Rueda de Molino/Jorge Hidalgo Lugo

19:09:55 13-12-2009

Jorge Hidalgo Lugo / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



La rebelión de los Peleles ¡Pobrecito del Peje, qué lástima le tengo! En aquella tarde de exaltación pese a su decaído mesianismo, el que se ha jactado en llamar así, despectivamente al Presidente Felipe Calderón Hinojosa, demostró su tendencia autoritaria e intolerante al crear a su propio “pelele” en la más poblada demarcación que tiene el Distrito Federal. La advertencia de que no se la fuera a creer porque iba a ganar por el apoyo del “movimiento” encabezado por Andrés Manuel López Obrador llevó implícita también la orden de lo que debería hacer el jefe de Gobierno Marcelo Ebrard una vez que se consumara el triunfo de quien en ese momento recibía toda clase de elogios por ser un “luchador social ejemplar”, según sus panegiristas momentáneos, incluyendo a la mismísima Clara Brugada. Así frente a cámaras y micrófonos de todos los medios presentes el Pejidente legítimo acababa de crear esa noche a su propia “marioneta”. Un títere al que se le diría qué hacer y cuándo hacerlo. Su labor sería únicamente prestar su candidatura -entonces iba perfilado por el Partido del Trabajo- para convertirse en el instrumento de la revancha emprendida por AMLO contra Jesús Ortega y demás corifeos que llegaron a la dirigencia nacional del PRD, derrumbando así un pilar más del mundo virtual en que insistía en vivir el tabasqueño hasta llegar la hora del desquite electoral en 2012. Pero el plan trazado con maquiavelismo por el mesías de Macuspana se cayó. Una vez obtenido el triunfo electoral de manera contundente Rafael Acosta Ángeles “Juanito” dio muestras de coraje y amor propio. La marioneta cobró vida, el “pelele” de AMLO se rebeló y fue a actuar por la libre. Con o sin asesoramiento externo, que no es algo a discurrir en este momento, Acosta Ángeles comenzó a discurrir sobre la posibilidad real de encabezar la jefatura delegacional donde se maneja un presupuesto anual de 4 mil millones de pesos. Iniciaron también los golpeteos mediáticos, las acusaciones de “traidor” y demás lindezas que pintaban de cuerpo entero la pobreza ideológica e intelectual de quienes se consideran ser las cabezas visibles de la izquierda mexicana. Y conforme el “pelele” se agigantaba, su creador empequeñecía. Nadie podía detener la carrera ascendente del jefe delegacional electo. Clara Brugada se lamentaría una y otra vez por el “incumplimiento” del acuerdo y hasta agitó -esa tarea la saben hacer a la perfección los antropófagos perredistas- a sus grupos de choque para mantener un cerco y amenazar a “Juanito” incluso contra su vida. Llegó entonces el primero de octubre, fecha pactada en la ley defeña para asumir las demarcaciones a quienes fueron electos LIBRE y DEMOCRÁTICAMENTE. Rafael Acosta hizo lo propio pero ya había sido “convencido” por el mismísimo Marcelo Ebrard a no asumir el poder y dejarlo en manos de Clara Brugada. Con ello se garantizaba el multimillonario recurso a disposición de la carrera hacia nueva candidatura presidencial de quien se ostenta como defensor de los “jodidos” pero permite a sus hijos lujos insultantes como usar tenis de 10 mil pesos y relojes de más de 250 mil pesos. La maniobra parecía perfecta. Rafael Acosta salió de su entrevista en la víspera de rendir protesta de ley y argumentó “motivos de salud” para informar que pediría licencia por 59 días para dar paso así a la llegada de Clara Brugada. Marcelo Ebrard pudo respirar tranquilo. López Obrador se frotó las manos por tener un arca de dónde echar mano -sobre todo cuando ya veía venir que le iban a cerrar las del Sindicato Mexicano de Electricistas que sangró con generosa alegría- y hasta un premio de consolación ofrecieron al “luchador social de ejemplar comportamiento”. Sin embargo los acosos, la falta de respeto a la persona -incluida por supuesto eso que llaman dignidad- que operó en contra de Acosta Ángeles obraron negativamente hasta hacer que se rebelará en definitiva y dijera a todo aquel que lo quiso escuchar, que volvería a su cargo de delegado una vez vencida la licencia solicitada… y lo cumplió. “Juanito” rompió el esquema de su creador y lo tiene contra la pared. Ese es el costo que ahora debe encarar y esperar cómo salir librado de la maniobra ilegal que se opera desde la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, donde el mayoriteo perredista -¿ahí se podría enarbolar la bandera democrática?