Tarantino en Morelia II/El voyeur de Acueducto

23:15:17 04-10-2009

El voyeur de Acueducto / Quadratín

SECCIÓN: Analistas



Decíamos hace dos o tres días que la presencia de Quentin Tarantino en el Festival Internacional de Cine de Morelia es quizá la más llamativa en los siete años del Festival. Y eso se comprobó el sábado con los tumultos que provocó en los sitios en que se presentó y con el despliegue que le dieron a sus declaraciones los diversos medios de comunicación locales y nacionales. Más allá de sus dificultades para pronunciar Quadratín, Tarantino metió ruido al defender su visión cinematográfica tal y como fue expuesta en su más reciente película: “Bastardos sin gloria”. Ante las preguntas sobre la violencia que caracteriza a ésta y al resto de sus cintas, el director norteamericano respondió: “Las películas son sólo eso, cintas que, por más que contengan violencia explícita, son parte de una expresión de arte. Si lo rudo es parte de tu color, lo ves o no. Por eso, mis películas no son para todas las personas: los que no quieran verlas que no vayan al cine. Yo siento una fascinación por la violencia explícita, la cual veo como algo estético. Disfruto de las películas de acción. Me gustan las cosas extremas y sería hipócrita que no lo dijera” (versión de J.J. Olivares en La Jornada). Esto nos lleva a interrogarnos acerca de la violencia en las películas y en la realidad. Muchas personas culpan al cine, la televisión y a los juegos digitales de la violencia que asuela a nuestras sociedades en la actualidad. ¿Qué fue primero: el huevo o la gallina? Obviamente, basta revisar la historia de la humanidad para saber que no se requerían medios de comunicación masivos para que hubiera violencia. Y no creo que, por ejemplo, los integrantes de los cárteles del narcotráfico se hayan inspirado en “Kill Bill” o en “Pulp Fiction” para decapitar a sus rivales y arrojar las cabezas en una pista de baile en Uruapan, o que personajes como “el pozolero”, famoso por desaparecer a los muertos producto de los levantones sumergiéndolos en tambos con ácido sulfúrico, haya tomado esa idea de algún videojuego. El problema no es la violencia en los medios, sino está en la carencia de educación, de valores, de solidaridad humana, promovida por sociedades en las que campea la impunidad, el individualismo, la falta de responsabilidad social. Los medios reflejan lo que existe en la realidad, no al revés. Sin embargo, el debate sobre el papel de los medios en el incremento de la violencia continuará. Estaremos atentos a él.