Recibe premio nacional Ocumicho

14:18:38 16-12-2009

Redacción / Quadratín

SECCIÓN: Regiones



MORELIA, Mich., 16 de diciembre de 2009.- La figura del diablo de enormes dientes, ojos saltones y llenos de colores forma parte de las tradiciones mexicanas gracias a los artesanos de Ocumicho, quienes han consolidado a Michoacán como una de las entidades de mayor riqueza cultural y artesanal, prueba de ello es que Celsa Iuit Moh, y Cirilo Promotor Decena, artesanos de la etnia purépecha asentados en esta comunidad, junto a un grupo de productores de la misma comunidad, fueron galardonados con el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009 en la categoría de Artes y Tradiciones Populares. Por ello el Gobierno del Estado felicita a los artesanos y habitantes de Ocumicho y ratifica su compromiso de continuar brindándoles apoyos con programas aplicados a través de la Casa de las Artesanías (Casart), tales como: esquemas encaminados por una parte a impulsar la producción artesanal y por otra a difundir estas creaciones al público, fomentándose su promoción tanto a nivel nacional como internacional. En lo que va del año 20009 en la comunidad de San Pedro Ocumicho, municipio de Charapan, Casart, ha brindado capacitación a los artesanos, con un curso de “confección de guanengos y aplicación de nueva hilvana”, donde participaron 20 artesanos. También llevó a cabo en el mes de junio, el tradicional concurso en esta comunidad de Ocumicho, con el objetivo difundir su riqueza histórica, cultural y tradicional de la artesanía michoacana, donde participaron 108 artesanos, con 186 piezas inscritas, premiando a 18 artesanos, con un monto de $37 mil 800 pesos, en premios otorgados por Casa de las Artesanías. Dentro de este concurso se realizó una compra de piezas, que benefició a 15 artesanos de esta localidad. La participación de los artesanos de Ocumicho en las Ferias y Muestras Artesanales, dentro y fuera del Estado, ha sido de 61 artesanos, así como el pasado 20 de septiembre del presente año, en la celebración del día del Artesano Michoacano, que se realizó en la localidad de Zirahuén, se contó con la participación de 60 artesanos. El Gobierno del Estado de Michoacán a través de la Secretaría de Desarrollo Económico y de la Casa de las Artesanías, así como los artesanos de la comunidad de Ocumicho, coordinaron acciones y sumaron recursos para proteger su patrimonio cultural al registrar la marca colectiva Diablitos de Ocumicho Región de Origen. Para lograr este registro ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, los artesanos se conformaron legalmente en la Asociación de Artesanos de San Pedro Ocumicho, A.C., obteniendo el número de registro 974468, otorgado con fecha 26 de febrero de 2007. Nacimiento de una tradición artística La producción de estas figuras contrasta con la extrema religiosidad profesada a la Virgen de Guadalupe, cosa que a los artesanos no les incomoda, pues lo ven como algo cotidiano. ”El diablo es algo comercial y no tiene que ver con su religión. Es un objeto atractivo para los turistas”, llegó a destacar la etnóloga francesa Cecile Gouy-Gilbert así como Frédéric y Julie Choffat-Gilbert realizaron el documental Ocumicho salvado por los diablos (Ocumicho sauve par les diables, 2002), donde en 26 minutos se trata de llegar al fondo del mito que rodea las figuras demoniacas fabricadas por los artesanos del lugar. En las callejuelas de la comunidad es posible observar a mujeres de edad avanzada, principalmente, hablan de Marcelino, el hombre que introdujo la imagen del diablo a los artesanos. ”Vivía solo, bordaba servilletas, y hacía tortillas también. Bailaba mucho y a veces se vestía de mujer”, relata una de ellas. Marcelino era un artesano de Ocumicho a quién le gustaba vestirse de mujer, a él un día se le apareció el diablo y le dijo que lo viera muy bien de frente y de perfil, para que le hiciera su imagen en barro, Marcelino lo moldeó y sus figuritas del diablo tuvieron gran éxito, desde entonces empezó la tradición de los diablos de Ocumicho. ”Marcelino tiene un aspecto creador, como un dios, porque de una bola de tierra hizo al diablo”, comenta la etnóloga. ”Mírame bien para que así me hagas”, dicen que el diablo pidió cerca del barranco al alfarero, aparentemente homosexual, y a partir de ese entonces, alrededor de los años 60, comenzó la producción artesanal que enseñara solamente a las mujeres. A partir de entonces, se les puede ver en todas las ventanas, en los accesos de las casas, en las calles, en las