- lo quiere crucificar. Acusado de “demente”, de no tener “capacidad” para gobernar y hasta de acceder a la delegación “violando la ley”, a Rafael Acosta se le viene la noche encima y difícilmente podrá sostenerse al frente de Iztapalapa. Pero de todo este circo y el desenlace que se avizora lo rescatable es que una vez más quedará demostrado que en el PRD actual –salvo honrosas y muy contadas excepciones- lo único que interesa es la aniquilación del adversario sea ajeno o de la misma casa. Retorcerán la ley para sacar el dictamen con qué dar salida al “conflicto de ingobernabilidad” que ellos mismos, con sus tribus ansiosas de poder y el dinero que de éste se obtiene, crearán. Impondrán su mayoría, echarán a andar la aplanadora legislativa que semeja a los peores momentos de la historia cuando gobernaba el PRI. Todo con tal de mangonear esos 4 mil millones de pesos que tiene la demarcación más poblada del DF y donde lo menos importante es mejorar las condiciones de vida en que se desenvuelven sus habitantes. Delincuencia, desempleo, secuestros, tráfico de drogas, prostitución, escasez de agua potable, nulo alcantarillado, pésimo servicio de transporte, falta de alumbrado eléctrico, deplorable pavimento en calles y avenidas… ¿a quién importa en este circo creado por el Pejidente legítimo? Ante este desastre de nuestra “izquierda mexicana” lo rescatable es presenciar la pobreza ideológica e intelectual de quienes creyeron llegada la hora para gobernar este país y no pudieron. Resulta espeluznante imaginar siquiera lo que sería de México con un creador de “peleles” al frente y con una horda de caníbales combatiéndose entre sí por la ambición de poder, pero sobre todo, de enriquecimiento, de voracidad, de lucro ilegal. Pero aún así, ellos se la creen… Dispersos, ajenos pero muy movidos desde el anonimato de todo cuanto ha sucedido en la tragicomedia de Juanito y Clarita, tanto AMLO como Marcelo Ebrard han echado mano a sus fierros como queriendo pelear. El primero acudió a la “celebración” de su tercer año como Pejidente legítimo y en el sitio de sus mejores presentaciones, la plancha de zócalo capitalino, anunció oficialmente que va en pos de la candidatura presidencial para el 2012 con o sin el apoyo del PRD. Ajeno, omiso por obligación a López Obrador parece no importarle que en los últimos 3 años de su “mandato” el PRD ha perdido 15 millones de votos y hoy está relegado a una tercera, exigua fuerza política en el país. Ignora por así convenir a sus intereses que su “popularidad” ha sido rebasada por el “pelele” que creó aquella noche de mayo en Iztapalapa y que con toda su palabrería los ríos de seguidores que llenaban mítines y le aclamaban en cualquier parte del país, ahora lo desprecian. No quiere ver que ni sumado al PRD, Convergencia y PT -sus “partidos”, los que adquirió para sí como si fueran franquicias de Mc Donald’s- le darían los votos necesarios para ganar la presidencia de México. Sin embargo ya anunció que hará, como siempre, lo que le venga en gana y esperará a que las “encuestas” digan quién está mejor posicionado para entonces determinar si cede su “sitio de honor” a otro aspirante. Obvia decir que eso suena como cuando imploraba que se le “diera por muerto” en sus años de esplendor como jefe de gobierno. Y para no ser menos, Marcelo Ebrard Casaubon, ejemplo vivo, muy vivo, de lo que son capaces de alcanzar los desechos tóxicos que tiró el PRI en el basurero de la historia, se despachó con sendas entrevistas concedidas a Mario Vázquez Raña y dijo, entre otras cosas, que el PRD debe ya actuar al margen de caudillismos -¿me estás oyendo inútil?- si quiere recuperar el terreno perdido. Además de alzar la mano y decir que el 2012 está ya encima y por tanto va a trabajar por construir su proyecto con miras a alcanzar para sí la ansiada candidatura presidencial. Un amague declarativo que debió llamar poderosamente la atención del Pejidente legítimo pues tendrá ocasión de constatar de nueva cuenta, que si es malo para defender un patrimonio electoral que le fue puesto en charola de plata, ha resultado pésimo para elegir a sus “peleles”. Porque a López Obrador y a nadie más que a él se debe el resurgimiento de vividores de la política como el propio Ebrard Casaubon y Manuel Camacho Solís, único e indiscutible marionetero del muñeco diabólico que gobierna en la ciudad más poblada del mundo. Así las cosas, bien podría parodiarse al Pito Pérez de José Rubén Romero para decir: ¡Pobrecito del Peje, qué lástima le tengo! Vale…