Cámaras de Senadores y Diputados; la de otorgarle derecho de iniciativa de ley a la Suprema Corte de Justicia de la Nación; iniciativa ciudadana; que el Ejecutivo al inicio de cada periodo de sesiones presente dos iniciativas preferentes que deban ser aprobadas en el mismo. Otras iniciativas como la de la reelección hasta por doce años, segunda vuelta de la elección presidencial u observaciones por parte del Ejecutivo a proyectos de ley o presupuesto de egresos, tendrán mucha discusión y se requerirá un consenso elevado, de tal suerte que de llegar a pasar, seguramente lo harán pero no en la forma propuesta, sino con modificaciones sustanciales. El resto de propuestas seguramente no pasarán. Hay en toda la iniciativa visos de atentados contra el sistema de partidos o bien contra la regeneración de cuadros hacia el interior de los mismos, pero también y, hay que reconocerlo, ampliación a la participación ciudadana que mucho podría ayudar a mejorar el funcionamiento de las instituciones mexicanas. Por lo pronto, nos quedamos con una primera reflexión: Serán los partidos políticos capaces de voluntariamente ceder parte de su poder hegemónico que hasta hoy les permite decidir prácticamente todo en el país?. Esa es la gran apuesta. Hoy ya hay reacciones de ello en los medios de comunicación que ponen de manifiesto su rechazo o aceptación, o como la del P.R.I., que simplemente manifiesta que no es prioridad la reforma política en éste momento.