plazas: Cornudos, con poses traviesas, de colores, provocadores… Para algunos pueden parecer agresivos, figuras que transgreden, no obstante, sólo se trata de una expresión más del imaginario popular modelado en barro, una de las producciones artesanales más conocidas de los purépechas de Ocumicho. De todos es conocida la habilidosa imaginación que tienen los artesanos y alfareros michoacanos, y de muestra están las lacas de Uruapan, las Catrinas, las piñas producidas en Patamban o en San José de Gracia, las Cocuchas de Cocucho, y muchas otras piezas. Pero sin duda una de las creaciones más fantásticas son las que se moldean en Ocumicho, aquí cada diablo es único, cada figura tiene un estilo propio dado por el artesano que los crea con sus manos expertas, acostumbradas a manipular el barro sin la utilización de moldes. Ocumicho y sus demonios En las calles de Ocumicho se narran muchas leyendas sobre el origen de esta particular manifestación artística. Se dice que el diablo “recorría Ocumicho y molestaba a todos, se metía en los árboles y los mataba. Entraba en los perros y no hacía más que agitarse y gritar. Luego persiguió a la gente, que se enfermaba y enloquecía. A alguien se le ocurrió que había que darle lugares donde pudiera vivir sin molestar a nadie”, y esta es una de las causas por la que los pobladores comenzaron a hacer los diablos de barro, papel y otros materiales. Rutilio Pascual Zacarías, uno de los artesanos de Ocumicho, cuenta otra historia: “Quien hizo el primer diablito fue mi abuela: Guadalupe Margarito Linares”. Narra que doña Guadalupe asistió a una feria en Cherán para vender sus productos. Entre las figuras de barro, hechas con molde, llevaba un diablito elaborado a mano. Él no sabe por qué su abuela decidió darle tal forma, pero en dicha ocasión un señor se interesó por la pieza, la adquirió y en otro momento le llevó a Guadalupe un catálogo con varios diseños de diablos que le pidió elaborara. A la abuela de Rutilio no le interesó el pedido, sin embargo le dio las imágenes a otra familia de la comunidad para que las confeccionara: los Martínez, quienes con el tiempo se convirtieron en los principales impulsores de la nueva artesanía. “Trabajaron muy duro, llenaban camiones”, recuerda Rutilio, quien ahora es también uno de los más importantes artesanos del pueblo. Imaginación a raudales Otro de los elementos que ha ayudado a crear un ambiente místico alrededor de tales figuras y el pueblo, es la comentada por Juan Pascual González, músico egresado del Conservatorio de las Rosas en Morelia e hijo de Rutilio Pascual. Juan relata que en lengua purépecha el nombre del pueblo es Kumichucuaro. Si se fragmenta la palabra se tienen dos significados: kumu que significa Topo y chukuaro, región. A ello podría darse por nombre “la región de los topos” y de tal designación se pueden desprender muchas relaciones con la tierra, el inframundo y demás asociaciones, que sin lugar a dudas, despertarían la imaginación de los turistas, viajeros e incluso investigadores, creando un halo de misticismo. Hoy en día las figuras de Ocumicho gozan de buena fama, sus diablos se conocen por todo el mundo y sus creadores se vinculan con nacionales y extranjeros que les facilitan la salida de sus productos. A pesar de que actualmente la producción está dirigida por el consumo, los artesanos se dan su tiempo para imaginar nuevas creaciones, moldeando en barro al diablo para mantenerlo ahí y que no salga a hacer más travesuras. Raíces Ocumicho proviene de la toponimia “lugar de topos o tuzas”, el topo fue considerado por los P’urhépecha un animal mitológico relacionado con la muerte y el inframundo. Se tiene conocimiento que el trabajo de la alfarería de Ocumicho, comienza después de la revolución mexicana. Las alcancías fueron las primeras piezas que se realizaron con figuras zoomorfas y pájaros silbatos, los cuales tienen antecedentes prehispánicos. Es a partir de 1960, que en esta comunidad a iniciativa de un artesano, se comienza con una nueva propuesta iconográfica con la representación de diablos en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, por ejemplo, fiestas, danzas; escenas bíblicas como “últimas cenas” donde diablos, sirenas, calaveras o cualquier personaje puede ocupar el lugar de los apóstoles. Nos revelan igualmente como perciben a Cristo y a la Virgen Guadalupana; así también al sol y a la luna, pero muy particularmente, los diablitos que aparecen como culposos observadores de escenas dramáticas y divertidas de la actualidad.