* LA SUCESIÓN EN LA CNDH, MONEDA EN EL AIRE; SOBERANES PLANEA UN SUCESOR A MODO
* “JUANITO” CONVENCIDO POR MARCELO EBRARD
La sucesión en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se inició desde hace unos días. La grilla por relevar a José Luis Soberanes, el Ombudsman nacional, está en su máximo esplendor.
El puesto, aunque muchos no lo crean, es bastante codiciado, no sólo porque el cargo per se es de gran relevancia, por cuanto se trata de una voz de amplia resonancia en el ámbito político y porque suele ocuparse cada vez de más temas que involucran a todo tipo de autoridades.
Poderosos funcionarios -desde gobernadores hasta secretarios de Estado, incluidos el de Gobernación y de Defensa, que suele acumular gran poder-, con frecuencia deben doblegarse antes las recomendaciones de este organismo gubernamental pero con que goza del estatuto de autonomía.
Son pocos, muy pocos los gobiernos estatales, federales o municipales o autoridades de organismos descentralizados, que se pueden dar el lujo de rechazar una recomendación viniendo de la CNDH.
La prueba más reciente, es la de la indígena otomí Jacinta Francisco Marcial, por la cual abogaron diversas organizaciones no gubernamentales, incluida la influyente Amnistía Internacional. Pero hasta que la citada comisión no recomendó liberarla, la Procuraduría General de la República no retiró las acusaciones que permitieron su reciente excarcelación.
En las últimas semanas, la CNDH ha estado cada vez más activa. Por ejemplo, el fin de semana pasado emitió una recomendación a la Secretaría de la Defensa Nacional en la que denunció que varias personas que asistían a un funeral en Villa Ahumada, cerca de Ciudad Juárez, Chihuahua, fueron golpeadas y amenazadas durante un funeral.
Ocho de esas personas fueron llevadas a instalaciones militares para que confesaran haber cometido ilícitos como portación de armas prohibidas y tráfico de drogas, para lo cual fueron sometidas a vejaciones.
Se trata sin duda de acusaciones graves en contra de una institución altamente respetada que lleva la voz cantante en la lucha contra el crimen organizado. Es obvio que su alta exposición pública la han vuelto vulnerable a este tipo de señalamientos.
La denuncia del Ombudsman sin duda enaltece a la CNDH si como se supone está fundada en hechos concretos y objetivos. Pero habría que preguntarse, sin embargo, si la Comisión está actuando movida por razones electoreras. Es decir, si Soberanes no está de algún modo autopromoviéndose como futuro ministro de la Suprema Corte de Justicia, como lo afirman algunos analistas, mediante este tipo de recomendaciones.
Al mismo tiempo, se habla de que él quiere dejar a un sucesor a modo, como suele ocurrir con todo funcionario que pretende cubrirse las espaldas por aquello de las dudas. No vaya a ser que llegue una persona ajena que revise las cuentas y pueda usar en su contra algunos papelitos pudieran no estar en orden.
Se cree que Mauricio Farah Gebara, un hombre muy joven, licenciado en Derecho por la UNAM con maestría por la Universidad de Essex, Inglaterra, es el “gallo” de Soberanes. De hecho, ya anunció su renuncia al cargo de quinto visitador general del organismo, a partir del 30 de septiembre próximo, para poder presentarse como candidato.
El funcionario llevaba 5 años a cargo de la visitaduría general, durante los cuales destacó como un eficaz instrumento para llevar a cabo las directrices fijadas por Soberanes al frente de la comisión.
Con excepción de su cargo en la CNDH, Farah Gebara no tiene antecedentes de haber trabajado en defensa de los derechos humanos en su currículum, donde se lee que ha sido director general de asuntos jurídicos de la Unidad de Servicio Civil en la Secretaría de Hacienda y director general de Comunicación y Vinculación con organizaciones de la Consar y coordinador de asesores del subdirector general jurídico del ISSSTE. Es decir, parece ser un burócrata de alto nivel que ha venido escalando posiciones en diversas dependencias.
Hay quienes creen que otro de los delfines de Soberanes, Raúl Plascencia, el primer visitador de la comisión, desea también con vehemencia el cargo y que la segunda visitadora Susana Thalía Pedroza también hizo saber su deseo de ocupar su lugar, pero fue frenada por el Ombudsman.
Desde su creación en 1990, la CNDH despierta muchos apetitos, pero tras las gestiones de Jorge Carpizo, Jorge Madrazo y Mireille Rocatti, la pasión por dirigirla se acentuó en 1999, cuando reformas al artículo 102 constitucional le concedieron mayor autonomía de gestión y presupuestaria, personalidad jurídica y patrimonio propios.
Además, se elevó a rango constitucional la figura de consejero y se estableció que el Senado, y ya no el Ejecutivo, designaría al titular.
Si en 1999 había ocho finalistas, entre ellos Luis de la Barreda, Miguel Sarré, Guillermo Velasco Arzac y Guadalupe Morfín, actualmente se calcula que serían 14 los suspirantes.
