La sonrisa de Mona Lisa/Lourdes García Domínguez

11:29:31 07-10-2009

Lourdes García Domínguez / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



Equidad en un mundo de incongruencias Indudablemente México es un país de contrastes; podemos encontrar desde el lugar más hermoso, hasta el lugar menos agradable; desde la gente más rica (económicamente hablando), hasta la población más pobre; desde genios, intelectuales y gente culta a la altura del que más, hasta analfabetas y, para no desentonar y en vísperas del Día Mundial de la Alimentación y del Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza, recientemente se habla mucho de la extrema pobreza en México frente a una cultura ilógica de alarmante desperdicio de alimentos. Según datos revelados por la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos (AMBA), a pesar de que una tercera parte de su población vive en la pobreza extrema, México desperdicia cada año 10 millones de toneladas de comida, sólo en la Central de Abasto de Iztapalapa, se desperdician 800 toneladas diarios de alimentos. En el país se producen 200 millones de toneladas, es decir, nuestra nación produce alimentos para tres veces su población, pues existen 50 millones de personas en pobreza alimentaria extrema, señaló el director de la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos (AMBA) Luciano Imar y destacó que los índices de hambre en México son preocupantes en estados como Guerrero, Chiapas, Oaxaca y las sierras de Puebla, Durango y Jalisco. Al unísono, fuentes de la Secretaría de Desarrollo Social y del Gobierno Federal indican que en lo que va de la actual administración el número de personas en pobreza alimentaria aumentó en seis millones. Y aunque, los datos sobre producción en el país indican que los 20 millones de mexicanos que fueron declarados oficialmente en pobreza alimentaria no tienen acceso a los alimentos por falta de oportunidades, estudios independientes aportan, sin embargo, cifras más alarmantes, avaladas incluso por analistas internacionales, las cuales revelan que la mitad de los mexicanos vive en la miseria y la tercera parte en la pobreza extrema. En resumen, México, un país con cerca de 107 millones de habitantes, cuenta entre sus filas, con 50.6 millones de pobres, incluidos los que están en pobreza extrema. ”Efectivamente, en México los datos muestran que la pobreza impactada por la crisis alimentaria, primero, y luego por la crisis económica, hizo que pasaran de 14 a casi 20 millones de mexicanos los que viven en lo que se llama pobreza alimentaria. Es decir, una condición tal que la familia no tiene ni siquiera los componentes necesarios para la alimentación de sus hijos”, expresó el presidente Felipe Calderón, el pasado 5 de octubre, en el XXIII Congreso Mundial de la Unión Internacional Cristiana de Dirigentes de Empresa (UNIAPAC). Así, uno de cada seis habitantes de este planeta protagoniza involuntariamente el nuevo récord del 2009 anunciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): 1 020 millones de personas padecen cada día, hambre. Apenas un par de cifras abruman: 642 millones de hambrientos en la región de Asia y el Pacífico, 265 millones en África subsahariana. El presidente de Ecuador, Rafael Correa durante una entrevista, explicó una categórica verdad: ”por primera vez en la historia el problema del hambre en el mundo no es técnico, no es por falta de recursos, sino consecuencia nefasta de otras carestías: la de sistemas justos y voluntad política”. En la propia región latinoamericana y caribeña, la más polarizada del orbe, el año pasado la ONU calculó el desperdicio de 70 000 toneladas de víveres, en una cadena de desaprovechamiento irracional que afectaba tanto la cosecha en el campo, como los hogares, los restaurantes y los supermercados. El premio mayor, si de indolencia se trata, lo exhibe Reino Unido, donde una de cada tres bolsas de comida adquiridas en los mercados va a parar, intacta, al contenedor de la basura, de acuerdo a la agencia gubernamental inglesa para la reducción de residuos (Wrap). Los alimentos desechados anualmente en este país, ascendentes a cuatro millones de toneladas, no solo alcanzarían para dar ”de comer y llevar” a los desamparados del viejo continente, sino que le ahorrarían a la atmósfera la emisión de 18 millones de toneladas de dióxido de carbono. Es un hecho, que existe consciencia de la magnitud de la pobreza en el mundo -y para nuestro interés-, en México. Así, diversas instituciones y dependencias se han dado a la tarea de trabajar para abatir estas estadísticas. Por ejemplo, muchos de los mexicanos que padecen hambre recibirán los beneficios de la campaña mundial Unidos contra el Hambre, que se inició este martes 6 y que concluye el día 26 de octubre, que se realiza por tercer año consecutivo, ayuda que provendrá de la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos (AMBA), que ya ha beneficiado a un millón 200,000 personas y cuya meta es atender a tres millones para 2013. En México, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) por su parte, cuenta con el Programa de Apoyo Alimentario, en una de sus sectorizadas, Diconsa, el Programa de Apoyo Alimentario, el cual forma parte de la estrategia del Ejecutivo Federal que promueve acciones para mejorar la alimentación y la nutrición en los hogares de las localidades marginadas del país. Este Programa opera en las localidades de las 32 entidades federativas de la República Mexicana identificadas en el Catálogo de Integración General de Localidades (CIGEL), y cuya población objetivo, son las familias que habitan en localidades que no son atendidas por el Programa de Desarrollo Humano Oportunidades. En otro nivel, José Graziano da Silva, representante Regional de la FAO en América Latina y el Caribe, para la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria (noviembre próximo), la Organización de Naciones Unidas impulsará la erradicación del hambre para el año 2025, con una meta de término de la desnutrición infantil en el 2015. En fin, por soluciones, y buena voluntad no queda…en octubre se conmemoran, el 11 Día Internacional de la Mujer Indígena, el 15 Día Internacional de la Mujer Rural, el 16 Día Mundial de la Alimentación, 17 Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza, el 24 Día Mundial de la Información sobre el Desarrollo y el 25 Día Mundial de la Democracia. Podemos conmemorar lo que queramos, sin embargo, no se trata de una fecha o de un día al año; se trata de hacer conciencia real, de saber que mientras se planea, se investiga y se sacan estadísticas, millones de personas de todas la edades de todas las razas y nacionalidades, padecen hambre, viven en la miseria, sufren el abandono y cada día -para ellas-, no es una promesa de vida, es el dolor de sobrevivir y la inquietud de un mañana incierto…entonces ¿cómo conmemorar esas fechas de la mejor manera?