LA PUJA PARA SUCEDER A SOBERANES, AL ROJO VIVO
La puja por suceder a Soberanes se halla “al rojo vivo” pues el 16 de noviembre de 2009 debe darse el cambio de titular.
Entre los candidatos se menciona a Emilio Álvarez Icaza, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, quien fue el rival más fuerte de Soberanes en 2004. También figuran Elena Azaola Garrido, Daniel Cazés, Santiago Corchera, Denise Dresser, Patricia Galeana, María de los Ángeles González Gamio, Clara Jusidman, Ernesto López Portillo, Carlos Ríos Espinosa y José Woldenberg.
También se habla de especialistas del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, al que pertenece Soberanes, como Miguel Carbonell, consejero de la CNDH, Diego Valadés y Luis Raúl González Pérez.
Otros nombres que han sido barajados son Javier Moctezuma Barragán, Sadot Sánchez, presidente de la comisión senatorial que ratificó a Soberanes en 2004, los ministros de la Suprema Corte Mariano Azuela y Genaro Góngora Pimental.
Otros dos aspirantes serían Luis H. Álvarez, presidente la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, e Ignacio Morales Lechuga, ex Procurador General de la República y notario público.
Uno de los nombres que más entusiasmo general entre las organizaciones no gubernamentales, pero a quien quizá se le otorgan menos posibilidades, es el del académico del Colegio de México y activista a favor de los derechos humanos Sergio Aguayo, uno de los más feroces críticos de Soberanes.
La razón por la cual son “muchos los llamados y uno el escogido” para dirigir la CNDH es simple: el presupuesto del organismo.
En menos de 10 años, este organismo autónomo incrementó su presupuesto en más de 300 por ciento y se colocó como la oficina de ombudsman más costosa en América Latina. Pero mientras los recursos crecen, el cumplimiento de sus funciones va a la baja. Análisis de organizaciones nacionales e internacionales consideran que la comisión hace un trabajo ineficiente y “decepcionante”.
La prestigiada organización internacional Human Rights Watch (HRW) y otras organizaciones afines estiman que con los recursos disponibles, podría hacer mucho más de lo que actualmente realiza.
El aumento del presupuesto de la CNDH ha sido constante desde 1999, cuando fue nombrado presidente Soberanes, el ombudsman que más ha durado al frente de la comisión (casi 10 años).
Los especialistas recuerdan que en México hay además 32 comisiones estatales que, junto con la institución nacional y las oficinas dedicadas al tema en las dependencias federales, integran uno de los sistemas públicos de defensa, protección y promoción de los derechos humanos más grande y costoso de América Latina.
De acuerdo con análisis de la ONG Fundar, de 1999 a 2008, la CNDH aumentó 331 por ciento su presupuesto, ya que durante ese lapso pasó de 114.4 millones de pesos a 866.
En 2009, la crisis económica no tocó a la CNDH. Al contrario, se le otorgaron 46.5 millones más, por lo que para este año tiene 912.5 millones de pesos, una cifra superior aún la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ahí está la clave de tanto interés en dirigirla.
GRANOS DE CAFÉ
No obstante la reiterada afirmación de que gobernaría en Izatapalapa a partir del 30 de septiembre, Rafael Acosta “Juanito”, decidió enfermarse de súbito luego de su encuentro con Marcelo Ebrard. Jefe del gobierno del Distrito Federal, y hasta el músculo fisiculturista que había exhibido el día anterior se desvaneció como su esperanza de ocupar la silla del delegado de los iztapalapenses en lugar de la señora Clara Brugada, misma que, al final, será la que despeche los asuntos oficiales en la jurisdicción.
Naturalmente flota en el ambiente la incógnita de lo ocurrido durante los minutos del encuentro de Juanito con Ebrard y ni siquiera los especialistas más prestigiados atinan a desentrañar los argumentos que el jefe del gobierno capitalino esgrimió al pintoresco “Juanito”.
Cómo le hizo para convencerlo de cumplir con su palabra y solicitar licencia una vez que proteste como delegado desde el primer minuto del uno de octubre, para dejar en su lugar a Brugada, la que, naturalmente, ya le tenía preparada una inolvidable recepción y para no dejar mucho a la imaginación de Juanito, el día anterior ya le había dado una probadita de lo que le esperaba al movilizar a sus seguidores, los de Brugada, en un plantón que paralizó la actividad delegacional durante varias horas.
Al igual que la determinación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que ratificó los triunfos electorales de los panistas Carlos Orvañanos y Demetrio Sodi de la Tijera en Cuajimalpa y Miguel Hidalgo, queda a la especulación lo realmente ocurrido en el encuentro Ebrar-Juanito.
Lo que es un hecho es que Andrés Manuel López Obrador se llevó un doble revés. De un lado, lo que se ve, es que el gobernador capitalino convenció sin mucho esfuerzo a “Juanito”, mientras fue muy convincente para se anotó, mientras que el diferendo se lo llevó la dirigente panista en la capital de la República, Mariana Gómez del Campo.
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